Historia en Yokohama

Yokohama - kanegen

Poco antes del mediodía del domingo, en un horario intempestivo en el que el futbolero europeo medio aún yace resacoso y no espera grandes acontecimientos, el Estadio Nissan de Yokohama nos brindó una final del Mundial de Clubes a todas luces histórica. Histórica por dos motivos: la primera, la más relevante mediáticamente, es que el Real Madrid se convirtió en Campeón del Mundo y levantó al cielo de Japón su título internacional número 21, convirtiéndose en el equipo de fútbol con más títulos mundiales del planeta. Sin duda, suceso loable y extraordinariamente meritorio, pero francamente, también muy previsible. Por eso es la otra noticia, algo más oculta entre los titulares, la que tiene más trascendencia: nunca un equipo asiático anduvo más cerca de proclamarse campeón internacional como el Kashima Antlers, nunca la diferencia entre el ganador de la Champions League y un representante asiático pareció más pequeña, nunca el espectador europeo vivió con más temor y respeto su duelo ante el oriental. Si nos sacudimos de prejuicios y de paternalismo occidental antes de emitir opiniones, lo que se vio sobre el césped de Yokohama es una vibrante final entre dos escuadras que rayaron a un nivel parejo, justificando a los valientes que decidieron apostar por este democrático formato, que permite integrar en este juego a la población de los cinco continentes y que logra que aficionados de todos los rincones del globo hoy se vayan a la cama con el convencimiento de que no es ninguna utopía ilusoria visualizar que el equipo de su corazón se proclame como el mejor equipo del mundo. Si el campeón japonés ha llevado al Real Madrid a la prórroga, por qué yo no puedo soñar con lo mismo.

Real Madrid 4 (Benzema 9′, C.Ronaldo 60′, 98′, 104′)
Kashima Antlers 2 (Shibasaki 44′, 52′)

Real Madrid vs Kashima - Football tactics and formations

Ishii sorprendió al Real Madrid con una presión en campo contrario que pronto le relataría al conjunto merengue que no iba a ser en ningún caso un encuentro plácido. En un enérgico 4-4-2, el equipo nipón le fue a encimar a su rival con ímpetu y convencimiento a la salida de balón, impidiendo que este lograra desplegarse con comodidad prácticamente durante toda la primera parte. Y pese a que el Real le arrearía un duro golpe al encuentro antes de que transcurrieran los primeros diez minutos -el tópico sobre los equipos asiáticos y las áreas se volvería a repetir tras ese estrepitoso rechace de Sogahata que Benzema remacharía a placer – el Kashima se rehizo con una autoridad de impacto.

La palabra no es desparpajo. Los nipones no jugaron como niños inocentes que se atreven a divertirse, sino como campeones que se sienten internamente, al menos, a la altura de sus rivales y se saben perfectamente capaces de darle la vuelta al encuentro. Con serenidad y poso, pero a la vez ritmo y dinamismo, impusieron un vertiginoso y punzante juego combinativo que sorprendió a los de Zinedine Zidane. Ogasawara, capitán, comandaba el balón con jerarquía y sobriedad, mientras que un brillante Shibazaki, un magnífico Doi y Kanazaki alternaban apoyos y desmarques insistentemente que el Madrid no supo descifrar. El Kashima insistía en focalizar su juego por la banda derecha, aprovechando el poco retorno de Cristiano y los problemas de Marcelo con atacantes incisivos. Nishi, lateral diestro, también brilló con luz propia gestionando el juego nipón de ese sector.

El Real encontraba serios problemas para desplegarse. Casemiro no tuvo un buen día a la hora de sacar el balón bajó presión, Kroos estaba a una altura superior -jugando de mediocentro quizá hubiera logrado que el Real pudiera salir y someter – y sólo a través de las heroicas conducciones de Modric, las arrancadas de Lucas Vázquez y los mágicos toques de Karim Benzema -absoluto MVP del partido – lograba llegar a campo contrario. Mas el conjunto japonés defendía con valentía, los centrales Ueda y Shoji impresionaron al salir a anticipar con coraje y acierto, por lo que del minuto 10 al 60 apróximadamente, el Kashima superó sobre el césped a su rival. Y esto tuvo su traducción en el marcador con dos tantos de Shibasaki que dieron la vuelta al encuentro, dos tantos en los que el Real Madrid volvió a echar en falta un guardameta que le dé cosas cuando más lo necesita. Keylor Navas no está siendo ese portero esta temporada.

