Aboutrika, la sonrisa de Egipto

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El Al Ahly ha ganado otra vez la Champions africana. Ya son 5 títulos en 9 años para un equipo maravilloso que ha conseguido las copas en 2012 y 2013 pese a que no se juega la liga de Egipto por culpa de la inestabilidad política. Un milagro futbolístico que permitirá ver al Al Ahly otra vez en el Mundial de Clubes liderado por su emblema, Mohamed Aboutrika. Con 35 años, ha marcado dos de los tres goles de la final. El de falta en el 1-1 de la ida contra Orlando Pirates. Y el primero en el partido de vuelta, que acabó 2-0 y era el primer partido en muchos meses en El Cairo. El camino hacia la final el Al Ahly lo vivió en campos desterrados, sin hinchas en la grada. La vida de Aboutrika es una vida de milagros.

Aboutrika nació en medio de la mediocridad de los edificios impersonales de Giza, la ciudad que vive pegada al Cairo y conocida sólo por las pirámides que se alzan a sus afueras. Nació en un callejón escondido de esta inmensa ciudad fea, donde la gente observa con una mirada triste hacia los autocares de turistas que pasan de largo haciendo el trayecto entre el Cairo y las pirámides.

Una ciudad de edificios de cemento, llena de callejones como aquel donde Aboutrika se recuerda a sí mismo jugando al fútbol descalzo entre el polvo omnipresente. En ese callejón se produjo un milagro: el de Aboutrika. Porque la escuela futbolística del hombre que se ha convertido en el mejor futbolista egipcio de todos los tiempos es la calle. Así, a diferencia de la gran mayoría de estrellas, a los 17 años Aboutrika era un estudiante que aspiraba a poder hacer historia del arte en la Universidad de El Cairo mientras jugaba al fútbol con los amigos.

Uno de estos amigos, harto de ver cómo su talento se perdía en campos de arena, le pactó una prueba para entrar a jugar en el Tersana, el club más popular de Giza. Aboutrika la superó, y el milagro se hizo realidad. Del callejón al fútbol profesional en pocas semanas, ya que con diecisiete años debutaba con el Tersana y ayudaba al equipo a subir a primera.

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Foto: @AhlyInfo

Esa misma temporada, Aboutrika entraba en la universidad donde se convirtió en un estudiante modélico, a pesar de ser uno de los máximos goleadores de la liga y un internacional en las selecciones olímpica y militar. En 2004, el asesino de la risa, como se le conocía, ya que sonreía con facilidad, fichaba por el Al Ahly, el club más importante de Egipto y de toda África. A los 35 años, Aboutrika ha ganado la Champions en cinco ocasiones.

Aboutrika ha rechazado ofertas del extranjero –sólo jugó unos meses en los Emiratos cuando se suspendió la liga de Egipto– porque no quiere dejar su país, pues participa en mil y un proyectos humanitarios, colaborando con la Unesco, la ONU y UNICEF, así como en campañas contra el cáncer y el hambre. Y es que este hombre que podría cobrar un dineral es un “rara avis”, ya que siempre pidió cobrar un sueldo que fuera el promedio de sueldos del vestuario para no crear injusticias y, como buen musulmán, da una parte importante del dinero a causas benéficas. Además, Aboutrika ha dejado claro su compromiso celebrando un gol durante una Copa de África con una camiseta en la que se leía “Simpatizad con Gaza” en un momento en que la franja vivía un grave bloqueo de Israel. Celebración que le valió una tarjeta y una multa.

Aboutrika meditó dejar el fútbol después de los incidentes del partido Al Masry-Al Ahly en el que más de 70 hinchas del Al Ahly, club que destacaba por su oposición al viejo régimen de Mubarak, fueron asesinados. Unos incidentes de marcado tinte político. Algunos hinchas llegaron sangrando al vestuario, donde Aboutrika se manchó las manos con su sangre. Algunos fallecieron allí. Fue un golpe muy duro. Ese día Aboutrika perdió su sonrisa.

Hoy, Aboutrika ha recogido la copa con una camiseta con el número 72 en memoria de los 72 hinchas fallecidos en Port Said. Aboutrika ha jugado otro buen partido, abriendo las puertas del Mundial de Clubes a un club que se empeña en brillar en medio del caos y el drama. Egipto no tiene liga de fútbol, está roto socialmente y no tiene líderes. Pero sus jóvenes sueñan cada vez que Aboutrika toca el balón. Lástima que se retire este año. Lo hará a lo grande, como toca. En un Mundial de Clubes después de ganar esta Champions, que ha celebrado con su hijo. Y con su sonrisa.

Por desgracia, Aboutrika nunca pudo jugar un Mundial de selecciones. Le queda una opción: otro milagro para remontar el 6-1 de Ghana en el play-off final.

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5 comments

Magnífico relato. Nos enseña que hay vida mas allá de Messi, C Ronaldo, la Premier o la Liga Española, y no estaría demás girar la vista hacia esos otros mundos futboleros, donde la realidad social y el futbol se juntan para hacer del mundo un lugar mejor.
Desgraciadamente Aboutrika, la Champions Africana o Asiática pasan desapercibidas para el mundo occidental, relegadas a ser noticia única y exclusivamnte cuando se producen sucesos como lo ocurrido en Egipto año atrás. Es una pena, pero el mundo se ha perdido a Aboutrika por no pasar por occidente.

Un tipo comprometido con la realidad social de su país, con su gente y con unos principios innegociables…. un tipo digno de admiración de verdad.

Wow! Gran artículo Toni. A veces estamos tan centrados en nuestra realidad que no nos damos cuenta d elas cosas que realmente pasan fuera. Muchas gracias por esta dosis de realidad y por presentarnos a Aboutrika -al que yo personalmente conocía como futbolista pero no como PERSONA.

Gracias por los comentarios, como siempre. Creíamos que era justo dedicar un texto a un tipo como Aboutrika. Puedo admirar un futbolista por su juego, pero idolatrar, sólo a un tipo valiente y comprometido. Matiz importante.
¡Un abrazo!

Idem que otros comentarios. Me parece un jugador mítico, no sé si Axel o quién dijo hace poco que era el mejor jugador africano de todos los tiempos que no había jugado en Europa, pero no conocía sus historias personales.

Lástima que la Egipto de la última década y concretamente él, no vayan a jugar un Mundial nunca… salvo sorpresa…

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