El Al Ahly mantiene la grandeza en el exilio

Al Ahly - d_mcplum

Orlando Pirates, el club que fue símbolo de la lucha contra el ‘apartheid’, juega la final de la Champions africana contra Al Ahly, el club símbolo del sufrimiento del pueblo de Egipto durante los últimos años. Una final preciosa.

El Al Ahly jugará su sexta final de la Champions africana en los últimos nueve años. De las cinco finales anteriores, ganó cuatro. Un dominio total, maravilloso, del club con más títulos internacionales de África. El equipo egipcio eliminó en los penaltis al Cotonspor del Camerún para llegar a la final y seguir defendiendo el título ganado el año pasado. El partido se jugó sin público en El Gouna, una ciudad portuaria en el Mar Rojo. En un estadio pequeño, frío, sin personalidad. Exiliado en una ciudad alejada, rodeado por el ejército, sin el calor de la hinchada, el Al Ahly ganó otro partido.

De las pocas cosas que no han cambiado en los últimos 10 años en Egipto es el dominio del Al Ahly. En 2007 presencié en directo en El Cairo el amistoso para celebrar el centenario del club, un Al Ahly-Barça. Poco antes del inicio del encuentro entró en el palco el presidente Hosni Mubarak. La tribuna, llena de funcionarios con relojes caros, aplaudió. En la grada, algún silbido, murmullos. Un periodista local me susurró: “Muchos estamos hartos de este tipo, pero no podemos decir nada o nos ponen en la cárcel. Si silbas en un estadio rodeado por 10.000 personas, puedes. Los chicos del Al Ahly son así”, añadió señalando con los ojos a la grada. Algo empezaba  a cambiar.

Desde entonces ha caído el dictador Mubarak, dos gobiernos de transición, una junta militar y Mursi, el presidente elegido en unas elecciones. Se han encarcelado personas, liberado a otras y asesinado civiles. Millares de egipcios han muerto en las calles intentando derrocar al dictador Mubarak primero, y defendiendo o atacando al partido islamista de los Hermanos Musulmanes después. Egipto se ha convertido en un polvorín, en un caos. Más de 70 hinchas del Al Ahly fallecieron en un partido de liga en Port Said en febrero del 2012, en unos incidentes de marcado tinte político, pues los hinchas del Al Ahly fueron parte activa en la lucha contra Mubarak asaltando comisarías. En un juicio, algunos hinchas del Al Masry fueron condenados a muerte por los incidentes de Port Said. No se culpó a ningún policía cuando de forma permisiva permitieron esas agresiones. La liga de Egipto no se juega desde entonces. Se intentó empezar de nuevo este 2013, pero no se pudo. Se paró otra vez. Pese a todo, los dos grandes equipos de  El Cairo, Al Ahly y Zamalek, han disputado la Champions africana. Les ha tocado jugar en la ciudad de El Gouna, a 500 kilómetros de El Cairo. Un sitio alejado, tranquilo. Y muchos partidos los han jugado sin hinchas.

El año pasado el Al Ahly ya ganó la Champions pese a jugar muchas veces fuera de Egipto, en estadios neutrales, por temas de seguridad. La final la pudo jugar en Alejandría y con hinchas. Fue una novedad. En los últimos tres años el Al Ahly no ha jugado más de 10 partidos internacionales en su casa, en El Cairo. Y pese a todo, no pierde la grandeza. Liderado por autenticas leyendas del fútbol egipcio como Wael Gomaa, Emad Meteb o el veterano Mohamed Aboutrika, el Al Ahly buscará otra título continental contra el Orlando Pirates de Sudáfrica, con la novedad de jugaar el partido de vuelta en El Cairo, aunque con poco público.

La final, por cierto, quizás será la última aparición de Aboutrika, una auténtica leyenda local. Con formación universitaria y gran conciencia social, Aboutrika se ha manifestado muchas veces a favor de la paz, aunque después de ver la matanza de hinchas de su club dudó. Pensó en retirarse pero entendió que podía dar alegrías a su gente con un balón. Con la selección no puede: el 6-1 encajado en Ghana los deja casi fuera del Mundial. En la Champions, sueña. Dos partidos separan a Aboutrika y su Al Ahly del Mundial de Clubes. De otro instante de gloria. De otro éxito pese a las condiciones del fútbol egipcio.

Su rival será Orlando Pirates, los bucaneros de Soweto. Campeones en 1995, los Pirates han sorprendido pues durante los últimos años el fútbol sudafricano no ha dejado de sumar fracasos. Se enfrentarán al Al Ahly y al sueño de medio Egipto. Pero el Pirates no está solo. Detrás, millones de hinchas amando un club especial, que fue bandera de una comunidad en tiempos del apartheid. El estadio de los Pirates estará lleno en el partido de ida. Este moderno estadio, dónde se celebraron las fiestas para hinchas durante el Mundial, se encuentra muy cerca del museo del ‘apartheid’ y de las zonas emblemáticas de la lucha contra el racismo de estado. Sales del estadio, llegas a la casa de Mandela y luego al Museo y la esquina dónde mataron a tiros a tantos estudiantes menores de edad en los años 70.

A nivel deportivo, el entrenador de los Pirates, Roger de Sa, pierde a los defensas Siyabonga Sangweni y Lucky Lekgwathi, apostando por defensas inexpertos como Ayanda Gcaba y Rooi Mahamutsa. En la fase de grupos el Al Ahly empató en el campo de los Pirates (0-0), aunque luego perdió 0-3 en Egipto con su rival.

El Al Ahly jugará la final con 8 internacionales de la selección de Egipto y el retorno al equipo del lesionado Sherif Ekramy. En juego, una corona, jugar el Mundial de clubes y la alegría de millones de hinchas.

Foto de portada: d_mcplum.

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