Rojo desata la catarsis argentina

Marcos Rojo Argentina Focus

Argentina parecía noqueada, derrotada, hundida por el mazazo de un gol de penalty nada más arrancar el segundo tiempo. Todo eran urgencias, precipitación, malas decisiones con el balón. Pura emoción, el corazón a punto de salir disparado por la boca en cada esfuerzo, en cada duelo individual. Cero reflexión, cero racionalidad, cero capacidad para pausar un segundo el juego, levantar la cabeza y observar el panorama con perspectiva. Argentina estaba fuera del Mundial y necesitaba un gol a la vez que rezaba para que Islandia no culminara la remontada ante Croacia, algo que no dependía de lo que sucediese en el estadio de San Petersburgo. Argentina erraba pases de cinco metros, controles sencillos en cualquier otro contexto, las gambetas quedaban incompletas incluso cuando las intentaban los futbolistas que habían entrado de refresco en la segunda mitad. Y para más inri, Nigeria golpeaba. Galopaba. Amenazaban Ighalo y Musa con dinamitar de forma definitiva el partido y dinamitar el último esfuerzo, ya irracional, de la selección albiceleste. La hinchada sudamericana contuvo el aliento cuando el colegiado fue a consultar el VAR por una mano involuntaria de Marcos Rojo, del mismo modo que se quedó sin respiración cuando Armani le negó el segundo gol a Ighalo en el 83′ y Etebo disparó una falta al lateral de la red, con un tiro que produjo un efecto óptico engañoso. Antes, Higuaín había perdonado el segundo tanto en un remate libre de marca dentro del área que se marchó a las nubes. Messi, el héroe de la fase de clasificación en Quito y también de la primera parte en San Petersburgo, parecía ya desquiciado. Desesperado. La representación del Nigeria-Argentina tenía todos los ingredientes necesarios para que se consumara la tragedia. Y fue entonces cuando apareció Marcos Rojo. El actor secundario más inesperado emergió en el corazón del área para empalmar de primeras, con la bota derecha, un centro de Gabriel Mercado. Gol. Explosión de júbilo. A la vez, Croacia anotaba el segundo gol ante Islandia. El Mundial de Rusia 2018 le tenía reservado, al menos, un cuarto partido a Argentina.

Nigeria 1 (Moses 51′)
Argentina 2 (Messi 14′, Rojo 86′)

Argentina vs Nigeria - Football tactics and formations

No sorprendió a nadie Argentina con su alineación titular e hizo méritos en la primera mitad para no sufrir tantísimo en la segunda parte del partido. Sampaoli formó con Éver Banega en el centro del campo, recuperó a Di María e Higuaín para la causa, acompañó a Otamendi con Marcos Rojo y cedió las bandas a Mercado y Tagliafico. La presencia de Banega en la medular mejoró a Argentina. El centrocampista del Sevilla movió los hilos, gestionó la pelota con criterio en su mitad de campo y dio al juego argentino cierto sentido. Enzo Pérez defendía en la banda derecha cuando Nigeria atacaba, pero aparecía por dentro cuando Argentina controlaba la posesión. Por otra parte, Di María se mostró activo en el perfil izquierdo, sumando en las cadenas de pase del cuadro de Sampaoli. Argentina fue encerrando a Nigeria y pronto abrió la lata con un gol que serenó sus ánimos. Banega levantó la cabeza y puso un balón largo perfecto para la carrera de Messi, que se desmarcó a la espalda de Omeruo. El 10 bajó la pelota, la orientó hacia la portería y superó a Francis Uzoho con un remate cruzado con la pierna derecha. Cayendo sobre el sector derecho, alejándose en ocasiones de las zonas más transitadas de la medular, Leo Messi se sintió cómodo, participó en el juego y, además, estrenó su casillero de goles en Rusia 2018. Poco después, estrelló una falta directa en la madera después de que Uzoho desviara su remate con la yema de los dedos.

Messi anotó el 0-1. Foto: Focus Images Ltd.
Messi inauguró el marcador en la primera mitad. Foto: Focus Images Ltd.

