Grecia vuelve a ser Grecia

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Tras dos años de travesía por el desierto más árido, que le llevó a ser última en su grupo camino a la Eurocopa, Grecia ha vuelto. Ha regresado la versión más auténtica del combinado heleno, siempre ultracompetitivo, ese que tiene más vidas que un gato y que nunca está muerto hasta que el árbitro pita el final. En su última gran cita lo sufrieron Costa de Marfil y Costa Rica, que vieron cómo Grecia era capaz de anotar en el tiempo de descuento para ganar una vida extra cuando todos la daban por muerta. Y volvió a ocurrir ante Bosnia este domingo en el Karaiskakis, donde Tzavellas enganchó un balón en la frontal para clavarlo en el fondo de la red cuando los balcánicos ya se veían con tres puntos vitales en la lucha por el segundo puesto tras someter a los helenos de principio a fin. Sin embargo, Bosnia descuidó su frontal durante un segundo, en un saque de banda largo sobre la bocina en el que nadie atinó en resguardar la media luna ante el más que posible rechazo, y Grecia aprovechó el despiste para recordarles quién puede presumir de un título continental.

Grecia 1 (Tzavellas 95′)
Bosnia 1 (Karnezis pp. 33′)

Grecia vs Bosnia - Football tactics and formations

Lo más lógico a tenor del desarrollo del juego sería estar escribiendo sobre una victoria de prestigio de la selección bosnia, que sometió a los locales desde el primer minuto. Incluso haber encendido el ordenador antes del pitido final y dejar escrita la crónica para publicarla de inmediato ante la incapacidad helena a la hora de acercarse al arco de Asmir Begovic. Bosnia dominó la pelota y el juego, sobre todo a partir del cuarto de hora inicial. Pjanic asumió la responsabilidad en la medular y distribuyó el balón con criterio y acierto, mientras Dzeko sacó de sus casillas a los centrales griegos. El delantero de la Roma recibió mucho de espaldas a portería y casi siempre mejoró los ataques balcánicos, activando a todos sus compañeros para que recibieran de cara. Sin embargo, al capitán bosnio le faltó mayor atino en los controles y precisión en el remate para convertir las asistencias de los demás en tantos que subiesen al marcador. Más afortunado estuvo Pjanic, que aprovechó una falta provocada por Dzeko para celebrar el 0-1 antes del descanso. El centrocampista de la Juventus disparó al poste, con la suerte de que el rechazo pegó en la espalda de Karnezis y se coló en la portería local.

Grecia se marchó al descanso con la cabeza gacha, impotente. Las posesiones en las que los hombres de Skibbe retuvieron la pelota durante más de 10 segundos se podían contar con los dedos de una mano. Aun así, Begovic apareció en el último suspiro para negarle el gol a Mitroglou en una acción algo afortunada; y tras la reanudación el arquero del Chelsea firmó una segunda parada prodigiosa para desviar al poste un disparo lejano de Fortounis. Grecia no se acercó más. Fortounis dejó algún destello de su clase, pero siempre echó de menos algún compañero. Defendía tan atrás Grecia que jamás podía desplegarse al contragolpe, añorando la presencia de un futbolista del perfil del siempre infravalorado Georgios Samaras, que únicamente con su determinación y velocidad lograba sacar a Grecia de su mitad de campo y le permitía respirar durante unos minutos.

Miralem Pjanic of Bosnia and Herzegovina during the UEFA Euro 2016 Qualifying match at the Cardiff City Stadium, Cardiff Picture by Mike Griffiths/Focus Images Ltd +44 7766 223933 10/10/2014
Un disparo de falta de Pjanic originó el primer gol del encuentro. Foto: Focus Images Ltd.

Sin una figura de ese estilo que estirara a Grecia, los helenos anduvieron cerca de ahogarse a manos de Bosnia. Sobre todo cuando Pjanic, inexplicablemente, mandó fuera un remate cómodo en el minuto 74, en una acción en la que apareció solo para disparar cerca del punto de penalti. Para más inri, el partido se ensució en la recta final con una tángana que empezó con Dzeko provocando una falta cerca del córner rival y que terminó con el capitán bosnio expulsado después de bajarle el pantalón a Sokratis. Tan ridículo como se lee. Entre la marabunta de empujones, Kyriakos Papadopoulos también vio la tarjeta roja. Salió perjudicada Bosnia, que perdió a uno de sus mejores futbolistas, pero también parte de su concentración. Aun así, entonces los bosnios no se podían imaginar que Grecia, a pesar de sus enormes dificultades para generar ocasiones de peligro, acabaría empatando un encuentro que parecía tan controlado. Tzavellas no pudo escoger un momento más oportuno para anotar su primer oficial con la selección griega.

Foto de portada: MarcadorInt.

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