Emiratos toma Saitama

Saitama. Foto: healthil.jp, bajo licencia CC.

Emiratos Árabes Unidos ha ganado por 1-2 a Japón en Saitama en la inauguración de la última ronda previa al Mundial 2018 en Asia. Es la primera victoria en la historia del combinado emiratí sobre Japón en un partido clasificatorio. Y es también la reivindicación de los blancos de su tercer puesto en la pasada Copa de Asia, en la que tuvieron que doblegar a Japón en la tanda de penaltis de los Cuartos de Final. Si aquella vez un penalti a lo Panenka de Omar Abdulrahman provocaba una sorpresa, esta vez un penalti a lo Panenka de Ahmed Khalil certifica una realidad. Emiratos Árabes Unidos tiene la mejor generación de su historia y ya es capaz de imponerse a un gigante tradicional ante su público. Eso supone presentar una candidatura a jugar el Mundial 2018 y meter en apuros desde el primer día a la Japón de Vahid Halilhodžić.

El entrenador bosnio fichó por los Samurai Blue para darles el pragmatismo, la verticalidad y la pizca de maldad que hicieron de su Argelia una de las sorpresas del Mundial 2014. Japón ha empezado todos sus partidos del Premundial dando muestras de estas cualidades e invitando a pensar en que pueden calar en la cultura de fútbol japonés, tan vinculada al buen trato de balón y a la inocencia en ambas áreas. Sin embargo, Japón acaba siendo la de siempre en esos encuentros. Si el resultado es favorable, no hay problema en ver cómo se lucen con su técnica los internacionales nipones. Pero si el marcador no es favorable, llega la ansiedad. Los rivales que se defienden bien saben aprovecharse de ella. Y eso ha hecho Emiratos Árabes Unidos. Ahora Japón debe progresar y dar un golpe en la mesa en un grupo difícil, en el que solo 2 van al Mundial y cohabitan los propios Emiratos y otros dos semifinalistas de la última Copa de Asia: la campeona Australia e Irak. En los últimos 20 años, ningún equipo que empieza perdiendo esta última ronda previa mundialista se ha clasificado para la cita de la FIFA. Ahora a Halilhodžić se le exige que rompa esa estadística y que no deje a Japón sin jugar un Mundial. No se ha perdido ninguno desde Francia 1998…

Japanese fans poses for a photo during the AFC Asian Cup match at Melbourne Rectangular Stadium (AAMI Stadium) Melbourne, Australia Picture by Frank Khamees/Focus Images Ltd +61 431 119 134 20/01/2015
Fans japoneses, en un imagen de archivo.
Foto: Frank Khamees/Focus Images Ltd.

Emiratos Árabes Unidos no sorprendió en lo que a plan de juego se refiere. Esta generación histórica que comanda Mahdi Ali y que ha crecido junta desde los Juegos Olímpicos de Londres es partidaria de esperar y salir rápido al ataque. Eso sí, Emiratos varió su dibujo habitual. El ariete Ahmed Khalil, nombrado mejor jugador de Asia en 2015, compartió delantera con Ali Mabkhout, un segundo punta que normalmente juega en una banda. Eso llevó a Omar Abdulrahman, la estrella del Al-Ain, a jugar de volante derecho en un 4-4-1-1 cuyo ataque completaba el extremo Ismail Al-Hammadi. Esta configuración tenía una intención clara: obstaculizar la asociación de Japón desde la salida de balón. Los centrales (Maya Yoshida y Masato Morishige) estaban presionados por el dúo atacante, cuando no lo estaban los miembros del doble pivote: Makoto Hasebe y Ryota Oshima. Este obstáculo emiratí retó a Japón. Era un examen de “Pragmatismo 101” para los de Halilhodžić, que empezaron respondiendo bien a las primeras preguntas. ¿Cómo salir si presionan a los centrales? Por las bandas. Los Sakai (Gotoku e Hiroki) se encargaron de sacar el balón jugado por los costados y tanto Keisuke Honda como Hiroshi Kiyotake sirvieron centros laterales. Se los servían a Shinji Okazaki, campeón de Inglaterra con el Leicester, quien ha madurado como ‘9’ y ahora sí es un rematador que puede hacer olvidar los fallos nipones de cara a portería. Este plan japonés generó ocasiones de gol, en las que el espigado Ismail Ahmad tuvo que ejercer de escudo antiaéreo emiratí. Pero este plan también provocó faltas, pues Honda y Kiyotake amenazaban lo suficiente como para que los emiratíes les derribaran. En una de esas faltas, el sevillista sirvió un centro al área que remató de cabeza Honda para el 1-0 a los 10 minutos. Japón empezaba aprobando su examen.

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Planteamientos iniciales del Japón-Emiratos Árabes Unidos. Infografía: Share My Tactics.

