Hambre contra el sopor

Luis Suárez Barcelona - Focus

Todos los indicios que se habían conocido en la previa del encuentro conducían peligrosamente a una jornada de fútbol matutino más difícil de tragar que las magdalenas secas. Entre el precedente de la floja semifinal vivida entre Sanfrecce y River Plate, los archiconocidos planteamientos de Luiz Felipe Scolari, la baja ya sabida de Neymar y la repentina dolencia de Leo Messi, todo indicaba que la segunda semifinal de esta edición del Mundial de Clubes podría transcurrir por el mismo sendero pesado y doloroso por el que traviesa la piedrecita que tanto está fastidiando al ‘10’ azulgrana ahora mismo.

La disposición del Guangzhou Evergrande fue incluso más defensiva de lo que se esperaba, con prácticamente una línea de 6 cuando sus extremos bajan a cubrir a los laterales del Barça, con Paulinho y Zheng Long echando sal a toda opción de circulación interior y un Elkeson descolgado en busca de balones sueltos. No obstante, teniendo en cuenta la falta de los dos efectivos más desequilibrantes de la plantilla para batir tal muralla, los de Luis Enrique movieron el balón con cierta frescura; o al menos toda la frescura que se podría esperar teniendo en cuenta el ‘Jet lag’, el rival y las circunstancias propias.

Toni Padilla
Las bajas en el FC Barcelona podían dar cierta esperanza al Guangzhou Evergrande para intentar la gesta, pero todo intento se vio frustrado por haber concedido goles de manera sencilla. Foto: Toni Padilla.

Sin Messi ni Neymar la vida es mucho más complicada, eso es obvio. Pero a diferencia del empate contra el Deportivo de la Coruña, esta vez el aficionado culer no puede reprocharle a su equipo que no le pusiera intensidad ni empeño en su esfuerzo. Ante tal panorama, Andrés Iniesta hizo de Robert de Niro en ‘Taxi Driver’ (con cresta incluida) reivindicando su papel protagonista en este equipo. El balón cogía un ritmo distinto cuando pasaba por los pies del manchego pero la defensa china estaba bien plantada y el portero Li Shuai muy atento en las salidas. El campeón de la Champions Asiática sufrió su primer golpe anímico del encuentro con la terrible lesión de Zou Zheng, producida en una acción totalmente fortuita.

El que siempre llega antes

Poco después llegaría otro mazazo para los de Scolari; un disparo fuerte pero muy centrado de Ivan Rakitic fue despejado de manera pésima por Li Shuai. El balón quedó muerto dentro del área. Cuando el esférico se queda en tierra de nadie se lo lleva el que le pone más ganas y Luis Suárez siempre tiene más ganas que nadie. El uruguayo desembozó con un partido que corría el riesgo de ir envenenándose con el paso de los minutos. La acción del ‘9’ del Barça no fue una acción de oportunista, no fue una acción de las de ‘estar ahí’; Suárez obtuvo recompensa porque vio el rebote antes que nadie y porque tuvo la fe de ir a pelear un despeje con el portero. Eso no es oportunismo, es ir con el alma. Pese a haber encarrilado ya el paso a la final, los últimos 5 minutos de la primera parte probablemente vayan a quitarle horas de sueño a Luis Enrique, pues incomprensiblemente con muy poco el Guangzhou llegó con claridad a la portería defendida por Claudio Bravo. Prácticamente con nada, algunas transiciones muy básicas que tendrían que ser un juego de niños para la zaga ‘blaugrana’, el conjunto chino generó opciones y de no ser por una meritoria actuación del portero de la selección chilena, otro gallo hubiera cantado antes del descanso.

Toni Padilla
Esta vez Scolari no pudo repetir las alegrías que vivió en el Nissan Stadium de Yokohama, en 2002. Foto: Toni Padilla.

En la segunda parte, Iniesta quiso recomponerse del mal regustillo que habían dejado los últimos cinco minutos y con su look de estrella del rock viviendo una segunda juventud volvió a pedir todos los focos para él. Esta vez se inventó un pase picado, una parabolita casi imposible para habilitar a Luis Suárez. Por segunda ocasión en el encuentro, el ‘9’ se llevaba una recompensa por creer lo que nadie esperaba y por confiar que su compañero podría meterle el balón allí. Y también como en el primer tanto, parece evidente que Li Shuai podría haber hecho bastante más para impedirlo.

Con el segundo del Barça se acabó todo. Los azulgrana pusieron el modo avión y el Guangzhou Evergrande no parecía que se pudiera poner la zamarra del Deportivo de la Coruña. En medio del trámite, Munir descubrió a su técnico, sus compañeros y su afición que tiene una indudable cualidad por encima de sus compañeros: es un experto en forzar penaltis más o menos claros. La pena máxima fue un buen premio para un Munir que se esforzó y cumplió generando varias ocasiones de peligro pese a su evidente falta de confianza y a la etiqueta de ‘no válido’ que ya se le ha puesto en el entorno azulgrana y que tan difícil resulta de gestionar. El penalti lo cobró Luis Suárez para hacer un ‘hattrick’ e igualar a Pelé como el único que ha conseguido algo así en una Intercontinental/Mundial de Clubes. En ausencia de las estrellas, el ‘charrúa’ puso la sangre y Andrés Iniesta hizo el resto.

Foto Portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

Lo de Luis es tremendo y, obviamente, no por meterle 3 goles al equipo chino. Es el jugador más letal que he visto en el Barcelona en mucho tiempo, y puedo meter incluso a Messi en este terreno. Pero lo que de verdad es digno de mención es el tremendo acierto del F.C. Barcelona al contratarle pese a esa sanción, mala fama, etc… Es muy fácil saber que Luis va a triunfar allá donde vaya y que es un fichaje sobre seguro, pero no es así cuando se trata de un equipo como el F.C. Barcelona. Ser el complemento ideal de dos jugadores como Messi y Neymar y no desmerecer es terriblemente complicado y para ello, creo, debes ser todo lo contrario a ellos. Sería inútil haber contratado a otro jugador de toque, tremenda asociación y exquisito desborde, y ojo, Luis tiene todo esto, pero a otro nivel. Las carencias de Suárez en todas estas características son las que potencian más aún sus virtudes y hacen un complemento perfecto con sus 2 compañeros en la delantera. Para mí, la mejor que he visto jamás.

Me gustaría añadir a este comentario (con el que estoy muy de acuerdo, por cierto) el acierto en ponerlo en su sitio sobre el tapete, porque al principio de su estancia en el FCB Suárez estuvo en la banda para mantener el falso 9 de Leo, y aunque jugaba bastante bien se notaba que le costaba. Si se hubiera mantenido esa dinámica seguramente no hubieramos podido ver ‘esto’, siendo ‘esto’ uno de los mejores 9 de los últimos 10 años acompañando a Messi y Neymar (y en este caso solo, solito).

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