Banderas de nuestros padres

Granit Xhaka of Switzerland during the UEFA Euro 2016 match at Stade Pierre-Mauroy, Lille, France
Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222
19/06/2016
*** UK & IRELAND ONLY ***
EXPA-FEI-160619-5146.jpg

Situado en el calendario en medio de partidos apasionantes en el que potencias futbolísticas legendarias se juegan su continuidad en el Mundial, el contexto muy particular del Serbia-Suiza había quedado reducido a algunos artículos previos alejados de los grandes titulares y de las primeras páginas. En la cabeza de Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri, era el encuentro más importante de sus vidas. Lo llevaban esperando desde el sorteo, y recordaban que la fecha estaba marcada en la agenda con guiños más o menos explícitos en los últimos meses. Ellos, hijos de kosovares, étnicamente albaneses, afrontaron el duelo con una motivación especial que no puede obviarse en el análisis del juego -porque, de hecho, influyó de manera decisiva-. No es casual que jugaran a un nivel mucho más alto de lo que venían haciéndolo en las últimas temporadas, ni tampoco lo es que ambos marcaran un gol. Salieron de la caseta con esa idea instalada en la cabeza, con una fijación que va más allá del deseo competitivo de ganar que tiene cualquier deportista en todos sus retos. Era una cuestión de honor, de recuerdo y memoria, de homenajes y sentimientos muy profundos. Especialmente para Xhaka, cuyo padre fue encarcelado por manifestarse contra el gobierno de Belgrado. Esas cuentas pendientes en la mente de los jugadores más importantes de la selección suiza -unamos al grupo a Valon Behrami, también kosovar, y a Blerim Dzemaili, albanés nacido en Macedonia- determinó el desenlace de uno de los partidos más intensos y emocionantes que se han vivido hasta la fecha en el Mundial 2018.

Serbia 1 (Mitrovic 5′)
Suiza 2 (Xhaka 52′, Shaqiri 90′)

Serbia vs Suiza - Football tactics and formations

Suiza repitió el mismo once que empató ante Brasil y Serbia introdujo una modificación con respecto al equipo que le había ganado a Costa Rica: Kostic fue titular y Ljajic se quedó en el banquillo. Pese a contar con dos puntos más en la tabla, los balcánicos se sentían más obligados a ganar, ya que la eliminación matemática del rival de los helvéticos en la última jornada jugaba en su contra en caso de triple empate a cinco. Con ese ímpetu salió el cuadro de Mladen Krstajic, que imprimió un ritmo altísimo desde el inicio y rozó el gol en un primer remate de cabeza de Mitrovic que sacó Sommer con una gran intervención. El portero del Gladbach no pudo hacer nada cuando el mismo protagonista contactó otro testarazo un minuto después tras una asistencia maravillosa de Tadic. En el cuerpo a cuerpo, la mayor agresividad del punta del Newcastle -que ha ascendido este año con el Fulham, en el que ha jugado cedido- se imponía cada vez a Fabian Schär. Serbia intentó repetir a menudo la conexión del gol, con un Tadic incontenible en el sector derecho, imposible de detener para Ricardo Rodríguez. Suiza fue generando más peligro a medida que Xhaka se fue entonando. Dzemaili tuvo tres opciones de remate muy claras, pero en una cruzó demasiado, en otra se encontró con Stojkovic y en la tercera decidió centrar de manera difícilmente comprensible. Al descanso, el encuentro se había equilibrado ya, con Behrami y Xhaka imponiéndose a Matic y a Milivojevic, y con Milinkovic-Savic pesando menos que de costumbre.

