La delgada línea entre la desilusión y la noche histórica

Luka Modric of Croatia during the UEFA Euro 2016 match at Stade Bollaert-Delelis , Lens, France.
Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222
25/06/2016
*** UK & IRELAND ONLY ***
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No son una lotería, pero sí una resolución que se decide en pequeños detalles. En un golpeo unos centímetros más arriba o más abajo. En un tiro demasiado cruzado. En un impacto defectuoso. En un resbalón inoportuno, como recordará John Terry. En un rebote en el poste que termina dentro. O fuera. En una mano más o menos firme del guardameta. Las tandas de penaltis ponen a prueba la fortaleza mental de los futbolistas implicados, su capacidad para ejecutar un lanzamiento en una situación de máxima presión después de un desgaste físico y emocional mayúsculo. La frialdad y las habilidades de todos los actores involucrados. Y su propia confianza en sus posibilidades. Se pueden comprar más o menos papeletas, pero son desenlaces agónicos y ajustados que definen el éxito y el fracaso. La decepción y la explosión de alegría. Trascender o no en la historia de una selección. O en la historia del fútbol, incluso. Rusia y Croacia se jugaron el pase a las semifinales en una tanda de penaltis después de superar a España y Dinamarca en los lanzamientos desde los once metros en el primer turno de eliminatorias. Apenas unos días después de completar un esfuerzo hercúleo para apear a su primera oposición, los penaltis volvieron a definir su fortuna. Pasar a la historia como uno de los mejores equipos rusos de siempre, igualando las semifinales de los tiempos de la Unión Soviética. Volver a las semifinales 20 años después y opositar a alcanzar la primera final en la historia del fútbol croata. Palabras mayores que solo podría pronunciar uno de los contendientes.

La fina línea entre una noche histórica y una desilusión profunda la marcó el acierto desde los once metros. Danijel Subasic e Igor Akinfeev detuvieron un penalty y Mario Fernandes mandó fuera su lanzamiento, apenas unos minutos después de convertirse en el héroe inesperado de la selección rusa. El lateral derecho nacido en Brasil, que incluso llegó a debutar con la Canarinha en un amistoso contra Japón en 2014, emergió en una jugada a balón parado para igualar el partido en la prórroga y provocar la tanda de penaltis. Uno de los mejores futbolistas del campeonato en Rusia, protagonista negativo en la acción que originó el primer gol croata, anotó un gol redentor que otorgaba una vida extra a su país de adopción. Poco después de convirtió en villano. Rusia plantó cara a Croacia, superó las expectativas y se quedó a una tanda de penaltis de alcanzar las semifinales. Pero Rakitic no perdonó por segunda eliminatoria consecutiva en la ejecución del lanzamiento definitivo. A la postre, los penaltis reflejaron de forma fiel la igualdad del último cruce de cuartos de final.

Rusia 2 (Cheyshev 31′, M. Fernandes 115′)
Croacia 2 (Kramaric 39′, Vida 100′)

Croacia vs Rusia - Football tactics and formations

Croacia sufrió de lo lindo para imponerse a Rusia y regresar a una semifinal del Mundial 20 años después de Francia 1998. El anfitrión planteó un partido diametralmente opuesto al duelo ante España. Rusia abandonó la línea de cinco zagueros, otorgó la titularidad a Cheryshev en la banda izquierda y ordenó una presión adelantada que dificultó la salida de balón croata. Zlatko Dalic prescindió de Brozovic y recuperó el once del debut ante Nigeria, con Kramaric y Mandzukic en punta. Quizás esperando un nuevo cerrojo ruso, Croacia vació la medular y acumuló más dinamita en ataque. Sin embargo, le costó prender la mecha. Rakitic se veía obligado a recular para iniciar el juego, Golovin tapaba al mediocentro azulgrana y Zobnin y Kuzyaev se alternaban en la vigilancia sobre Modric. La agresividad del cuadro ruso desconcertó a Croacia y desconectó al capitán ajedrezado de la circulación. Modric entró en contacto con el balón en muy pocas ocasiones a lo largo de la primera mitad, un síntoma inconfundible de los problemas de Croacia a la hora de sacar la pelota jugada. Sí causó más problemas Ante Rebic, activado en ocasiones por el desplazamiento largo de Ivan Rakitic. El extremo del Eintracht de Frankfurt desbordó a Kudryashov con cierta facilidad cada vez que pudo encarar al defensor local.