Benzema estuvo brillante. Foto: Focus Images Ltd
Benzema estuvo brillante. Foto: Focus Images Ltd

Con el marcador en contra, Karim Benzema volvió a coger la manija del juego blanco. Cada lúcida intervención suya lograba solucionar lo que el juego blanco no había conseguido antes de pasar por él: poner a sus compañeros en una situación ventajosa, surtir de balones a Cristiano Ronaldo. Paredes, apoyos, aperturas, controles… una auténtica exhibición de concentración, comprensión del juego y ejecución la que desplegó el francés sobre el césped de Yokohama. Qué jugador de fútbol.

Un anticompetitivo penalti de Yamamoto sobre Lucas Vázquez – otra vez las áreas – permitió que el Real empatara pronto la contienda y que ejerciera los minutos de mayor dominio. Zidane había bajado a Casemiro a la línea de tres centrales, disponiendo en una especie de 5-2-3 que estuvo muy lejos de ser brillante pero que le hizo al Real ganar algo en control. Mas el Kashima, en una versión radicalmente distinta a la de la primera parte, demostrando que dominan varios registros diferentes, supo resistir con oficio y, en los cinco minutos finales, tuvo dos ocasiones muy claras para pegar el estocazo final al encuentro. Rozó con la punta de los dedos el título mundial, mas en la prórroga apareció como un martillo el que nunca suele fallar para sentenciar la final y otorgarle así su tercer título al Real Madrid de Zinedine Zidane. El Kashima, como el Atlético de Madrid y el Sevilla, no le permitió ahorrar un sólo esfuerzo por el camino.

Foto de portada: kanegen.

Related posts

14 comments

Lo de Kashima es un espaldarazo a los defensores de este formato de torneo y, sobre todo, a quienes de hace mucho tiempo defendemos (casi en soledad) que el fútbol japonés puede acabar dando el campanazo a nivel internacional más pronto que tarde.

Si bien es cierto que el Madrid se relaja entre el minuto 10 y el 30 (obvio: teórica superioridad y ventaja inicial), antes y después se demostró que un equipo japonés puede y sabe combinar al nivel de los europeos (hecho de por sí no novedoso, pero sí para el espectador medio, no acostumbrado a ver más que el fútbol asiático en mundiales). En este sentido, la inteligencia combinativa me parece de las mejores del mundo. Ahora bien, el eterno problema de las áreas acaba penalizando. En este sentido, a años luz de Europa y América.

Claves del partido de Kashima de ayer, más allá de los nombres citados, el entrenador y Ogasawara. El pobre Mitsuo, cuya calidad es incuestionable, cuaja un partidazo hasta que el físico dijo basta. Criterio, organización y toque fuera de toda duda, hasta al punto de hacer malo al único brasileño que jugó ayer. Por lo que es el entrenador, candidato claro a la selección en un futuro si sigue así. Tiene cosas de aquel Okada que hizo campeón a Marinos y llevó a la selección a hacer su mejor mundial hasta la fecha. Shibasaki parece que se va después de la copa del emperador pero no se sabe dónde. Seguro que ofertas no le faltarán y quiere venir a la Liga Española. Para mi se le queda un poco grande por el momento, pero para un Eibar daría el pego y tendría el apoyo de Inui para adaptarse. No sería una mala opción, pero ya se verá.

Con todo, me da pena que de la generación de Nigeria 99′ y cía. no haya habido ningún éxito internacional de renombre (tres copas de Asia, no obstante, no dejan de ser un buen palmarés) . Hablamos de los Kawaguchi (mejor portero japonés), Ono y Nakamura (para mí, los fantasistas de la historia del fútbol nipón), Ogasawara, Nakata (el japonés que mejor ha entendido el fútbol), Nakazawa (mejor central japonés), Takahara… Mayor calidad en un equipo asiático no se volverá a ver en años, ni tan siquiera los propios japoneses. Yo por entonces era un chaval y sabía poco de ellos, pero los seguía estúpidamente, como si hubiese nacido ahí o me fuese la vida en ello. Partidos como el de ayer me ayudan a entender un poco más toda aquella ilusión incomprensible de antaño. Espero ver algún día algo grande, pero de momento me tocará seguir esperando, como siempre.

