Con naturalidad

Messi - Neymar Barcelona - Focus

Ambiente distendido en los instantes previos al partido. En el túnel de vestuarios, las cámaras enfocan a Messi, Neymar y Luis Suárez, que intercambian algunas palabras con una media sonrisa. El argentino y el brasileño, ya recuperados de sus respectivos problemas que los apartaron de la semifinal, jugarán de inicio junto al uruguayo, autor de las tres dianas ante Guangzhou para compensar su ausencia. No es un partido cualquiera, sino la final del Mundial de Clubes. Otro partido decisivo que afronta un conjunto especialmente habituado a los choques a cara o cruz que en los últimos tiempos ha inclinado la mayoría de finales a su favor.

El Barcelona no se sintió cómodo en los primeros compases del duelo, en el que River se mostró agresivo en la presión y adelantó las líneas para dificultar los primeros pases azulgranas, pero tampoco llegó a sufrir ni se vio particularmente exigido a nivel defensivo. Controló el choque a través del balón. Con más o menos interrupciones, pero con el manejo del esférico el Barça fue templando el encuentro y obligó a River a recular. Por mucho que el campeón de la Libertadores presionara, Bravo siempre era un punto de apoyo seguro en el que el balón podía descansar para dar continuidad a las cadenas de pases. Compitió River e intentó desplegarse a través de la complementaria pareja de delanteros: Alario para descolgar balones aéreos y Mora para atacar los espacios. Pero Bravo apenas tuvo que intervenir más allá de disparos remates.

Mayor protagonismo tuvo Leo Messi, que pidió la pelota y a los 11 minutos ya obligó a Barovero a realizar una parada extraordinaria para evitar el primer tanto culé. En la media hora inicial el Barcelona tenía el control del esférico, pero le costaba profundizar y encontrar resquicios en una defensa de River bien parada en campo propio que interrumpía toda amenaza con una falta. Pero poco a poco inclinó el campo, provocó las amonestaciones de Ponzio y Kranevitter en el doble pivote, Neymar, Iniesta y Messi buscaron recepciones entre líneas y el Barça terminó encontrando el 0-1 en un centro de Alves que tocó de cabeza Neymar y remató al fondo de la portería Messi con el exterior del pie. Justo antes del descanso golpeó el Barcelona, como en la semifinal, y a diferencia de lo ocurrido ante Guangzhou el adversario quedó noqueado y pudo encajar la segunda diana de haber estado más acertado Luis Suárez en el descuento.

Suárez marcó dos goles en la primera mitad. Foto: Focus Images Ltd.
Suárez marcó dos goles en la segunda mitad. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, el delantero charrúa no tardó en ampliar la ventaja al inicio del segundo tiempo. River volvió al plan inicial, de presión alta y líneas adelantadas, renovando el centro del campo con la incorporación de Lucho González por el amonestado Ponzio y refrescando el ataque con Martínez en lugar de Mora. Pero esta vez Suárez olió la sangre y en una rápida transición en la que River no estaba bien posicionado Busquets envió un balón muy preciso al espacio para que el delantero uruguayo encarrilara la final con el 0-2 en el 49′. Suficiente para que el Barça se gustara incluso más, combinara en campo contrario buscando a menudo la jugada más bonita a pesar de perder en efectividad, y suficiente para que Suárez encontrara su segunda diana a la espalda de Balanta en un cabezazo en el área tras un centro de Neymar y sentenciase el duelo. El tramo final sirvió para que Bravo demostrara su espléndido momento con dos paradas notables, que Neymar buscara con insistencia pero sin acierto su aportación en el marcador en forma de diana y que Mercado apareciera en varias trifulcas y faltas, tanto en el rol de infractor como en el de víctima. El Barcelona volvió a firmar otra gran actuación en un gran escenario. Jugó con otra final con una naturalidad impropia de un duelo de estas características y alzó su tercer Mundial de Clubes en los últimas siete ediciones.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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4 comments

Era un partido complicado para él. Me gustó su inicio del segundo tiempo, en el que dejó varias anticipaciones notables. Pero River apenas tuvo balón y arrastró una amarilla desde muy pronto, lo que condicionó su rendimiento a nivel defensivo.

Quizás los ha quemado demasiado tarde. He entendido la doble sustitución al descanso, pero con el 0-2 se la escapado el partido de las manos a Gallardo .Porque al tener solo un movimiento de margen ya era arriesgar o compactar el equipo a la espera de encontrar alguna situación para el 1-2 que te metiera de nuevo en el choque. Pero quizás podría haber utilizado el 3º más tarde.

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