La actividad de Golovin entre líneas, con Rusia recuperando el balón más arriba, y el trabajo del incombustible Dzyuba supuso un dolor de cabeza para la defensa croata. El poderío aéreo del delantero ruso garantizaba una salida siempre peligrosa y brindaba tiempo a los futbolistas de la segunda línea a incorporarse al ataque. El equipo de Cherchesov se desplegó con cierta asiduidad y perforó la meta de Subasic en una bonita combinación entre Dzyuba y Cheryshev. El tanque ruso devolvió una pared al extremo que milita en el fútbol español y Cheryshev se encargó de anotar con un zapatazo impresionante desde fuera del área. Le botó el balón justo antes de golpear y Cheryshev volvió a marcar un gol precioso. Suplente en el arranque del campeonato, Denis Cheryshev aprovechó su oportunidad en el duelo inaugural a raíz de la lesión de Dzagoev y se convirtió en un futbolista vital para el anfitrión. Se despide del Mundial con cuatro goles de bella factura.

Cheryshev ha marcado cuatro goles en el Mundial. Foto: Focus Images Ltd.
Cheryshev ha marcado cuatro goles en el Mundial. Foto: Focus Images Ltd.

La alegría duró poco en Sochi, pues Croacia reaccionó de inmediato. Como ya ocurrió en el duelo de octavos ante Dinamarca, el combinado ajedrezado se rehizo del golpe con un gol precoz. En esta ocasión aprovechó un desajuste flagrante de la defensa rusa. Mario Fernandes perdió un salto en el sector derecho de la zaga, Kutepov salió de su zona para intentar pelear la segunda jugada y quedó eliminado de la acción después de un toque de Perisic. Mandzukic dispuso de todo el tiempo del mundo para llegar hasta la línea de fondo, sin oposición, y puso un centro preciso para Kramaric. El atacante del Hoffenheim era el único rematador posible en el corazón del área, pero ni siquiera así Rusia supo tapar la línea de pase entre Mandzukic y Kramaric. Nadie saltó a por Mandzukic y nadie se anticipó a Kramaric. En su primera aproximación peligrosa, Croacia perforó la red de Akinfeev.

El gol impulsó a Croacia en la segunda mitad. También mejoró su fútbol cuando ingresó Marcelo Brozovic. Croacia ganó en equilibrio cuando Perisic dejó su lugar al centrocampista del Inter, que recuperó su rol de guardaespaldas de Modric y Rakitic. De este modo, los dos centrocampistas estrella de Croacia adelantaron su posición y su influencia en el juego creció de forma notoria. Sobre todo la de Modric, que empezó a participar con mucha más constancia en la creación. El capitán pidió el balón, lo llevó a campo contrario y mejoró casi todas las jugadas del elenco ajedrezado. Croacia ganó metros, se instaló mucho más arriba y encerró a Rusia, sin apenas gasolina para desplegarse al contragolpe después del desgaste del primer tiempo y la fatiga acumulada del encuentro ante España. Cherchesov se resistió a sustituir a Dzyuba, porque no quería renunciar a la capacidad de su ariete de ganar balones largos de la nada, pero no le quedó más remedio. El seleccionador ruso refrescó la medular con Erokhin y Gazinksiy, necesarios para tapar huecos cuando las ayudas empezaron a escasear o incluso a llegar tarde pese al esfuerzo de Kuzyaev y Zobnin, y Rusia reculó hasta el punto de dejar de intimidar el arco de Subasic. Insistó Croacia, aunque tampoco generó demasiadas oportunidades de gol. La mejor, no obstante, fue clarísima: un remate de Perisic al poste después de una salida defectuosa de Akinfeev. Sin el extremo del Inter, Croacia movió la pelota con mayor fluidez y erosionó el sistema defensivo ruso, pero le costó imponerse a Ignashevic y Kutepov en el área.

Marcelo Brozovic no fue titular en el debut ante Nigeria, pero desde la victoria contra Argentina se ha convertido en el escudero perfecto de Modric y Rakitic en el centro del campo.
Marcelo Brozovic no fue titular, pero liberó a Modric y Rakitic a partir de la segunda mitad. Foto: Focus Images Ltd.

