Auckland City supera el partido inaugural

Estadio Moulay Abdellah, Rabat (Autor WeshMani)

Frustración. Rabia. Esa es la sensación que provoca trabajar año tras año para conseguir ganar una Champions (no cualquier cosa), para batir récords, para clasificarse para un Mundial, para pasarse encerrado en un avión entre 15 y 30 horas según cuál sea la sede y para acabar volviendo a casa tras el partido inaugural. Esta cadena, repetida anualmente, es la vida del Auckland City desde el comienzo de la década. Con Ramón Tribulietx al frente y con una base de jugadores que superan el paso del tiempo, los neozelandeses reciben todos los honores y elogios en el continente futbolístico que tiranizan. Pero siempre llega ese día de diciembre en el que el mundo les mira y un anfitrión les puede. En 2011, Kashiwa Reysol. En 2012, Sanfrecce Hiroshima. En 2013, Raja Casablanca. Pero, en 2014, las cosas han cambiado para Auckland City. Tras un lustro sin lograrlo, el campeón de Oceanía ha eliminado al representante de la organización de un Mundial de Clubes, que en esta ocasión era Moghreb Tétouan. El vigente campeón de Marruecos no guardó ayer ningún tipo de parecido con el campeón de la pasada campaña, el Raja que llegó a la Final ante el mismísimo Bayern de Guardiola. Moghreb Tétouan se mostró como un equipo de juego directo y vertical y no quiso la posesión. Esta identidad futbolística de MAT permitió a los hombres de Tribulietx llevar la iniciativa en un partido de Mundial de Clubes (primera vez desde que el catalán llegó al banquillo). El 0-0 tras 120 minutos y la resolución por penaltis evidencian la igualdad de un encuentro que tuvo varias fases y que se definió por el disparo al palo desde los 11 metros del central marroquí Mehdi Khallati.

Estadio Moulay Abdellah, Rabat (Autor WeshMani)Auckland City ha logrado superar la Ronda Previa ganando en el Estadio Moulay Abdellah de Rabat. Foto: WeshMani.

El juego directo de MAT y la iniciativa visitante

Moghreb Tétouan jugó en Rabat con un esquema y un estilo muy propios. Aziz El Amri dispuso a sus jugadores en un peculiar 3-2-4-1 con doble pivote y doble mediapunta. En la defensa, el fuerte senegalés Mourtada Fall era el “líbero” y estaba protegido por Khallati y el internacional absoluto marroquí Mohamed Abarhoun. Tenían el apoyo del pivote Nassir El Mimouni, el más defensivo del centro del campo. Los carrileros eran diamentralmente opuestos entre sí. Por la izquierda estaba el solidario pero vertical Faouzi Abdelghani, mientras que en la derecha estaba el previsible Abdelmaoula El Hardoumi. Y en la doble mediapunta había dos jugadores también muy distintos entre sí. Caído al perfil izquierdo estaba Zouheir Naim, un futbolista asociativo, técnico y escurridizo. Y escorado a la derecha estaba Abdeladim Khadrouf, un futbolista mucho más físico y tosco que, aun teniendo visión de juego y una relativamente buena técnica, se quedaba muchas veces descolgado en las acciones con y sin balón. El delantero era Mouhcine Iajour, quien se convirtiera el año pasado con Raja en el primer africano que gana un pichichi y una Bota de Bronce de un Mundial de Clubes. El ‘9’ era, sobre el papel, la mayor amenaza para el entramado defensivo del 4-3-3 de Tribulietx, que un Mundial más estaba especialmente reforzado en defensa. Como ya es costumbre en el torneo, el técnico barcelonés colocó a dos centrales que se adaptan al rol de mediocentro en la “V” del centro del campo: el veterano capitán Ivan Vicelich de pivote y el croata Mario Bilen de interior izquierdo, para defender en altura y hacer más intrascendente a Khadrouf. Compartieron el eje de la zaga el inglés John Irving y el serbio Marko Đorđević, cedido por el Radnički 1923. Ángel Berlanga, el único español que queda en la plantilla de los navy blues, se adaptó al puesto de lateral derecho (es central).

MAT no tuvo especial interés en tener el balón en el partido. Cuando le tocaba iniciar con él sus jugadas exhibió su particular forma de juego directo. No le colgaba balones al móvil Iajour, que viene de darse a conocer en un equipo asociativo y posesivo como Raja. Sencillamente, buscaba encadenar pases rápidos por los costados y, sobre todo, iniciar transiciones con desplazamientos largos. Los atacantes de Auckland City (Emiliano Tade, Ryan de Vries y Fabrizio Tavano) no presionaban, con lo que Moghreb Tétouan tenía espacio suficiente en campo propio como para dársela a El Mimouni y que este decidiese si abrir a banda o servir un pase en profundidad a la carrera de un atacante. Normalmente elegía lo segundo. Porque su calidad técnica le hacía dar pases precisos y preciosos y porque los carrileros marroquíes se ofrecían por detrás de su posición para que Khallati y Abarhoun les diesen un simple pase raso. Con los desplazamientos largos, Iajour, Abdelghani y El Hardoumi recogían balones y buscaban la asociación rápida con Naim, quien se mostró especialmente inspirado a la hora de rasgar el sistema defensivo de Auckland City. El mediapunta estuvo excelente vislumbrando huecos y escapándose con el balón para buscar portería. Si bien es cierto que buena parte de su éxito se debe a la mejorable actuación de Irving, Moghreb Tétouan atacó más con menos posesión gracias a él y a todo el trabajo anterior de sus jugadas. No hubo goles gracias a las correcciones, a las anticipaciones y a la contundencia de un colosal Đorđević.