Petkovic decidió sustituir a Seferovic, absolutamente desaparecido, y dar entrada a Gavranovic. Es imposible no preguntarse qué sería de esta Suiza con un delantero mejor. No es que el atacante del Dinamo de Zagreb tenga mucho más gol que el del Benfica, pero al menos participa más en el juego, se asocia con la línea de tres cuartos y se mueve con un dinamismo mayor. Su permanente intercambio de posiciones con Shaqiri, con ambos deambulando por las inmediaciones del área sin ofrecerse como referencias claras, desorientó a una zaga que en el primer tiempo sólo había sufrido ante las apariciones por sorpresa de Dzemaili. El extremo del Stoke conectó un disparo con la zurda que buscaba una rosca diabólica, pero impactó en el cuerpo de un defensor y salió rebotado hacia la frontal. Le cayó a Xhaka, que le pegó con el alma. Granit estaba esperando una como esa desde el tercer minuto, cuando había tirado desde larga distancia por primera vez en el partido, dejando claro que tenía más ganas de marcar que nunca. Impactó de empeine interior con la zurda y el balón dibujó un efecto hacia fuera, alejándose de Stojkovic según se acercaba a la portería. La referencia a Albania en el festejo estaba cantada desde la previa, y más después de observar cuán cargado se respiraba el ambiente en el estadio, donde los aficionados rusos se unieron a los serbios en los abucheos al contingente kosovar de Suiza cada vez que éstos tocaban la pelota.

En ese momento el cuadro helvético sabía que podía ganar el partido. Serbia, sintiéndose en peligro de quedarse fuera en la última jornada tras verse clasificada con el 1-0, se fue a por el segundo tanto. Cada vez entregó más espacios, y los contragolpes suizos se sucedieron. Shaqiri rozó el golazo con un disparo cruzado que llegó a tocar la cruceta. Gavranovic falló ante Stojkovic en dos ocasiones, aunque siempre recibiendo en fuera de juego. No había tregua, y ambos equipos se partieron un poco más tras las sustituciones ofensivas que ordenaron sus entrenadores. Mitrovic pidió penalti en un forcejeo con dos defensores suizos que parecieron agarrarle, pero el VAR no entró al apreciar que la acción era interpretable al usar también él los brazos ante el rostro de Lichtsteiner -de hecho, Brych pitó falta en ataque-. Cuando parecía que el choque iba a acabar en tablas, Xhaka filtró un balón delicioso para Gavranovic, que a su vez lanzó a Shaqiri al espacio. La defensa serbia estaba descolocada. Xherdan se tomó su tiempo para finalizar, y lo hizo con suavidad, consciente de que no podía existir mejor guión en su película soñada que un tanto en el último minuto para culminar la remontada. Calcó el festejo de Xhaka y seguro que pensó en Gjilan, su pueblo natal en Kosovo, donde el partido se siguió probablemente con más pasión que en cualquier ciudad suiza.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

3 comments

Suiza una vez más, supera las expectativas de todos los que no la teníamos en cuenta. Partidazo de Shaqiri, que en este último año parece que está alcanzando por fin la madurez que le faltaba.
Tambien partidazo de Chakra, no soy un admirador suyo, pero me quito el sombrero con el partido que jugó ayer y si el Arsenal acaba cerrando el fichaje de Torreira como se rumorea, le puede venir de maravilla tanto a él como a los gunners.

Bah penalti claro a Mitrovic, las referencias a albania eran sancionables, pura provocación, pero en este caso ya la UEFA nos ha enseñado que esta del lado de los albaneses, al parecer FIFA tambien, o vamos que su pais estaba de por medio… indignante!

Igual que la prensa, tan diligente en presentar a unos como víctimas de los malvados serbios y silenciar a los muertos que causado los “buenos de la pelicula” que en este caso son los albanokosovares.

En Australia, jugó este Mundial Milos Degenek. Serbio, expulsado de la Krajina por el ejercito croata (en la mayor operación de limpieza étnica de la guerra de Yugoslavia) y posteriormente expulsado de Belgrano por los bombardeos de la OTAN.

Nadie escribirá una historia humana sobre él, porque son los del lado “bárbaro”, los enemigos de occidente, y claro eso no se vende tan bien.

Deja un comentario

*