Por lo demás, enhorabuena al Madrid por el título y poco más que añadir. Tal vez que zidane se equivoca quitando a Lucas Vázquez y eso le da vida a Kashima Antlers en ese arreón final. El mejor, de lejos, Benzema.

Se le olvida mencionar a Yasuhito Endo, gran mediocentro organizador que también fue parte de la generación que fue subcampeona mundial en Nigeria 99′.

Soy consciente de la situación de Endo (había puntos suspensivos), pero este tardó más en explotar en comparación a los otros y no me llamaba tanto la atención. No se me olvida, no, y a Dinamarca tampoco ;D

Pues si hace unos días comentaba las sensaciones totalmente negativas que me había dejado el América, todo lo contrario me ha pasado hoy con el Kashima Antlers.
Qué gustazo ver al equipo japonés tan ordenado tácticamente, con criterio con el balón, con peligro en jugadas a balón parado, leyendo bien el partido. Desde este punto de vista, supongo que tendrá un papel fundamental el técnico Ishii.
Independientemente de que el Madrid (otra vez) se relajara, creo que no es tanto (como en el anterior encuentro) demérito blanco, que virtud de los japoneses. De hecho, en los últimos quince minutos de los noventa reglamentarios se ve al conjunto español totalmente a merced del nipón y con evidente miedo por la derrota, mientras que el Kashima se va descaradamente a por la victoria, y para mí gusto, la mereció.
En lo que a jugadores se refiere, comentar que Sohogata falla en el gol de Benzema (el mejor del partido), porque creo que no debe dejar el rechace del balón en esa zona, pero a posteriori, hace un encuentro completísimo.
Ogasawara y lógicamente Shibasaki fueron los que más me gustaron, y que creo que podrían dar el salto a Europa.
En cuanto al Madrid, actuación destacadísimo de Benzema como ya dije, y también de Lucas Vázquez. Como dice más arriba Ander, creo que es evidente que el gallego no debió ser el sustituido. Supongo que tiraron los galones (cosa que no debiera ser así).

Lo de Lucas Vázquez coincido con ambos, es imposible imaginar que un entrenador cambié a su mejor jugador en el campo. Los galones y que quizás el sustituido a pesar se su Hat trick sería Ronaldo, ya convertido en un goleador (mejor del mundo en este aspecto) más que en generador de peligro. No hay que quitarle nada de mérito al torneo del Kashima, ha ganado 3 partidos y ha perdido uno en la prórroga, me ha recordado al Raja de Casablanca del 2013. Por último sigo.pensando que el fútbol es 80% jugadores y 20% entrenador ( exceptuando a Simeones), por eso para mí Zidane es un buen entrenador y gestor pero tácticamente no me convence mucho, aunque los números sin juego están ahí.

La visión europea de este torneo siempre me ha resultado de una soberbia insoportable: “(…) prejuicios y de paternalismo occidental”.
Lo cierto es que la mayor parte de la prensa aquí desprecia el fútbol asiático (africano, oceánico…) y hace chascarrillos con la pronunciación de la alineación del Kashima. Todo es eurocentrismo, el Madrid juega bien o mal, el trabajo del Kashima se ignora, ni siquiera la consecución del título por parte del equipo japonés habría hecho cambiar esos “prejuicios” a muchos. Se habría tratado como un accidente. Como un ridículo del Madrid.

Pero el prestigio deportivo, más allá de la mercadotecnia, se gana en el terreno de juego. Ahí Kashima ha dado un golpe sobre la mesa y no es casualidad.
Mucho tiempo se disputó la Intercontinental y nadie se acordaba del resto del mundo. El Mundial de Clubes llegó por algo. Porque las cosas evolucionan y aunque es un desastre de formato nos está dejando ver que el fútbol mundial no es sólo la vieja Europa. Primero cayeron los sudamericanos y ahora Kashima nos está dejando entrever la última frontera.

¿Qué va a pasar de aquí en adelante? “Dificil de ver… Siempre en movimiento el futuro está…”

En España se siguió el encuentro con bastante atención, tanto en medios como en redes, pero con la típica polarización que el duopolio Barça/Madrid arrastra: los seguidores del Madrid para ver a su equipo ganar un trofeo oficial y los haters para ver si por un casual los japos daban la sorpresa y se podía vacilar, como dice José Antonio, del ridículo del rival.