Planteamientos del Moghreb Tétouan 0-0 Auckland CityInfografía: Share My Tactics.

Auckland City tenía el esférico en su poder y por primera vez en años podía proponer y escribir el guion de un partido de un Mundial. Pero a la hora de atacar se encontró con dos importantes limitaciones. En primer término, las consecuencias de su recargado sistema defensivo. Tener el pasillo central del mediocampo poblado por dos jugadores que podrían ejercer de centrales no es lo ideal para crear fútbol de ataque y ganar metros. Y en segundo lugar, el repliegue a media altura de MAT, que por lo comentado sobre Khadrouf se estructuraba en una especie de 3-2-1-4 con Abdelghani, Naim, Iajour y El Hardoumi alineados en tres cuartos vigilando la salida navy blue. Pese a que en la izquierda había un lateral puro como el japonés Tayuka Iwata (no muy avezado en lo puramente defensivo), el peso de la salida de balón recayó en Berlanga. El madrileño intentaba dar salida por su costado, pero solo consiguió que su equipo fuese dañino cuando encontró líneas de pase para Tim Payne. En el espacio comprendido entre Naim y El Mimouni estaba este interior internacional neozelandés, que se mostró como el más técnico y constructivo de todo el Auckland City. No hubo apenas ataques de los de Tribulietx que no pasasen por sus botas. Payne tuvo visión, dejó buenos pases a Tade y de Vries y tuvo ocasiones de gol. Si Payne no entraba en juego, el Auckland City no atacaba con claridad por mucha movilidad que tuviese el tridente de atacantes.

Auckland City apaga a su rival dándole el balón

En el segundo tiempo el partido cambió. Si hasta entonces Auckland City atacaba cuando Payne aparecía y Moghreb Tétouan hacía daño con su inconstante pero temible juego directo, tras el descanso el ritmo y la agresividad se redujeron en ambos equipos. La causa fue la actitud de Tribulietx. El técnico español no optó por ejecutar una dirección de campo ofensiva que explotase puntos débiles del 3-2-4-1 de MAT sino que hizo útil su conservador once inicial para cederle la posesión a un conjunto marroquí no especialmente interesado en tenerla. Así se entiende que el 48% de posesión que registró Moghreb Tétouan al descanso se convirtiese en un 56% al final de la prórroga. Auckland City optó por no desgastarse atacando y se colocó en fase defensiva de forma similar a su rival. Tavano obstaculizaba sin encimar a El Mimouni y los volantes (Tane y de Vries) y los interiores (Bilen y Payne) se alinearon por detrás para impedir cualquier ataque de MAT. Si El Mimouni no estaba cómodo tras recibir, su desplazamiento largo no se producía. O, al menos, no en posiciones tan adelantadas como en el primer tiempo. Si Tane y de Vries estaban en los flancos de una línea de 4 hombres y frente a una defensa de 3, los centrales de banda de MAT se atrevían menos a contactar con los carrileros, que (consecuentemente) se ofrecían cada vez menos. Naim quedó aislado y Zaid Krouch, el mediapunta elegido por El Amri para jugar de falso ‘9’ tras la lesión de Iajour, apenas intervino. Auckland City hizo que no pasasen cosas en el partido. El segundo tiempo y la prórroga apenas tuvieron acción en las áreas.

Riesgos en la prórroga y desenlace en penaltis

Auckland City veía cerca el pase a la Primera Ronda y Moghreb Tétouan estaba frustrándose por su incapacidad para superar el entramado defensivo visitante. Durante la prórroga, ambos conjuntos decidieron correr riesgos que les pudieron salir caros. Moghreb Tétouan jugó la segunda parte de la prórroga con sus tres centrales muy cerca de la divisoria, y el delantero nigeriano Sanni Issa (que entró por Tavano tras 106 minutos) estuvo cerca de castigarlo con su movilidad y su velocidad. Por su parte, el Auckland City quiso reencontrar a Payne para intimidar el arco de Mohamed El Yousfi. Pero al hacerlo con Berlanga, Naim y, por entonces, Salman Ouald El Haj (sustituto de Abdelghani), se pudieron asociar con velocidad tras el juego directo propio de una transición post-robo. En su intento de recuperar la posición, y ante la falta de cobertura de Irving, Berlanga estuvo cerca de cometer dos penaltis. En el minuto 101 cometió una falta al borde del área sobre El Haj y en el minuto 104 Krouch reclamó la pena máxima tras caer dentro del área de Tamati Williams. El encuentro se resolvió en una tanda de penaltis en el que solo dos lanzamientos fueron a la izquierda del portero y solo dos fueron a media altura o a la escuadra. Cada portero atajó un penalti, pero no el definitivo: el quinto de Moghreb Tétouan. Khallati mandó el balón al poste izquierdo de la portería defendida por Williams y el encuentro acabó ahí. Con Rabat lamentando la caída del anfitrión y con los neozelandeses celebrando que, en el peor de los casos, serán sextos y jugarán dos partidos en un Mundial de Clubes, algo que no lograban desde 2009. Entente Sportive de Sétif les espera el sábado. Si ganan, se enfrentarán a San Lorenzo.

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2 comments

¿No te gustó Irving, David? A mí me impresionó su lucidez con la pelota. De hecho, en el cambio de actitud del Auckland creo que pesaron más las limitaciones de los interiores que la incapacidad de Irving y Đorđević para iniciar con criterio. Sí es cierto que, de los dos centrales, fue siempre el que dio menos sensación de consistencia, pero aún así protagonizó varias acciones defensivas de mérito en situaciones más o menos límite.

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