Sin pegada ante el anfitrión

Henk ten Cate. Foto: Masoud Fardi Anvar, Tasnim New Agency, bajo licencia Creative Commons 2.0.

El partido inaugural del Mundial de Clubes sirvió para romper varios tópicos y prejuicios que suelen aflorar cada diciembre cuando arranca la competición. El campeón de la Champions de Oceanía, Auckland City, a priori el rival más flojo hasta el punto de que es el campeón continental cuya andadura empieza más temprano, fue capaz de someter durante 90 minutos al anfitrión, pero acusó la falta de pegada y se acabó despidiendo a las primeras de campo del torneo. Fue un choque frustrante para el elenco neozelandés, que jugó permanentemente en la mitad de campo rival pero no encontró la forma de perforar la meta de Khaseif, un arquero poco ortodoxo capaz de protagonizar tanto paradas espectaculares como horripilantes salidas en los balones laterales.

Al Jazira 1 (Romarinho 38′)
Auckland City 0

Al jazira vs Auckland - Football tactics and formations

Al-Jazira solo exhibió la calidad de algunos de sus futbolistas con cuentagotas. El equipo emiratí no demostró ningún interés por llevar la inicaitiva, sino que cedió el balón a Auckland y esperó su oportunidad para dar una estocada con espacios para correr. No quiso el balón, aunque quizás tampoco pudo tenerlo porque su doble pivote no pareció estar preparado para construir posesiones demasiado elaboradas. Únicamente los chispazos de Boussoufa, el faro ofensivo a la hora de verticalizar el juego en el último tercio, y las conducciones de Romarinho resultaron peligrosas para un Auckland City que encajó un gol antes del descanso, en el primer disparo del anfitrión. El segundo tiro entre los tres palos no llegaría hasta el minuto 82, en lo que supuso la primera intervención de Zubikarai en todo el partido. Rara vez un portero del campeón de Oceanía ha vivido un estreno tan escaso de trabajo en un Mundial de Clubes.

Sin embargo, pese a las dificultades del anfitrión, al Auckland City le faltó veneno en campo contrario para transformar sus aproximaciones en goles. El cuadro neozelandés llegaba con cierta facilidad al balcón del área, dirigido por maestría por el mediocentro barcelonés Albert Riera. El 8 movía el cuero con criterio y activaba a De Vries y al habilidoso Emiliano Tade, el futbolista más desequilibrante de Auckland. Sin embargo, las prometedoras arrancadas del argentino siempre acababan del mismo modo: Tade regateaba a un par de rivales con su notable cambio de ritmo, pero el remate final no entrañaba demasiado peligro. Un clásico de los últimos meses de diciembre y un reflejo de las carencias del Auckland, con intenciones fantásticas pero poco contundente en las áreas. También crearon peligro las incorporaciones del lateral inglés Darren White, profundo por el flanco derecho, pero rara vez encontraron un rematador. Así pues, Auckland City acumuló ocasiones de gol en las botas de Howieson, De Vries, Tavano o Tade, pero siempre se topó con Khaseif. Tampoco aprovechó las oportunidades a balón parado. El conjunto oceánico superó la docena de saques de esquina, pero rara vez se impuso al conservador Al-Jazira, que se limitó a defenderse y a arañar segundos al cronómetro en el segundo tiempo, ya con el marcador a favor. Si juega de la misma forma será difícil que se impongan en cuartos de final a Urawa Red Diamonds, campeón de la Champions de Asia. Del duelo entre los dos representantes asiáticos saldrá el rival del Real Madrid.

Foto de portada: Masoud Fardi Anvar, Tasnim New Agency, bajo licencia Creative Commons 2.0.

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3 comments

Observé una cosa en el Auckland. Su 4-3-3 era más un 4-3-2-1, ya que McCowatt y Tade jugaban mucho por dentro. En ese sentido, que ambos laterales fueran largos era muy importante para que la posesión también fuera profunda. Creo que eso funcionó mejor en la segunda parte (el equipo generó poco en el primer tiempo) y, en concreto, aportó más White que Iwata. Por cierto, me gustó cómo se asomó varias veces a la frontal Howieson. ¡Un saludo!

Exacto. Es un poco lo que intento reflejar en el dibujo. Estaban claramente McCowatt y Tade por dentro, buscando la espalda del doble pivote, para que los laterales recorrieran toda la banda. En la primera mitad yo creo que White sí que tuvo cierta incidencia ofensiva, mientras en la segunda creció más Iwata, aunque estuvo un poco por debajo del inglés.

Cuando hablamos de equipos “trabajados” solemos referirnos a “trabajados defensivamente” si son modestos y “trabajados ofensivamente” si son equipos con figuras importantes. En esta competición podemos ver algo singular. Un equipo modesto “trabajado” en ataque como un grande, y es que en su zona es realmente un grande y se comporta como tal.
Como conjunto el Auckland demostró tener muy claro cómo percutir en la defensa del anfitrión. Sus ideas estaban muy claras en el centro del campo y también muchas veces en tres cuartos. Pero en el área los errores se amontonaron hasta dar la sensación de que de ningún modo marcarían cuando faltaba un buen trecho para el final. De hecho en los últimos minutos se acabaron de apagar las luces y se perdieron balones francos con los que se podía haber creado mucho más peligro.

El Al Jazira demostró ser un equipo muy mezquino. Tanto por su planteamiento como por su comportamiento con el árbitro y el rival. Desde que anotaron el gol salieron a que no se jugara, cuando se podía ver que tenían mayor calidad individual que su rival.

Otra vez el campo vacío, ni media entrada con el equipo anfitrión en juego (aunque visto cómo juegan…). Una de tantas cosas que deslucen este certamen. FIFA ya lo asume, pero no pone remedio anclada en un montón de decisiones absurdas de organización.

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