Mitryushkin no fue suficiente

Brazil - Carlos Essei

Llegaba Brasil a octavos de final con el cartel de clara favorita tras someter a Eslovaquia, UAE y Honduras con una superioridad aplastante. Además, jugadores como Boschilia, Nathan o Mosquito se habían colado entre el ramillete de futbolistas más destacados del torneo, llamando nuestra atención y la de aficionados y prensa especializada. Enfrente, una selección rusa algo decepcionante en la primera fase de competición: dos derrotas por la mínima ante los combinados de Japón y Túnez y, eso sí, una victoria cómoda por cuatro tantos a cero frente a Venezuela que a la postre le otorgaría la clasificación. Anton Mitryushkin, portero del Spartak de Moscú, y Dzhamaldin Khodzhaniyazov, el central del Zenit de nombre impronunciable, se mostraron como los principales baluartes del cuadro europeo. La superioridad de la canarinha parecía, a priori, clara. Pero no se reflejó en el terreno de juego.

Rusia salió de inicio con un 4-1-4-1 ejerciendo una presión muy alta que entorpeció desde los primeros segundos el juego fluido del combinado sudamericano. Con Barinov por delante de los centrales, Guliev y Golovin apretaron al doble pivote brasileño (Danilo y Gustavo) y, en las bandas, Zhemaletdinov y Makarov atosigaron sin descanso a los laterales de Alexande Gallo. Brasil no parecía Brasil: Nathan no entró en juego, Mosquito -desasistido- no conseguía superar a la pareja de centrales rusa y sólo Boschilia, partiendo desde la derecha, consiguió llevar peligro a la portería de Mitryushkin con un par de tiros lejanos. Khomukha, que no paró de pedir intensidad a los suyos, no mostró cara de preocupación en ninguno momento hasta que Danilo, pasada la primera media hora de partido, se elevó en el punto de penalti a la salida de un córner y, tras un cabezazo impecable, obligó al portero del Spartak a hacer una parada antológica. Un estirada fantástica que se convertirá en uno de los highlights del Mundial. La intensidad rusa conseguía nublar la claridad de Brasil y el partido se fue al descanso con cero a cero el marcador.

El segundo tiempo pronto dejó entrever que a Rusia le faltaba fuelle y la canarinha se fue arriba con más hombres: se descolgó Danilo -que juega como un veterano- y Auro comenzó a superar a su par y a ser profundo en la banda derecha. Aún así, Rusia resistía y Mitryshkin seguía parándolo todo de forma brillante. Cuando parecía haberse calmado el arreón amarillo, Barinov se precipitó al irse al suelo con la plancha por delante y el colegiado del encuentro -de forma rigurosa- expulsó al 6 de Khomukha. Un golpe durísimo para los europeos, puesto que Mosquito sólo necesitó tres minutos para poner a los suyos por delante en el marcador tras la enésima subida al ataque y asistencia de Auro, al más puro estilo Dani Alves. Con dos de los tres cambios ya realizados por su rival y pocos recursos de nivel en el banquillo, los de Gallo se sintieron cómodos y buscaron sentenciar. Y así fue. Boschilia puso el 2-0 en el electrónico tras una buena jugada de Kenedy, que había sustituido a Caio en minuto 66. Makarov acercó a los rusos en el marcador en el descuento, pero de nuevo Boschilia subió a dos goles la ventaja en un encuentro en el que, por encima de todo y de todos, pudimos ver a un portero, Mitryushkin, que reúne todas las condiciones para ser importante a medio plazo en el panorama europeo.

Brasil, que no cuajó un buen partido, se las verá con el Tri en cuartos de final. Y lo hará sin Boschilia ni Gustavo, dos jugadores clave en el sistema de Gallo, suspendidos por acumulación de tarjetas. Siguen siendo los máximos favoritos.

Foto de portada: Carlos Essei.

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