La madurez de Auckland no puede con San Lorenzo

San Lorenzo 2  Parisa

Las diferencias entre campeones continentales cada día son menores. La diferencia entre el campeón de la Copa Libertadores y el resto no es abismal. Cada vez está menos claro que el campeón de la Champions se enfrente al campeón Sudamericano en la final del Mundial de Clubes. No ocurrió en 2010, cuando TP Mazembe sorprendió. Ni en 2013, cuando emergió el Raja Casablanca (campeón de la liga marroquí, anfitrión). Ambos dejaron a clubes brasileños en la cuneta. No se quedó fuera San Lorenzo en 2014, aunque no le faltó demasiado. El equipo argentino sufrió, sufrió mucho, y lo hizo ante un Auckland City histórico que había alcanzado por primera vez las semifinales de la competición. Soñó con disputar el último partido, contra el Real Madrid, hasta que llegó la prórroga. ¿Por qué se estrechan las distancias? ¿Son peores los campeones de la Libertadores que antaño? ¿O está progresando el fútbol en Asia, África y Oceanía?

Lo evidente, de momento, es que Auckland City ha mejorado sus prestaciones respecto a ediciones anteriores del Mundial de Clubes. Es su sexta participación, la cuarta con Ramon Tribulietx al mando de los neozelandeses. Y se nota que han aprendido a base de golpes y derrotas, de recorrer kilómetros en avión para terminar cayendo en varias ocasiones en el primer partido frente al anfitrión. Ese primer partido que en ocasiones señala al representante de Oceanía como el equipo de menor nivel entre los campeones continentales. No ha sido el caso en esta ocasión, pues Auckland eliminó al Moghreb Tétouan, Sétif e hizo sufrir a San Lorenzo. El equipo, más maduro, aplicó con éxito sus ideas: demostró que es un equipo capaz de asumir la iniciativa y encadenar minutos de dominio del balón. Sin embargo, se nota la falta de calidad individual, pues a menudo sus posesiones son largas pero estériles, poco profundas. Aunque al menos sirven para mantener a su rival alejado de su portería. Sin balón, Auckland ha defendido bien, con las líneas bastante juntas, sin conceder más espacios de la cuenta. Así se ha convertido en el equipo que ha encadenado más minutos sin encajar gol (255) en la historia de la competición. Ha optimizado sus recursos.

Auckland defiende falta lateral -  Monday's Socks

El Auckland defiende en un partido de liga. Foto: Monday’s Socks.

Peor imagen dejó San Lorenzo. Peor porque se esperaba que propusiera más, que sometiera a su rival durante largas fases del choque y que ganara con relativa comodidad al enfrentarse a un equipo de menor potencial y que venía de acumular 90 minutos duros ante Sétif y una prórroga (+ penales) en el encuentro inaugural. No obstante, la escuadra argentina no dominó, sino que esperó en su campo a menudo, esperando a que el Auckland se precipitara y rifara el balón. No concedió demasiadas ocasiones, cierto, pero generó poquísimo en ataque. Sólo Barrientos inquietó a lo largo del primer tiempo. Y le bastó para abrir la lata en la mejor jugada colectiva del Cuervo, una larga cadena de pases que terminó con un centro del lateral Mas por el perfil zurdo que remató Barrientos en la esquina opuesta del área. Los neozelandeses lo intentaban con timidez; los argentinos golpeaban.

Aunque lo verdaderamente emocionante llegó en la segunda mitad. Auckland agarró el balón y se lo pasó, durante muchos minutos, sin apenas profundizar. Pero, poco a poco, fue ganando metros hasta que conectó con Emiliano Tade en el flanco izquierdo. El extremo argentino del Auckland encaró y desequilibró por su banda. Provocó faltas, despejes y algo de pavor en la zaga de San Lorenzo. También filtró un magnífico pase para De Vries que al final Berlanga terminó empujando a la red para empatar el choque en el minuto 67. Entonces el partido se descontroló, Buffarini empezó a estirar al campeón sudamericano por la banda derecha, aprovechándose de que Tade estaba exhausto para bajar a defender, y llegaron varias ocasiones para ambos contendientes. Cauteruccio se sacó de la manga un control, sombrero y remate al poste digno de futbolista de primerísimo nivel y poco después respondió Tade con una ocasión clarísima que perdonó solo ante el guardameta Torrico. Tanto argentinos como neozelandeses gozaron de una ocasión clara para desequilibrar el choque antes de la prórroga.

Pero nadie evitó el tiempo extra, Matos anotó en la primera acción de la prórroga (gol que nace de un balón que él mismo baja en el área en primera instancia) y San Lorenzo congeló el encuentro. Gestionó bien su ventaja y se le agotó la gasolina al equipo neozelandés, que por segunda vez en el campeonato necesitaba más de 90 minutos para definir una eliminatoria. Aun así, Payne disparó al poste desde la frontal. Pero ya lo habían dado todo. Soñaron con la final, pero se quedaron a las puertas. Le tocará disfrutarla a San Lorenzo, que debe mejorar mucho para poner en aprietos al Real Madrid.

Foto de portada: Parisa

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1 comments

Tomás: San Lorenzo es un equipo preparado para jugar al contragolpe. Le gusta ceder la iniciativa, se siente cómodo cuando lo atacan, o cuando se siente inferior, y no cuando tiene que ir por la iniciativa. Actualmente no tienen ni a Correa ni a Piatti que solucionaban las falencias que tenían en ataque. Varios equipos sudamericanos con otro estilo de juego hubieran sacado una ventaja mayor. Es más estoy seguro de que San Lorenzo va a dejar mejor imagen con Real Madrid que con Auckland. Veo casi imposible que gane, pero para mi hay tanta diferencia entre Real Madrid y San Lorenzo, como entre San Lorenzo y Auckland. Saludos.

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