Rusia resistió agazapada, como ante España, y sorprendentemente fue Croacia quien acusó el mayor desgaste físico al término de los noventa minutos. El primer avisó lo lanzó Danijel Subasic, atendido a raíz de unos problemas musculares justo antes del tiempo de descuento. El guardameta croata necesitó atención médica e incluso Lovre Kalinic calentó durante un buen rato porque los problemas del arquero del Mónaco parecían serios. Como Croacia había gastado los tres cambios, debía resistir hasta la prórroga para valorar sustituir al cancerbero. La situación de Subasic animó a Rusia a desplegarse y a disparar entre los tres palos. Probó fortuna Smolov, pero se topó con una buena reacción de Subasic. En la prórroga, Dalic aguantó con Subasic sobre el terreno de juego y agotó luego la cuarta sustitución con Vrsaljko. El lateral del Atlético de Madrid se marchó lesionado y obligó al técnico croata a cambiar de planes, pues Pjaca se quedó sin entrar para que Corluka completara la defensa en el tiempo suplementario. Otros jugadores como Rebic o Mandzukic también evidenciaron la fatiga del encuentro, que consumió a la mayoría de futbolistas croatas. Mermó a casi todos, pero no a Luka Modric, que siguió participando con asiduidad en el juego del conjunto ajedrezado en la prórroga. Fue la enésima exhibición de fondo físico del centrocampista del Real Madrid, con una capacidad de resistencia descomunal.

Croacia se adelantó en un saque de esquina rematado por Domagoj Vida en la prórroga, en lo que parecía una respuesta lógica al fútbol desplegado en el tiempo suplementario. Sin embargo, Rusia había reservado una última bala para situaciones de necesidad. Regresó Alan Dzagoev, que no participaba desde que se lesionó en el primer día de Mundial ante Arabia Saudí, y refrescó el juego de Rusia en el último tercio. El mediapunta del CSKA de Moscú aportó clarividencia en campo rival con su goteo de detalles de calidad. Rusia puso a prueba de nuevo a Subasic, que se empleó a fondo en varias ocasiones, y acabó empatando a balón parado. El golpeo de Dzagoev encontró a Mario Fernandes, que remató al fondo de la red ajedrezada para igualar la contienda a falta de cinco minutos para el desenlace. El lateral nacido en Brasil se elevó solo en la frontal del área pequeña y no perdonó para provocar la tanda de penaltis.

Mario Fernandes of Russia in action during the opening match of the 2018 FIFA World Cup at Luzhniki Stadium, Moscow Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 14/06/2018
Mario Fernandes empató el partido en la prórroga, pero falló en la tanda de penaltis. Foto: Focus Images Ltd.

Rusia se quedó con la miel en los labios. El héroe que mantuvo la esperanza en el conjunto anfitrión con un testarazo cuando todo parecía perdido acabó marrando uno de los lanzamientos desde los once metros. Tampoco atinó Smolov, mientras la madera se alió con Luka Modric en un disparo que Akinfeev desvió al palo y que acabó en el fondo de la red cuando parecía que el poste escupía el lanzamiento del diez croata. No es una lotería, porque entre muchos otros factores los penaltis miden la fortaleza anímica de todos los implicados. Una vez más, Croacia supo reponerse de un golpe duro en la prórroga. Si ante Dinamarca errar un tiro desde los once metros en el tiempo extra supuso un mazazo, más difícil aún sería encajar un tanto a falta de pocos minutos para el final. Hace diez años, Croacia perdió una tanda de penaltis en un encuentro de cuartos de final de la Eurocopa después de que Turquía le empatara en el último segundo de la prórroga. Corluka, Rakitic y Modric lo vivieron desde el mismo césped, y los dos últimos, Rakitic y Modric, erraron sus lanzamientos desde los once metros. Una década después, ambos cumplieron con su responsabilidad en la tanda ante Dinamarca. También ante Rusia. Quizás la delgada línea entre la desilusión y la noche histórica se encuentre en detalles como esos. En acumular derrotas para luego descifrar el camino hacia la victoria. Solo Argentina en 1990 superó dos tandas de penaltis seguidas en una misma edición del Mundial. Justo en el último campeonato en el que su próximo rival, Inglaterra, estuvo entre los cuatro mejores países del torneo.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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5 comments

Me está dando la sensación de que Croacia es un equipo que va de más a menos. Rackitic no brilla como en los primeros partidos, al igual que Perisic, aunque el barcelonista siga dejando notables actuaciones y decida desde los 11 metros.
Kramaric, gol aparte, ofreció poca ventaja en la circulación arriba y Strinic estuvo muy flojo en el primer tiempo.
No quiero decir con esto que Croacia no sea capaz de alzarse con la copa, pero había una chispa en sus primeras actuaciones que parece perdida. Esperemos que la recuperen en semifinales. Son un equipo ilusionante.

Yo insisto en lo que escribí en la previa: el único partido brillante de verdad de Croacia en el campeonato ha sido el de Argentina. Que no es necesario firmar partidos brillantes en todas las rondas para ser campeón es evidente. Pero tengo la sensación que se exagera un poco el rendimiento colectivo de Croacia porque su mayor exhibición fue muy visible y porque en ella juega un futbolista que todos creemos que es buenísimo y que merecería un premio como un Mundial para redondear una carrera perfecta. Modric está jugando muy bien, pero no está siendo Croacia un equipo 100% convincente. Ninguno lo ha sido en este Mundial, de hecho. Y uno ganará, claro.

