Mbappé fulmina a Argentina en su primera gran exhibición con la selección

Kylian Mbappe of France in action during the International Friendly match at Stade de France, Paris
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
13/06/2017

Kylian Mbappé todavía tiene 19 años. Kylian Mbappé todavía tiene 19 años. Kylian Mbappé todavía tiene 19 años. De vez en cuando me lo repito, primero en el interior de mi cabeza y luego en voz alta. Kylian Mbappé todavía tiene 19 años, pese a que ya rinde como una de las grandes estrellas del panorama Mundial. La carrera de Mbappé progresa a la misma velocidad con la que sortea defensas, a toda pastilla, y la enésima demostración llegó en su primera gran actuación con Francia. Hace dos veranos, cuando Francia peleaba por alzar la Eurocopa ante su hinchada, Mbappé apenas había disputado un puñado de encuentros con el Mónaco. Hace diez meses, incluso después de fichar por el PSG, Mbappé todavía no había jugado como titular con la selección en un partido de competición oficial. Y este 30 de junio, Mbappé fue el gran protagonista de la clasificación de Francia para los cuartos de final del Mundial de Rusia. Kylian Mbappé fulminó a Argentina con su velocidad y puntualidad en el área rival, con una participación directa en tres de los goles del cuadro galo, en una tarde en la que gritó al planeta que, por si todavía duda alguien, ya no es un niño. Ya no es una promesa. Ya no es un joven talento adolescente. Kylian Mbappé es una realidad capaz de liquidar a cualquiera con su zancada y olfato goleador. También con su selección. También en un escenario como el Mundial. También ante un rival del prestigio de Argentina, pese a su mal momento. Y eso que Kylian Mbappé todavía tiene 19 años.

Francia 4 (Griezmann 13′, Pavard 57′, Mbappé 64′, 68′)
Argentina 3 (Di María 41′, Mercado 48′, Agüero 92′)

Argentina vs Francia - Football tactics and formations

Kylian Mbappé despedazó a Argentina, pese a que Sampaoli matizó su propuesta inicial alineando a Leo Messi de falso nueve. El técnico argentino no engañó a nadie con su planteamiento, el esperado en la previa. Entendía Sampaoli que la mejor forma de evitar que Francia corriera y se desplegara a la contra, para prevenir un encuentro de ida y vuelta, era sacrificar a un delantero más clásico, centrar a Leo Messi y juntarlo con los centrocampistas. Eso sí, no apostó por Lo Celso o Dybala, sino que rodeó al 10 con Mascherano, Enzo Pérez y Éver Banega, que venía de ser uno de los mejores futbolistas de la Albiceleste en la agónica victoria contra Nigeria. Quizás por este motivo, Argentina planteó una idea que luego no pudo plasmar sobre el terreno de juego. El combinado sudamericano quiso rebajar las revoluciones con el balón, con el propósito de mantener posesiones largas e instalarse en campo contrario. Cuando Francia tenía la pelota, pretendía defender a una altura media, sin replegarse de primeras en la frontal de Armani. El plan, coherente con un equipo en el que no abundan los perfiles para desplegarse a la contra, contaba con un inconveniente: su alineación no garantizaba total seguridad en la circulación del cuero. Así pues, en los primeros cinco minutos, a Argentina ya se le vieron las costuras con un par de pérdidas delicadas que permitieron a Francia desplegarse con espacios. Justo el traje que mejor sienta al elenco europeo.

Muy pronto se encargó Francia de castigar la débil transición defensiva de Argentina, que empezó a acumular tarjetas amarillas desde los primeros compases y amenazó con la velocidad supersónica de Mbappé. En sus primeras intervenciones el adolescente del PSG ya demostró qué podía hacer ante la lenta defensa de Argentina. Provocó un par de faltas con su habilidad para conducir el balón -una de ellas, ejecutada por Griezmann, hizo temblar el larguero de Armani- y luego forzó un penalty de Marcos Rojo. La jugada, una carrera prodigiosa en la que Mbappé recogió la pelota por detrás del círculo central y terminó derribado en el área argentina, exhibió la enorme superioridad de Mbappé a la hora de desplegarse a la contra. Griezmann no perdonó desde los once metros.

Antoine Griezmann of France scores their first goal from the penalty spot during the UEFA Euro 2016 semi final at Stade Velodrome, Marseille Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 07/07/2016
Antoine Griezmann anotó el 1-0 desde el punto de penalty. Foto: Focus Images Ltd.

Argentina no encontró un antídoto para frenar la sangría que suponía la velocidad de Francia al contragolpe. El combinado galo se desplegó con enorme facilidad ante el cuadro de Sampaoli, que se exponía con el balón y luego no llegaba a tiempo para cortar la transición. Con el balón, Argentina no intimidaba. Leo Messi quedó enjaulado entre Varane, Umtiti, Pogba y, sobre todo, N’Golo Kanté. El centrocampista del Chelsea anduvo particularmente pendiente del astro argentino. Pegajoso en las vigilancias, Kanté procuraba estar siempre cerca de Messi cuando el 10 podía recibir un pase de un compañero. La capacidad de reacción y la aceleración de Kanté lo convierten siempre en un rival difícil de rebasar en el uno contra uno, virtudes que dieron tiempo a sus compatriotas a ayudarle ante Messi. Por otro lado, la idea del falso nueve no potenció a Di María y Pavón, que centraban su posición cada vez que Messi bajaba a recibir. De este modo, Pavón no gozaba de situaciones de uno contra uno. Como en la banda derecha tampoco se proyectaba Mercado, Matuidi podía cerrar más su posición y echar una mano en las ayudas sobre Leo Messi, el principal foco de atención de la selección francesa.

Kanté.
Kanté neutralizó a Leo Messi. Foto: Focus Images Ltd.