Por primera vez en el Mundial, el juego argentino carburaba y apenas sufría atrás. El desgaste de Higuaín en la presión, peleando cada balón dividido, suponía una dificultad añadida para la zaga nigeriana, que rara vez salió jugando con el balón controlado. Cuando lo hizo, su circulación fue lenta. Pero a menudo, simplemente se sacaba la pelota de encima, en acciones cómodas para defender para Otamendi y Rojo. La sensación de control duró algo más de media hora, el tiempo que duró Argentina en dar un pequeño paso hacia atrás para administrar tanto las fuerzas como el resultado. Nigeria se empezó a instalar en campo contrario, aunque apenas inquietó al debutante Franco Armani, que se estrenaba con la selección de Argentina.

La capacidad de autodestrucción de Argentina quedó patente en la segunda mitad. Nigeria renovó su energía en ataque con la entrada de Ighalo, que remplazó a un desacertado Iheanacho, y mostró un desparpajo superior que el delantero del Leicester. Al equipo africano no le quedaba otra que atacar en busca del empate, un resultado que le valía para clasificarse para octavos siempre que Islandia no goleara a Croacia. Tardó muy poco en igualar la contienda, ayudada por un agarrón de Mascherano en un saque de esquina que el colegiado no dudó en castigar. Çakir no titubeó, consideró que la acción de Mascherano era susceptible de ser penalizada y Moses igualó el partido. En una de las primeras aproximaciones de Nigeria, en el primer disparo a portería, las Súper Águilas equilibraban el partido. Entonces Argentina se desplomó.

Moses empató desde el punto de penalty y lo celebró con una pirueta. Foto: Focus Images Ltd.
Moses empató desde el punto de penalty y lo celebró con una pirueta. Foto: Focus Images Ltd.

El pánico se apoderó de forma definitiva de Argentina, incapaz de controlar la situación a partir del gol nigeriano. Quedaba más de media hora por delante, pero sintió que todo el esfuerzo realizado hasta entonces se había tirado por la borda. Protestas, pases de cinco metros que no llegaban a su destino, faltas innecesarias de futbolistas revolucionados por lo que consideraban un penalty injusto, aventuras individuales ante la maraña de futbolistas nigerianos. Argentina se estrelló contra el equipo africano en busca de una acción heroica, pero apenas lograba desbordar con acierto. Mejoró con la entrada de Cristian Pavón, con desparpajo en sus primeras intervenciones en la banda derecha, y luego sacrificó a Di María, desdibujado en la segunda mitad a raíz del tanto del empate. Tampoco cambió demasiado el panorama con Meza, por lo que Sampaoli quemó todas sus naves con Agüero, que entró por Tagliafico. En medio de la desesperación, creció Nigeria, a la espera de la oportunidad de rematar la faena en algún contragolpe supersónico con Musa e Ighalo con espacios por delante. Un contragolpe que no culminó Ighalo -y tras un despeje torpe de Rojo que pegó en su mano y que el colegiado, con la asistencia del VAR, no determinó como penalty-, otro mano a mano del ex del Granada y un remate de falta de Etebo pudieron bastar para echar el lazo al partido. Pero Argentina seguía viva, por muy tocada que estuviera, y encontró el gol en la acción más inverosímil posible. Pese a la precipitación, pese a las malas decisiones de sus futbolistas, pese al bajón de Banega y Messi, más intermitentes tras el descanso, Argentina marcó. Marcó Rojo, disparando con su pierna menos hábil. Marcó Rojo, un futbolista que acudió al Mundial pese a jugar apenas dos partidos con el Manchester United entre el 4 del febrero de 2018 y el final de la temporada. Marcó Rojo, el jugador que parecía convertirse en villano cuando unos minutos antes Çakir corría hacia la pantalla situada al lado del terreno de juego para revisar si su despeje defectuoso pegó en su mano de forma intencionada. Marcó Rojo y clasificó a Argentina para los octavos de final, donde espera Francia. Argentina alcanzó el clímax, la catarsis que permite reseatar el estado anímico de la selección albiceleste antes de la segunda fase del Mundial.

Argentina se veía fuera del Mundial y regresó entre los muertos a última hora. Que nadie la menosprecie. A veces, el último en llegar es también el último en salir.

