Francia fue la de la Euro 2016

Blaise Matuidi and Paul Pogba of France celebrate Dimitri Payets goal during the UEFA Euro 2016 quarter final match at Stade de France, Paris
Picture by Anthony Stanley/Focus Images Ltd 07833 396363
03/07/2016

En realidad, en Francia no sorprendió nada. Todo -salvo la intervención de la tecnología- lo habíamos visto antes, concretamente en la Eurocopa de hace dos veranos: que su juego plano se atascara por exceso de músculo y ausencia de creatividad en el medio, que rivales inferiores pero organizados defensivamente la pusieran en apuros, que Griezmann no sea indiscutible a ojos de Deschamps y acabe sustituido en un partido en el que hay que marcar un gol, que el juego de espaldas de Giroud sea el recurso final preferido y acabe dando resultado. Pero ojo: con todos esos problemas y todas esas dudas, Francia estuvo a milímetros de ganar la Eurocopa. O sea: siendo decepcionante su presentación y no estando su fútbol a la altura de las expectativas por los nombres estelares de los que dispone, no podemos concluir de ningún modo que ese juego ramplón les descabalgue de la terna de favoritos.

Francia 2 (Griezmann 58’ pen., Pogba 81’)
Australia 1 (Jedinak 62’ pen.)

Francia vs Australia - Football tactics and formations

Deschamps sacó el mismo once que había adelantado la prensa francesa en la previa, aunque resultaría complicado determinar qué posiciones indicó ocupar de entrada a sus tres atacantes. Griezmann, Mbappé y Dembélé intercambiaron permanentemente sus puestos y todos lo fueron todo: extremo por un lado, extremo por el otro, media punta, delantero centro… El inicio fue prometedor: el del PSG rozó el gol en la primera acción del partido y a los diez minutos Francia ya había tenido dos oportunidades de consideración. No alcanzó luego en ningún momento la misma continuidad. En cierto modo, la confusión acerca de la ubicación de los tres de arriba no ayudó, porque no había una referencia clara para enganchar entre líneas como sí lo había sido Griezmann en los amistosos previos actuando de manera muy definida como media punta por detrás de Giroud y Mbappé. Australia defendía con orden, con Jedinak incrustado a menudo entre los centrales, entrando finalmente en el equipo titular tras el descanso que le dio van Marwijk en los partidos de preparación al haber disputado los play-off de ascenso a la Premier con el Aston Villa hasta muy tarde. Su firmeza, junto a la inteligencia táctica y la tenacidad de Mooy, sirvió para ayudar a la línea de cuatro a la hora de maniatar a los delanteros galos y también para contener las embestidas de los llegadores Tolisso y Pogba. El único que hizo su trabajo de manera notable fue Kanté, que secó al talentoso Tom Rogic e impidió que Australia tuviera una mayor fluidez en tres cuartos.

Quizá por todo ello tuvo más delito aún que Samuel Umtiti cometiera un absurdo penalti al saltar con el brazo extendido en un centro lateral. Con todo lo que había costado a Francia adelantarse en el marcador -lo logró también desde los once metros en la primera pena máxima señalada tras la intervención del VAR en la historia de los Mundiales-, tuvo que molestar especialmente a Deschamps que su equipo se disparara en el pie de esa manera, teniendo que volver a empezar justo después de abrir la lata y de obligar a Australia a exponerse por primera vez. En el segundo asalto en busca de un tanto balsámico, el seleccionador movió el banquillo y se cargó a dos de sus tres cracks ofensivos. No sorprendió que Dembélé fuera uno de los sacrificados, pero sí lo hizo que Griezmann observara su dorsal desde la distancia con cierta perplejidad. Al fin y al cabo, el 1-0 lo provocó él (desmarque al espacio, autopase y derribo de Risdon) y lo convirtió él también. Pero su encuentro había sido gris en líneas generales, muy por debajo del listón de superestrella que él mismo ha situado por las nubes con el vídeo de la discordia.

No es que Francia mejorara mucho, pero al menos los perfiles estaban más definidos. Fekir se retrasó unos metros para ejercer de enlace necesario y Giroud fijó por fin a los centrales. Menos se entendió el ingreso de Matuidi por Tolisso como tercer cambio. Al final, fue una combinación rápida de la segunda línea gala con el delantero del Chelsea la que provocó que Pogba recibiera la última pared de cara y en disposición de disparar a puerta. Tuvo fortuna, porque su remate tocó en un defensor y dibujó una parábola que sorprendió a Ryan y botó justo dentro, lo suficiente para que la tecnología de línea de gol avisara al colegiado.

Respiró aliviado Deschamps, al igual que dos años atrás, cuando en los dos primeros partidos frente a Rumanía y Albania tuvo que esperar al descuento para que su equipo se adelantara en el marcador. También entonces quitó a Griezmann el primer día, lo dejó en el banquillo el segundo y provocó su reacción cuando volvió a darle la oportunidad. ¿Se atreverá ahora a hacer lo mismo?

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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