Una Japón replegada cede dos puntos en Australia

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“Mi sensación es que hemos perdido dos puntos”, reconocía Vahid Halilhodžić, seleccionador de Japón, después de que los suyos empataran 1-1 contra Australia en Melbourne. El técnico bosnio comentaba en la flash interview televisiva que sus jugadores habían permanecido los 90 minutos concentrados, replegados y pendientes de cuidar el aspecto táctico. Esto constituye una novedad positiva, pues a Halilhodžić se le encargó hacer pragmática a una Japón que empezaba los partidos siéndolo… pero que acababa siendo la de siempre. No obstante, el marcador, fruto de un penalti en contra (la única ocasión clara concedida por Japón), es lo que decepcionaba a un míster que sentía haber dejado escapar la victoria. Australia se encontró –inesperadamente, a tenor de su once– con una Japón poco habitual. Una Japón que le cedió la posesión y la iniciativa para esperar en campo propio y obstaculizar la salida de balón de los Socceroos. La rejuvenecida Australia de Ange Postecoglou, que evoluciona mediante la asociación con pelota, se vio carente de fluidez frente a una Japón conservadora y bien ordenada. En definitiva, papeles intercambiados respecto a lo que era habitual hasta 2014.

“Mi sensación es que hemos perdido dos puntos. Hemos estado organizados para evitar que Australia crease oportunidades. (…) Los jugadores hicieron un gran partido. Gestionaron con firmeza el aspecto táctico

Vahid Halilhodžić, seleccionador de Japón

Australia prescindió de extremos al inicio y empleó un rombo en el centro del campo que no le sirvió para llegar a sus dos delanteros. Japón cortó todas las tentativas de los campeones de Asia a base de orden, de presión y del acierto de Makoto Hasebe. El mediocentro y capitán pasó la escoba por la medular para sacar de zonas peligrosas a todos los centrocampistas australianos. Hasebe brilló en labores de contención mientras que Genki Haraguchi se lució en ataque. Sus continuas penetraciones por la banda izquierda le dieron a Japón el 0-1 y varias ocasiones claras para ampliar la ventaja. Pero su contacto con Tomi Jurić en el área propia le dio a Australia un penalti, un gol de Mile Jedinak desde los once metros y un disgusto a compañeros y a compatriotas. “Me tengo que redimir”, se autoexigía el extremo del Hertha en zona mixta. Si mejora aún más su rendimiento el próximo mes, ayudará a los suyos a batir a una Arabia Saudí que se ha colado con este empate en la subasta de billetes para Rusia 2018.

“Jugamos bien como equipo, por lo que me siento responsable [del empate] y tengo que redimirme en el próximo partido”

Genki Haraguchi, atacante de Japón (Fuente: Dan Orlowitz)

Australia 1 (Jedinak pen. 52′)
Japón 1 (Haraguchi 5′)

Japón: 35% de posesión

Japón tuvo claro su novedoso plan de contención desde el principio. Los Samurai Blue, dispuestos casi en un 4-4-2, se reclinaron sobre su propio campo esperando atascar a la Australia de Postecoglou. Keisuke Honda, titular como delantero en detrimento de Okazaki, vigilaba junto a Shinji Kagawa a los centrales australianos. Haraguchi ataba en corto a Ryan McGowan, central reconvertido a lateral derecho ya en el pasado Mundial de Brasil. Y Yu Kobayashi, titular en el flanco derecho, impedía las subidas de Brad Smith. Hasebe y Hotaru Yamaguchi componían un doble pivote que, a priori, estaba en inferioridad numérica respecto a un rombo australiano con Jedinak, Massimo Luongo, Aaron Mooy y Tom Rogić. Pero esa inferioridad no influyó por el nivel ofrecido por Hasebe y porque la ensuciada salida de balón australiana hacía retroceder a los interiores y al mediapunta.

Planteamientos iniciales del Australia-Japón
Planteamientos iniciales del Australia-Japón. Infografía: Share My Tactics.

Jedinak se podía meter entre centrales y conseguir superioridad con ellos frente a Honda y a Kagawa (3 para 2). Pero su escasa capacidad de filtrar pases –Jedinak destruye más de lo que crea– hacía anecdótica su presencia en esa zona. Mooy, Luongo y Rogić retrocedían para intentar hacer lo que Jedinak no podía, pero su escaso acierto tras giro los convertía en irrelevantes. Recibían el balón de los estorbados centrales, pero sus primeros pases no eran buenos ni tenían destinatarios claros: los laterales estaban marcados por Kobayashi y Haraguchi y no había extremos aussies. Pese a que Postecoglou alineó a dos delanteros físicos, aparentemente idóneos para el viejo estilo australiano (Jurić y Apostolos Giannou), los Socceroos no los buscaron casi nunca por arriba. Australia tuvo la posesión pero no fue profunda, no tuvo salida por los flancos, no jugó directo y asumió proponer estando expuesta a pérdidas de balón en una salida obstaculizada por Japón. Una de esas pérdidas la cometió Trent Sainsbury a los 5 minutos. El mejor central de la Copa de Asia 2015 erró en un pase raso, Haraguchi interceptó el balón, Hasebe lo distribuyó, Honda lo aceleró y con él asistió para que el propio Haraguchi lo convirtiera en el 0-1. Los nipones tenían un gol a favor obtenido al contraataque, un Haraguchi atrevido ante un no-lateral (McGowan), un más que suficiente 35% de posesión y un rival frustrado ante su muro. Balance contracultural a la par que positivo. Los Samurai Blues ganaban como normalmente los rivales les ganan a ellos.

