La genialidad de Griffiths no fue suficiente

Gary Cahill of England and Leigh Griffiths of Scotland during the 2018 FIFA World Cup Qualifying match at Wembley Stadium, London
Picture by Daniel Hambury/Focus Images Ltd +44 7813 022858
11/11/2016

En el preciso instante en el que la pelota se despegó de su bota izquierda, Leigh Griffiths inició la carrera hacia el córner. No necesitaba ver cómo el balón se colaba en la portería de Joe Hart. Ya lo sabía. Simplemente por el golpeo, acompañando el esférico con el mismo cuidado con el que un padre acuesta a un hijo recién nacido, Griffiths ya podía empezar a celebrar el gol del empate para Escocia. Sabía que la falta besaría la red. Había sido una jugada puntual, una torpeza de Cahill en la frontal del área, la que permitía a los escoceses meterse de nuevo en un encuentro que se le había puesto cuesta arriba justo cuando mejor estaban jugando frente a Inglaterra, cuando el tanto parecía más cercano. Apenas un minuto más tarde, Escocia dispuso de otra falta en la frontal del área. Un poco más centrada, pero lo suficientemente cercana para que el público de Hampden Park volviese a contener el aliento. Porque era Griffiths quien había vuelto a plantar el esférico en el suelo. Nadie podía discutirle el protagonismo tras lo que acababa de acontecer. El delantero del Celtic apuntó. Disparó. La primera fue a la izquierda de Hart. La segunda, a su derecha. Esta vez esperó una fracción de segundo más antes de arrancar a correr, como si quisiera cerciorarse de que el remate superaba la barrera para no cantar victoria antes de tiempo. En apenas un par de minutos, dos zapatazos de Griffiths hicieron estallar de euforia al público escocés. Dos goles de falta en tres minutos para remontar ante Inglaterra, justo cuando parecía que ya no quedaba tiempo para reaccionar.

Escocia 2 (Griffiths 87′, 90′)
Inglaterra 2 (Oxlade-Chamberlain 70′, Kane 93′)

Inglaterra vs Escocia - Football tactics and formations

Sin embargo, Inglaterra reaccionó a tiempo. Con Inglaterra contagiada de la locura y con Escocia subida en una nube de adrenalina, el choque se descontroló en el tiempo de descuento y los chicos de Gareth Southgate gozaron de un par de remates claros en el área hasta que Kane enganchó en el área pequeña un centro colgado por Raheem Sterling y salvó un punto para una selección inglesa que hizo méritos para anotar en el primer tiempo pero que sufrió para contener a Escocia en el segundo. Inglaterra se topó con el entramado defensivo diseñado por Gordon Strachan, que propuso una línea de cinco defensas y cuatro centrocampistas para ahogar cualquier espacio por el carril central. Esto atascó al conjunto de los tres leones, sin demasiadas ideas ni calidad técnica para hacer circular la pelota con Dier y Livermore en el doble pivote. Atacó por inercia y fue encerrando a Escocia, pero no generó demasiadas ocasiones de peligro. Walker y Bertrand a menudo esperaban cerca del vértice del área escocesa, pero nunca llegaban por sorpresa, mientras Alli, Rashford y Lallana se apelotonaban en la frontal, pisándose los unos con los otros.

La espesura de los ingleses con el balón no fue el único problema que evidenció la visita a Glasgow. No solo Inglaterra no conectó con Dele Alli, Kane o Marcus Rashford, sino que en la segunda mitad el equipo se partió en exceso. Cuando Escocia perdió el miedo a encajar un tanto y empezó a pensar que la victoria era posible, Inglaterra tembló como un flan. En la segunda parte Inglaterra pareció un conjunto endeble, con las piezas enormemente separadas después de cada pérdida y con un Dier absolutamente abrumado en la posición de mediocentro, sin capacidad para detener la estampida de los contragolpes escoceses, liderados por un Griffiths dispuesto a chocar con todos para acercar a su equipo al triunfo. En los mejores minutos de Escocia se inventó Oxlade-Chamberlain un gol en una acción individual producto de su potencia -y la colaboración de Craig Gordon-, en lo que supuso el preludio de la reacción escocesa. Lo que parecía un partido de ritmo cansino destinado a caer en el olvido derivó en un desenlace tan inverosímil como memorable que aleja a Escocia de la clasificación mundialista.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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3 comments

A mí me sorprendió Escocia los primeros 20 minutos con el sistema de 5-4-1 y teniendo presión alta, me parece después que se lesionó Morrison Escocia perdió claridad en el medio campo y eso que duró todo el primer tiempo. También esperaba ver el ingreso de Cairney que no se dio. No me gusto la salida de Snodgrass aunque es intermitente puede sacar un conejo de la galera. Y por parte de Inglaterra decepcionó un poco parecían estar demasiado confiados, un medio campo que no funcionó pero también me pregunto qué variantes podría hacer Southgate en la media central.

Tomás, este verano no vais a abrir una pagina con la lista de todos los transfers de mercado, por ligas y equipos como haciaís siempre?

Un saludo, crack

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