Francia sintió que tenía la eliminatoria bajo control. Argentina apenas se había acercado con peligro al área gala, la influencia de Messi era relativa y el escenario era favorable para los contragolpes franceses. Se olía el peligro en cada pase largo de Pogba, en cada descarga de Griezmann entre líneas, en cada toque de primeras o cada carrera de Mbappé. Sin embargo, Argentina sobrevivió en la primera parte. Creció Nicolás Otamendi, imperial a la hora de anticiparse a Giroud y de apagar fuegos a última hora. Pasaron de largo los primeros minutos de zozobra y Argentina al menos sintió que Francia no se desplegaba con la misma frecuencia que en los primeros minutos. Fue en ese momento cuando Ángel Di María se inventó un golazo de donde no había nada. Simplemente cogió la pelota muy lejos del arco de Lloris, armó la pierna y disparó. Francia se relajó, le dejó tirar con comodidad y Di María la clavó en la escuadra de Hugo Lloris.

El partido volvía a empezar con la enésima resurrección de la Albiceleste, cuya moral se multiplicó después del 1-2. En una acción a balón parado, después de sentirse abrumados por el poderío físico francés, Mercado desvió un tiro de Messi al fondo de la red. Francia despejó en primera instancia el centro argentino, Messi lo recogió en el interior del área y un golpe de fortuna del lateral derecho permitió batir a Hugo Lloris por segunda vez en la tarde. Mercado, el autor de la asistencia en el gol de Rojo ante Nigeria, volvió a emerger en un momento decisivo. De repente, Argentina se puso por delante ante una selección francesa que se iba a encontrar un escenario de partido totalmente opuesto al de la primera parte.

Angel Di Maria of Argentina after missing a goal opportunity during the International Friendly match at the Etihad Stadium, Manchester Picture by Matt Wilkinson/Focus Images Ltd 07814 960751 23/03/2018
Ángel Di María marcó un golazo antes del descanso. Foto: Focus Images Ltd.

No le quemó el balón a Francia después de la segunda diana de Argentina. El equipo galo mantuvo la pelota con serenidad, la movió con paciencia y esperó su oportunidad de penetrar en la zaga sudamericana. Se instaló en campo contrario, consciente de la pólvora que dispone, e insistió en progresar por la banda izquierda de Lucas Hernández. El lateral colchonero participó en el segundo y el tercer gol de Francia con sus incorporaciones en ataque. La posición de Matuidi, con la banda como punto de partida para terminar por dentro, abrió la puerta a Lucas Hernández y dejó vendido a Mercado. El lateral derecho cerraba su posición para juntarse con el resto de la defensa, pero Pavón no siguió las incursiones del lateral galo. De este modo, Lucas Hernández atacó la espalda del extremo argentino y pisó línea de fondo en un par de ocasiones que originaron sendas ocasiones de tremendo peligro. En la primera de ellas, Benjamin Pavard empalmó un remate de volea perfecto que se coló por la escuadra de Argentina y hundió los ánimos del elenco sudamericano, que apenas sostuvo unos diez minutos la ventaja. Poco después, Mbappé recogió un balón muerto en el área y, tras una aceleración solo al alcance de unos pocos privilegiados, perforó la meta defendida por Franco Armani. El tercer gol de Francia vino acompañado de la cuarta diana gala, también obra de Mbappé, que culminó una fabulosa jugada colectiva en la que Argentina saltó a la presión de forma desacompasada. Un toque de Griezmann en el círculo central desarboló a la defensa albiceleste y Mbappé no perdonó ante el guardameta rival después de la asistencia de Giroud. En apenas once minutos, Francia volvió a demostrar su poderío ofensivo. Los de Deschamps anotaron tres goles en un abrir y cerrar de ojos.

Pavard con las inferiores francesas. Foto: Tomàs Martínez
Benjamin Pavard empató apenas diez minutos después del 2-1. Foto: Tomàs Martínez/MarcadorInt (Todos los derechos reservados).

La fulgurante reacción gala dejó a Argentina noqueada, sin capacidad de réplica. Sampaoli pretendió agitar al equipo con la entrada de Agüero por Enzo Pérez y de Meza por Pavón, pero Francia ya no iba a levantar el pie del acelerador. La irrupción de Mbappé en la segunda mitad acabó por fulminar el sueño argentino, casi siempre aferrado a la épica. Varane y Umtiti resistieron firmes en su área y Lloris apenas tuvo que intervenir. La Albiceleste recortó la diferencia en el descuento, con un tercer gol que reavivó fugazmente su esperanza, e incluso dispuso de un balón en el área rival para intentar empatar, aunque la ocasión no entrañó mayor peligro. La primera eliminatoria del Mundial de Rusia sirvió para incrementar el caché de uno de los futbolistas menos conocido del combinado galo, Benjamin Pavard, que resistió bastante bien en el uno contra uno ante Di María -salvo en un par de jugadas- y que además dejó un gol de bella factura que llamará la atención a varios clubes que quieran sacarlo del Stuttgart. Pero, por encima de todo, el primer encuentro de los octavos de final pasará a la historia por la exhibición de Kylian Mbappé, en una tarde que todos recordaremos en cada partido de la Copa del Mundo que dispute desde el próximo viernes hasta que cuelgue las botas. Dos goles, un penalty provocado y protagonismo en las pesadillas de todo argentino en las próximas semanas. En una eliminatoria del Mundial cuando Kylian Mbappé todavía tenía 19 años.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

3 comments

Es que no soy mucho de analizar partidos, de conocimiento táctico-estratégico, normalmente hablo mas con las tripas que con el cerebro en fútbol, pero si esperaba que acá donde hay varios que si saben de eso nos dejaran su impresión del resultado.

Deja un comentario

*