En lo que al ataque respecta, Japón arrancó bien, con toques pragmáticos de juego vertical y juego exterior. Pero su examen lo iba a suspender por lo que respecta a la defensa. Emiratos esperaba y salía con la velocidad inherente a las conexiones de Mabkhout y Omar. Ambos generan chispas con el balón. Y Yoshida se llevó un calambrazo. Una falta innecesaria a los 20 minutos le costó la amarilla y el golazo de falta de Ahmed Khalil para el 1-1. Japón quiso seguir con su plan de juego exterior, asociación vertical y ataques por las bandas. Pero Emiratos se aprendió un mecanismo que necesita aún más desarrollo y lo empezó a frenar con acierto. El punto de inflexión llegó al descanso, cuando Mahdi Ali cambió a Abdulaziz Sanqour, un central que vale para todo y que estaba ejerciendo de lateral izquierdo. Dio entrada a Walid Abbas, más conocedor de la demarcación en cuestión. Con Mohammed Ahmad de lateral derecho, Emiratos cerró bien ambas bandas con sus laterales. Y el sacrificio defensivo de Omar Abdulrahman aumentó en el segundo tiempo frente a un Gotoku Sakai que disfrutó de mucha libertad en el inicio del partido. Emiratos fijó mejor a sus jugadores de banda. Los pegó a la línea de cal y Japón se frustró. No podía por dentro por la presión de los delanteros. No podía por fuera, porque Mahdi Ali puso chinchetas en los extremos del campo tras el descanso. Solo le quedaba la calidad técnica que poseen sus futbolistas, que se hartaron de intentar marcar el 2-1 con jugadas individuales.

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Aficionado japonés, en un imagen de archivo. Foto: Frank Khamees/Focus Images Ltd.

Los movimientos hacia fuera de Shinji Kagawa, las conducciones de Honda, los movimientos de un Takashi Usami devuelto inesperadamente a la banda… todas esas acciones eran absorbidas por unos Emiratos compactos y contentos con el empate provisional. El polémico mediocentro Khamis Ismail sostenía a un equipo centrado en defender muy abierto. Y afortunadamente para él, Amer Abdulrahman, interior de buen pase, se arremangó la camiseta blanca para tapar los espacios del carril central. Emiratos defendía, esperaba y, como siempre, salía rápidamente al ataque cuando tenía la oportunidad. Una vez, en el minuto 52, la encontró. Y Al-Hammadi, el atacante emiratí más discreto en Saitama, provocó un penalti con otra falta innecesaria de Japón. Concretamente, una falta de un Oshima espeso en el partido. Khalil disparó a lo Panenka, puso el 1-2 e instaló la ansiedad en las gradas de Saitama.

Con este doblete, Khalil (25 años) suma 13 goles en 9 partidos de clasificación para el Mundial 2018. También suma 39 goles como internacional desde su debut en 2008. Está a 13 tantos del récord histórico de EAU: Adnan Al-Talyani marcó 52 entre 1983 y 1997.

Emiratos cerró todavía más las bandas con el lateral diestro Mohammed Fawzi, que entró por Khalil para ponerse de volante (doble lateral) y que Omar estuviese libre de deberes defensivos. Así, en alguna contra, era viable el 1-3. Japón se volcó y en uno de los pocos centros laterales que pudo servir se encontró con un gol fantasma de Takuma Asano, que no fue dado por válido pese a que el balón superó por completo la línea de gol. Independientemente de la polémica, Japón volvió a ser la misma de siempre pese a empezar con toques pragmáticos impuestos por Halilhodžić. La ronda anterior también comenzó con un tropiezo duro como local (0-0 ante Singapur), pero el grupo era más favorable que el actual, en el que se reparten dos billetes a Rusia 2018. Japón debe ponerse manos a la obra porque se ha complicado su ciclo mundialista. El martes visitará a Tailandia, selección llamada a ser la más débil del grupo. Mientras, Emiratos recibe a Australia, que ha empezado ganando por 2-0 a Irak en Perth. Ganar en Bangkok puede ser una buena manera de resurgir en el sector mientras Emiratos intenta consagrarse contra los vigentes campeones continentales.

Foto de portada: healthil.jp, bajo licencia CC.

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4 comments

Gran análisis David. Para mi otro aspecto importante fue el movimiento que ordena Mahdi Ali al poco de encajar el 1-0, juntar aún más a Ismaeel y Amer con sus centrales. Buena parte de la facilidad nipona para crear en los primeros instantes del partido era gracias al excesivo espacio entre centrales-medio centro que había en campo emiratí.

Mal pintan las cosas para Japón, queda mucho y en un grupo tan sumamente duro todos perderán puntos pero lo de ayer, por resultado, sensaciones y capacidad de leer el partido en cada momento fue un golpe encima de la mesa de, como bien reflejas, una generación de lujo en el fútbol de Emiratos.

Yo tengo claro que Japón este año jugará el mundial como mucho si pasa la repesca, y para ello primero ha de quedar tercera. Le falta mucho en comparación a otras generaciones y eso que ahora tienen un 9 con cara y ojos. Tiene dos rivales durísimos y ha de ir a campos no muy difíciles pero sí raros como el de Tailandia, donde a veces los clubes palman.

Halilhodzic me parece que es buen entrenador, pero el estilo japonés es demasiado claro como para querer cambiarlo. Eso los argelinos lo entendieron muy bien pero aquí no va a pasar.

1-0 y gracias pues jugaron un partido con un planteamiento más abierto del esperado y tuvieron ocasiones hasta para haber dado una gran sorpresa. Son la cenicienta del grupo pero el que se despiste contra ellos lo pagará. Muy interesante la progresión del combinado Thai de la mano de Kiatisuk Senamuang.

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