Estoy de acuerdo contigo, Axel, con un matiz. Croacia en la primera parte frente a Argentina también dejó ciertas dudas en defensa y no consiguió mandar a través de la posesión, después ya sí. Introduzco una variante en el debate. Todos coincidimos en que Croacia no era una de las selecciones favoritas para levantar la Copa del Mundo, pero también asumimos que es un combinado plagado de futbolistas que juegan en las principales ligas de Europa y que cuentan con el mejor en su puesto (Modric). Por lo tanto, aunque no le concedamos el cartel de favorito (por historia y por el número de estrellas que hay en otras selecciones) somos exigentes con el cuadro ajedrezado, como diría veintitrés, sobre todo frente a conjuntos teóricamente inferiores como Nigeria, Dinamarca y Rusia y eso ha hecho que en cierta medida nos decepcione su nivel de juego.

Croacia no sería de nuestras favoritas pero lo que es cierto es que las dos veces que España se enfrentó a ella (2012- a un paso de caer eliminados en 1a fase- y 2016) sufrimos muchísimo. Sin embargo había un convencimiento pleno en que España sí que era de las favoritas este año. Creo que se habían hinchado un poco las posibilidades de España en base a amistosos.

Por eso el otro día la forma en que España frenó ofensivamente a Rusia me pareció convincente (con el error puntual de Piqué). Las dudas para mí con España vinieron, una vez neutralizada en ataque Rusia, en ver que era necesario arriesgar antes para evitar los penalties. Rusia, aunque fuera por convencimiento más que por calidad individual, ha sido una muy digna cuartofinalista del Mundial.

Me parece más acertada la tésis de Axel (el unico partido brillante de Croacia fue vs Argentina) que lo de que croacia “va de más a menos”. Entre otras cosas, porque tampoco empezó tan bien, a nigeria la ganan con un gol en propia y otro de penalti y no fue un partido excelso de los croatas. El mejor partido fue el de Argentina, y no creo sea casualidad que esa fue con diferencia la selección de más renombre, con más peso histórico y con más talento supuesto en su convocatoria de las que se han enfrentado a modric & co de momento. Por eso creo que les puede beneficiar en la semifinal volver a no ser el favorito y tener enfrente a un equipo que cargará con más responsabilidad (aunque no necesariamente con la posesión del balón y la iniciativa en el juego, eso ya depende de muchos factores). Lo más lógico es que vuelva Brozovic a ser titular, porque lo fue ante Argentina y porque mejoraron ayer cuando entró. Por lo que no me extrañaría que cuajasen un gran partido, incluso si no les vale para pasar a la final. Tampoco vería mal poner a Badelj, que jugó un partidazo contra Islandia. Mandzukic haría bien en buscar la zona de Kyle Walker para medirse con el central más debil en los balones altos, y rebic aprovechando su velocidad a la espalda de Young (no esta haciendo un mal mundial, como no hizo mala temporada en el Manu recovertido a lateral por Mou, pero todavía puede llegar el partido en el que le dejen retratado, y creo que puede ser este) y rompiendo a mcguire.

Por cierto aprovecho para pedir y rogar que si la final es Bélgica vs Croacia, y si vais a hacer en marcadorint una cobertura de la final del mundial como la soleis hacer de las finales de champions y europa league (es decir, no solo una previa y un postpartido, sino varios articulos repartiendose tematicas de previa y retratos/perfiles/analisis/historias de recorrido sobre ambos rivales), que Axel escriba (ojala ambos, y sino al menos uno de los dos) el articulo/retrato/perfil/historia de recorrido sobre Bob Martinez (nadie mejor que Axel para escribir lo que significaría que Robert gane un mundial) y el de Luka Modric (una final que sería el colofón a su excelsa y dilatada carrera, y que ni ganando 10 champions vestido de blanco podría igualar, y lo digo siendo madridista, en cuanto a lo que significaria el titulo para el jugador y lo que este jugador simboliza en su seleccion y su pais en general).

Por cierto ayer la plantilla croata cantando un himno patriota que surgió en la guerra de los 90. Este mundial está teniendo muchas connotaciones y trasfondo politico, seguro que está inspirando a Axel para terminar el ya muy esperado libro sobre “futbol y sus usos e implicaciones políticas”.

Un saludo.

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