El mejor de Brasil está en el banquillo

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Finalizada la Copa América Centenario, en la que Brasil se fue para casa en primera ronda agravando una crisis progresiva que parecía imparable y Argentina perdió la final en penaltis tras haber ganado con claridad todos los partidos del torneo, ambos combinados cambiaron de entrenador y desde entonces su situación ha dado un giro de 180º.

Mientras que la canarinha ha hecho pleno, la albiceleste ha sumado solo cinco puntos de quince posibles. El proyecto de Tite se reafirma a cada minuto que pasa y el de Edgardo Bauza se desvanece con la sensación de que en la próxima jornada ante Colombia dispondrá de su última oportunidad.
Brasil 3 (Coutinho 25′, Neymar 45′, Paulinho 58′)

Argentina 0

Brasil vs Argentina - Football tactics and formations

Fue un baño. Un destrozo. En el Mineirão, escenario del histórico 1-7 alemán, los hombres de Tite golearon a los de Bauza con un contundente 3-0 que se quedó incluso corto. Desde el inicio, Argentina trató de sacar la pelota jugada desde atrás y gozó de una posesión tan falsa como mala: nunca supo qué hacer realmente con el esférico y cada pérdida se convirtió en ocasión en contra.

Liderados por un Neymar sobresaliente, los locales parecían salir en estampida cada vez que recuperaban el balón y llegaron siempre con claridad y peligro sobre la portería de Sergio Romero. Ya antes de la media hora, Coutinho abrió el marcador con un golazo marca de la casa: conducción fuera-dentro y disparo potente y ajustado al palo largo. Acto seguido, emergió la figura de un Neymar que se fue agrandando minuto tras minuto y descosió a Argentina con cada intervención. Su libertad de movimientos, alternándose con Gabriel Jesus y el ’10’ del Liverpool para aparecer por todo el frente del ataque, fue indescifrable para la defensa argentina, que se encontraba mal situada y con muchos metros a la espalda cada vez que sus atacantes perdían la pelota.

También en una acción de contraataque, en la que Gabriel Jesus sorprendió con un genial pase interior para la carrera de Neymar, llegó el 2-0 justo antes del descanso y una vez más el resultado adverso provocó una mala decisión de Bauza. En un equipo que ya se partía con facilidad, decidió retirar a Enzo Pérz -quizás el único que había sabido conectar con Messi- para dar entrada al Kun. Durante apenas cinco minutos, en los que Agüero recibió un par de balones en banda y logró hacer avanzar a su equipo, pareció que el del City podía cambiar algo en el encuentro pero Paulinho -también a la carrera- sentenció con el 3-0 definitivo.

Faltaba entonces algo más de media hora para el pitido final y esos minutos se convirtieron en un auténtico suplicio para Argentina, que parecía estar ya reflexionando sobre el césped. Cierto que la generación albiceleste lleva consigo la pesada carga de haber perdido tres finales en dos años (Mundial 2014, Copa América 2015 y Copa América Centenario 2016) y que resulta muy complicado recuperar la cabeza tras un trauma de semejante nivel, pero sin duda se hace llamativo el vuelco que han dado ambos equipos en apenas dos meses.

El Patón Bauza, que ganó dos Copas Libertadores caracterizándose por generar equipos ultracompetitivos que apenas concedían nada al rival y que mantenían el orden defensivo pasara lo que pasara, se ha visto completamente superado y no ha parado de dar bandazos tanto en alineaciones como en sustituciones, partiendo casi siempre al equipo con la acumulación de delanteros. Ni siquiera el regreso de Messi, cuya aportación se redujo prácticamente a un par de faltas mal tiradas, logró mejorar a un conjunto perdido y sin rumbo.

Mientras, Tite confirma con Brasil todo lo que ya había demostrado en Corinthians, donde se erigió como uno de los técnicos más interesantes del continente enseñando además una capacidad continua de mejorar y reformarse: primero fue campeón del mundo de clubes con un estilo conservador y defensivo y poco después regresó al Timão para ganar la liga con un proyecto ofensivo y caracterizado por la posesión. Se hace difícil no pensar en por qué la CBF apostó en su día por el regreso de Dunga y no fue decididamente a por Tite, pero Brasil tiene al fin un entrenador a la altura de su historia. El mejor actualmente entre las selecciones sudamericanas.

Foto de portada: Renato Gizzi.

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