Francia-Australia: el show de verdad empieza aquí

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Antoine Griezmann se acercó anoche aún más a ese estatus de estrella del pop que parece perseguir con ahínco por influencia de la cultura imperante en el deporte norteamericano -del que tan seguidor es-. Pero incluso para lograr eso, nada resultaría tan efectivo como proclamarse campeón del mundo siendo la gran figura del evento. No es ninguna locura pensar que puede lograrlo: es uno de los mejores futbolistas del planeta y su selección es una de las cuatro que cuenta con mayores recursos. La historia del juego -que no la de la industria del espectáculo- le juzgará cuando se retire por sus logros y sus actuaciones en competiciones como la de este verano en Rusia.

Didier Deschamps respirará aliviado porque ahora la única decisión realmente trascendente alrededor de Griezmann será la que él debe tomar con respecto a su ubicación: ¿lo sitúa partiendo desde un costado, por detrás de dos puntas o como hombre más adelantado? En el reciente amistoso ante Estados Unidos, el ex entrenador del Marsella se decantó por un esquema 4-3-1-2 en el que el fenómeno del Atlético de Madrid ocupaba la centralidad creativa del equipo: era el diez, el atacante total, el media punta que bajaba a buscar la pelota y también el encargado de asociarse con dos delanteros de perfiles distintos entre sí y también con respecto al suyo propio (Giroud y Mbappé). En una Francia en la que el seleccionador ha optado de manera muy controvertida por renunciar a los centrocampistas organizadores con pausa, Griezmann tiene un peso específico aún mayor: la generación, fundamentalmente, depende de él.

Y esa ausencia de creatividad en la base de la jugada, con mucho perfil físico de ida y vuelta repetido, es quizá el punto débil de una escuadra gala que en el resto de posiciones parece completísima. Ante rivales que replieguen mucho es justo cuando más podría penalizarles haber prescindido de futbolistas de las características de Adrien Rabiot. En principio, Australia debería plantear el partido de esta manera, por lo que tendremos desde el primer día una magnífica oportunidad de comprobar si con la potencia de los llegadores y la extrema calidad de Griezmann y Mbappé es suficiente para arrollar a rivales defensivos. La prensa francesa informaba en las últimas horas sobre la decisión de entregarle la titularidad a Ousmane Dembelé en detrimento de Giroud para agregar aún más desequilibrio y desborde al tridente ofensivo.

Decimos que Australia debería plantear el choque de forma conservadora, pero insistimos en el condicional. En realidad, el conjunto oceánico -geográficamente lo es- es una absoluta incógnita, entre otras cosas porque su seleccionador se estrenará con ellos en partido oficial en este duelo de Kazán. Hace un año, Bert van Maarwijk contaba con estar dirigiendo en el Mundial, pero seguro que pensaba que lo haría con Arabia Saudí, a la que clasificó de forma brillante -y muy meritoria, viendo la prestación de su ex equipo ayer en el debut frente a Rusia-. El neerlandés, subcampeón con su país en la edición de 2010, no llegó a un acuerdo con la federación saudí para renovar su vínculo una vez finalizada la fase de clasificación, con el lugar de residencia como escollo principal en unas negociaciones que acabaron rompiéndose. Cuando su verano de 2018 parecía quedar libre, llamó Australia, una selección que también se había quedado sin técnico a pocos meses del Mundial tras la dimisión del técnico que la había clasificado y que además le había dado el título de campeón de Asia en 2015, Ange Postecoglou. Van Maarwijk iba a dirigir al equipo contra el que su anterior selección se había jugado hasta el último partido la segunda plaza directa de su grupo de clasificación, superándolo por diferencia de goles. Es más, hace doce meses y una semana, se sentó en el banquillo en Adelaida en un Australia-Arabia Saudí (3-2) de enorme importancia clasificatoria intentando impedir que el que hoy es su equipo pudiera acabar llegando a Rusia.

    Massimo Luongo fue clave en el título de Australia en la Copa Asia 2015 con Postecoglou, y parece que van Marwijk lo alineará en detrimento de Jedinak en el estreno del Mundial 2018 para los oceánicos. Foto: Focus Images Ltd.
Massimo Luongo fue clave en el título de Australia en la Copa Asia 2015 con Postecoglou, y parece que van Marwijk lo alineará en detrimento de Jedinak en el estreno del Mundial 2018 para los oceánicos. Foto: Focus Images Ltd.

La decisión de optar por van Maarwijk, pese a que parezca extraña, tiene cierto sentido. Posee experiencia mundialista y no es exactamente un paracaidista: al haber disputado la misma fase previa y haberse medido dos veces a Australia, conocía bien al equipo, al que además tuvo que estudiar a consciencia por ser su rival más directo. El neerlandés sabe además que su cometido termina cuando acabe el Mundial, ya que la federación ya ha nombrado a Graham Arnold, un técnico local muy reputado en el país, como su sucesor. Van Maarwijk optó con Países Bajos por un planteamiento contragolpeador en 2010, por lo que parece razonable que se decante por una estrategia similar con un equipo menos dotado para la creación y con una cultura futbolística más directa. Eso sí: que nadie piense que no va a amenazar en ataque. En los dos últimos amistosos ha repetido un once -que podría ser el del debut pese a la sorprendente ausencia de Jedinak- en el que compartían línea el delantero centro Andrew Nabbout y los extremos Mathew Leckie y Robbie Kruse, bien surtidos por el talento de Tom Rogic en la media punta. La excelente prestación entrando desde el banquillo del joven y excitante extremo de origen iraní Daniel Arzani en el choque preparatorio frente a Hungría ha hecho surgir algunas voces reclamando su participación, aunque lo más probable es que le veamos ingresar como revulsivo en el segundo tiempo.

Alineaciones probables: Francia-Australia, sábado 16 a las 12:00h

Francia vs Australia - Football tactics and formations

Fotos: Focus Images Ltd.

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