La final estuvo disputada y el hecho de que Kashima aguantara y llegara a remontar provisionalmente consiguió que los haters mantuvieran su atención hasta el 4-2. Incluso es posible que se llegaran a fijar en algún jugador japonés, pero vamos, podéis bajar a la calle y hacer una encuesta y el 95% de los espectadores sería incapaz de decir el nombre siquiera del doble goleador. Muchos te dirían, en cambio, que Ronaldo anotó un hattrick. Pero esto en sí ya es un pequeño triunfo, y es en realidad lo histórico -mira que odio este adjetivo- o más bien lo novedoso. Que un gigante europeo lo pasara mal en bastantes tramos del partido ante un equipo asiático y que el espectador mantuviera la atención durante más de 90 minutos porque el rival no era una comparsa como imaginaban, sino que plantaba cara de verdad. Obviamente hay que tener en cuenta que Real Madrid viajó en la semana a una región horaria muy diferente, con las complicaciones de aclimatación que esto supone y siempre es un hándicap.

Yo creo que esta competición seguirá estando relegada en prestigio por muchos esfuerzos que haga FIFA. Quizás si una selección asiática consiguiera ganar una Copa del Mundo podría cambiar un poco el panorama y se miraría con otros ojos el fútbol de ese continente.

El problema no lo tiene el formato, sino el comentado paternalismo hacia lo grande / establisment futbolístico. “O juegan los grandes o no vale nada” es un comentario demasiado extendido y de forma injusta. Ayer quedó claro.

Me parece fantástica la idea del Mundial de Clubes y reclamo protagonismo para los equipos de confederaciones menos conocidas como AFC o OFC. Dicho esto, que participe el campeón del país organizador del torneo desprestigia al campeonato. Si deben estar los campeones de cada confederación, por favor explicadme qué pinta el campeón de Japón. Es màs parecido a un torneo privado o de fútbol base en el que el organizador está presente por norma.
Como concepto, no creo que tenga sentido.

En el aspecto deportivo no pinta nada el equipo anfitrion; pero en el aspecto economico es fundamental para cualquier torneo tener al equipo local de inicio, la asistencia a los estadios y por consiguiente la taquilla es mucho menor si no hay equipo local.

Es bastante engañoso este milagro que ha logrado Kashima. Llevo años siguiéndolos y a pesar de realizar una muy buena Apertura este año (la ganaron) en la Clausura todo les salió mal (terminaron undécimos) y por ello eran de los tres clasificados para el Playoff los menos favoritos pero aún así ganaron a Kawasaki (que fue mejor) en la semifinal del playoffs (ahí comenzó el milagro) y posteriormente a Urawa (el mejor equipo de Japón) a pesar de que los Reds también fueron mejores. Lo del Mundial ya os lo sabéis.

Lo que quiero decir es que Kashima ha estado rindiendo por encima de sus posibilidades puesto que realmente es un equipo que no tiene nivel para LigaSantander, creo que estaría 5-8 en Liga123 y mirad lo que ha logrado. Tampoco encuentro en el juego el motivo que lo explique, tan solo me queda pensar que el técnico Masatada Ishii les ha lanzado hasta un estado mental de emoción y optimismo tan alto que las cosas les han salido todo lo bien que podían salirles, sin desmerecer con estas palabras el duro trabajo que seguro hay detrás.

Eso de que Urawa es el mejor equipo de Japón lo dices tú por decir algo, pero a nivel de oficio es de los equipos más inocentes de la J-League y lleva años demostrándolo perdiendo finales y finales una y otra vez. El oficio (lo que falta en Japón) lo domina Kashima Antlers de largo, jueguen o no mejor que sus rivales. Algo como lo que pasa aquí con el Real Madrid pero a la japonesa, vaya.

En este sentido, si uno ve los partidos de Kashima y los compara, se da cuenta de muchas cosas: 1) idea clarísima de juego (simple y sin rodeos); 2) capacidad para cambiar de guión según las exigencias del partido (algo muy poco japonés a decir verdad); 3) calidad individual decente y; 4) OFICIO.
¿Tenía eso Urawa o Kawasaki Frontale? Seguramente, pero fallaron en el punto 2 y 4 en muchos lances decisivos del playoff final de liga. Kashima Antlers no y de ahí el campeonato (otro más) y el papelón en el Mundial de Clubes.

Deja un comentario

*