Resquicios de inocencia

Si bien la Japón de Halilhodžić ha demostrado ser capaz de replegar y contragolpear ante un equipo fuerte como Australia durante 90 minutos, el equipo aún no ha eliminado del todo algunos males endémicos del fútbol nipón. La inocencia en las áreas, causante de disgustos en los Mundiales desde 1998, sigue estando presente. En Melbourne no se apreció en fallos claros de cara a portería o en errores graves de unos acertados Maya Yoshida y Masato Morishige. Se notó por la manera en la que Haraguchi se convirtió de héroe en villano. A los 7 minutos de la segunda parte, Australia consiguió hilar una jugada aislada gracias a un atinado ofrecimiento de Rogić por el perfil izquierdo. Smith pudo recorrer su banda por primera vez en el partido y centró al corazón del área al estilo de la vieja Australia. Japón basculó en exceso y Tomoaki Makino, titular en el lateral zurdo, necesitó ayuda de Haraguchi. El futbolista del Hertha intentó evitar que un escorado Jurić rematase a portería. Pero su contacto con el ariete del Luzern –leve pero bien provocado– supuso un penalti a favor de Australia. Jedinak, capitán australiano, no falló ante Shusaku Nishikawa. Empate a uno con casi toda la segunda parte por delante.

Pero Japón no cambió de plan. Dio por bueno el empate en casa de la vigente campeona continental en un grupo compartido con unas fortalecidas Arabia Saudí y EAU. Conservó el orden y el control del partido (sin posesión) en todo momento. Australia, que buscó la victoria con las entradas de Tim Cahill y de sus dos extremos de cabecera (Robbie Kruse y Mathew Leckie), no dispuso de grandes ocasiones de gol. Halilhodžić acentuó el repliegue con las entradas al final de Hiroshi Kiyotake (por un cansado Kobayashi) y de un lateral zurdo como Yuichi Maruyama, que se colocó donde estaba Haraguchi para formar doble lateral con Makino. Kagawa retrocedió para juntarse con Yamaguchi y Hasebe y así frenar mejor los movimientos interiores de Leckie, de Cahill y de Kruse.

Así acabaron Australia y Japón
Así acabaron Australia y Japón. Infografía: Share My Tactics.
Japón contuvo a Australia, pero no pudo estirarse al final pese a la entrada de un ‘9’ puro como Takuma Asano en sustitución de Honda. El delantero cedido por el Arsenal al Stuttgart cayó un par de veces en fuera de juego, pero se le notó menos activo que antes de convertirse en suplente de un equipo de 2.Bundesliga. Como consecuencia, Japón consiguió con pragmatismo un 1-1 que, por momentos, fue un trabajado 0-1. El resultado final le sabe mucho mejor a Australia, que seguirá invicta en el grupo B del Premundial asiático como mínimo hasta su viaje a Tailandia en el mes de noviembre.
Foto de portada: Magharebia.

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2 comments

Gran Articulo
Creo que Postecoglou debería volver a jugar con Leckie y Kruse de titulares, en los extremos. Por lo demás creo que podremos pasar facil al mundial. Go Socceroos
Tú que opinas David?

Pues estoy en tu línea con respecto al tema de los extremos, Cristian. La Australia campeona de Asia en 2015, pese a lucirse por asociativa y por promovedora (Sainsbury, Luongo…), incluía a los extremos en su once como un recurso útil para desatascar y como un resquicio muy interesante de conservar respecto a la ‘vieja escuela’ y a esas antiguas Australias más directas. Que estén saliendo tantos talentosos con el balón en zonas interiores (Mooy, Rogić, Luongo, Jeggo y otros muchos que irán saliendo en la era Postecoglou) no implica necesariamente que haya que hacerles un hueco a todos. Aunque también entiendo lo que pretendía Australia con el rombo, si es que se esperaba a una Japón más tradicional y no a una tan replegada.

A ver cómo afronta Postecoglou los partidos del año que viene ante EAU y ante Arabia Saudí de local, que prometen ser los decisivos. Creo que ahí volverá a usar extremos y el 4-3-3. Y creo que jugarse casi todo el billete mundialista en casa (solo le queda, como salida dura, Saitama) hará que los Socceroos estén en Rusia 2018. Aunque todo hay que jugarlo, ¡ya sabes!

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