Marcos Rojo of Argentina celebrate scoring his side's 2nd goal and what turns out to be the winner during the 2018 FIFA World Cup match at St Petersburg Stadium, St Petersburg Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 26/06/2018
Marcos Rojo anotó el gol de la victoria. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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10 comments

Decepcionado, tanta sorpresa en el mundial e igual pasan los mismos, nada de irán, nada de marruecos, nada de Islandia, nada de Nigeria… lo de siempre,siempre algo falla, un descuido, un penalti no pitado, un gol perdonado, y los mismos de siempre en octavos así jueguen tan mal como Francia o Portugal, el mundial en dos días me ha despertado del sueño de los chicos…

Bueno no me negarás que entre un Francia-Argentina o un Francia-Nigeria hay bastante diferencia… o entre un Portugal-Uruguay o un Irán-Uruguay. Amos, no me jodas!!

Yo no entraría tanto en eso, la historia de las Cenicientas en los Munidales siempre ha tenido su encanto. Simplemente que equipos como Irán, Islandia…veremos qué pasa con Suecia, cuando tienen que dar el paso adelante para ganar tienen más limitaciones.
Creo este año han estado muy marcadas las diferencias entre equipos con pedirgrí/dominadores y equipos que esperan. Y los que se han rebelado: Marruecos (excepto con España), Perú…han salido trasquilados. Nos quedan México, Senegal/Japón (quizá en otro grupo hubieran actuado diferente)

No sé qué puede hacer Argentina, pero entre unos pocos jugadores que andan más cortos de calidad (Rojo, Mercado, Tagliafico) y otros que teniéndola están en un estado de forma regular como poco (Mascherano, Di María), pocas posibilidades con Francia.

Es que el problema principal de Argentina no es tanto Messi o Sampaoli, sino que es la peor Albiceleste que yo recuerde desde siempre (y en mi caso es desde el 78).

Pues yo me alegro de que pasen las “buenas”. Es lo que dice Janfranc, un Francia Nigeria o un Uruguay Irán, los veríamos porque nos gusta el fútbol pero en el fondo todos estaríamos pensando que vaya dos truñacos de cruces. Es bonito ver a Islandia, Irán, Panamá y este tipo de selecciones jugar un mundial, disfrutar, darlo todo y si pueden llevarse una alegría pues mejor, pero para las eliminatorias a cara de perro a mi ponme a Brasil Alemania Argentina Francia y estas.

Esta siendo un mundial en que las selecciones pequeñas dan la talla, pero ayer por ejemplo Nigeria no hizo nada para ganar a Argentina, se encontraron un penalti y no lo aprovecharon. De todas maneras hay muchas selecciones que pueden dar la sorpresa y llegar a semifinales como Suiza y Croacia e incluso Japón (que a mi me gustaría mucho) aunque no esta clasificada. A mi me parece un Mundial mucho mas entretenido que el de 2010 y 2014.

Bueno, es que no basta con sorprender un día para llegar a los cruces. Que les quiten lo bailao, especialmente a Islandia y sus 300 mil habitantes sólo ya por estar ahí. El Mundial no es para mi esperar que las cenicientas lleguen a octavos o a la fase que sea, es que estén ahí y sentarme a verles. ¿O acaso no fue impagable e irrepetible ver el gol de Panamá?

Poco que añadir, el partido fue exactamente esto Tomás. Hasta que uno no lee la crónica de marcadorint no termina el partido. Enhorabuena

Espero que Sampaoli prescinda de Di María a partir de ahora. Es una máquina de perder balones y echar a perder jugadas. Si Argentina no va a jugar al espacio, el Fideo es prescindible en las alineaciones.
Quizás debería plantearse tener a Mascherano de central y Lucas Biglia de medio centro. Pavón dio mucho por la derecha y Meza podía haberse sentado en la grada sin que nadie lo echara de menos.
Argentina puede seguir soñando si Sampaoli es capaz de hacer los retoques necesarios, ajustar a los jugadores a su juego y viceversa. A veces pone a jugadores de espacios a jugar al toque y lo contrario.

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