Vanuatu se despide del Mundial sub-20 con la cabeza alta

Vanuatu -  Claire Cousergue bajo licencia Creative Commons 2.0.

Vanuatu no ha sumado ningún punto en su primera participación en una fase final de un torneo FIFA, pero la selección oceánica se despide del Mundial sub-20 con orgullo. Emparejado en un grupo difícil, con Alemania, México y Venezuela, Vanuatu ha perdido sus tres partidos, pero no ha firmado una actuación globalmente desastrosa: en el debut se le escurrió el empate en el tiempo de descuento tras igualar un 2-0 desfavorable ante los mexicanos y aunque Venezuela les goleó en la segunda jornada (7-0), Vanuatu cayó por un marcador estrecho ante la selección teutona en la última fecha de la fase de grupos. El 3-2, el mismo resultado que en el estreno, mantuvo la incertidumbre hasta el final ante Alemania. Quién le iba a decir el día del sorteo a los habitantes de este archipiélago situado en el Océano Pacífico, donde viven menos de 300.000 personas, que Vanuatu se iba a quedar a una única diana de puntuar frente a dos potencias del fútbol mundial como Alemania o México, por mucho que los teutones hayan confeccionado una plantilla mucho menos talentosa de lo esperado.

La presencia de Vanuatu en el Mundial sub-20 ya supone todo un acontecimiento. Si no contamos a Australia, ahora miembro de la confederación asiática, Vanuatu es el cuarto equipo oceánico que participa en un Mundial sub-20. Además de Nueva Zelanda, que encadena cuatro participaciones seguidas en el campeonato, Tahití y Fiyi también debutaron en este torneo en la última década. Tahití cerró su concurso en 2009 con un bagaje de 0 puntos, 0 goles a favor y 21 en contra, mientras Fiyi mejoró estos registros en 2015. Aprovechándose de que el Mundial se disputaba en Nueva Zelanda, Fiyi se clasificó como el mejor equipo oceánico y en la fase de grupos logró una victoria histórica ante Honduras (3-0) que a la postre no le valió para hacerse un hueco en los octavos de final.

Por primera vez, en 2017 la FIFA ha reservado dos cupos para Oceanía en un Mundial sub-20 a costa de sacrificar un representante europeo. Mientras Nueva Zelanda ya está clasificada para los octavos de final, Vanuatu ha competido por encima de lo esperado a pesar de no sacar ningún punto. Y lo ha hecho con la participación de los 21 futbolistas de su plantilla, pues todos han gozado de minutos en al menos un partido del torneo. Incluso los tres porteros

La presencia de Vanuatu en un Mundial sub-20 no sería posible sin todo el trabajo previo del país vanuatense, que en los últimos años ha progresado muchísimo. Han mejorado sus infraestructuras, pues desde 2006 varios países oceánicos se han tenido que poner las pilas para albergar partidos clasificatorios para el Mundial absoluto. Antes las fases de clasificación se resolvían con una fase de grupos (o varias) disputada en una única sede, donde se juntaban varias selecciones para cribar en pocas semanas qué países accedían a las últimas rondas. A partir del Mundial de 2006, se mantuvo el formato de la fase de grupos, pero en las rondas más avanzadas las selecciones pasaron a jugar un partido en casa y otro como visitante. Vanuatu, afiliada a la FIFA desde 1988, se ha adaptado a esta situación, pero también ha evolucionado en el trabajo del fútbol base. El país oceánico formó parte de una prueba piloto de la FIFA para agrupar a varios de sus futbolistas más prometedores que todavía fuesen menores de edad para formarlos durante un par de años en una academia nacional, donde pudiesen jugar al fútbol a la vez que estudian. Esta fue una semilla que ha ayudado a desarrollar este ámbito, como ejemplifica la Teuoma Academy, impulsada por la Federación de Fútbol de Vanuatu. Cinco de los futbolistas convocados para el Mundial sub-20 militan en la Northern Region Academy, inaugurada en 2015 y también financiada con fondos de la FIFA.

Reese marcó uno de los goles de Alemania en la victoria contra Vanuatu (3-2). Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).
Reese marcó uno de los goles de Alemania en la victoria contra Vanuatu (3-2). Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

La experiencia en el Mundial sub-20 es la tercera ocasión en la que los futbolistas de Vanuatu se pueden probar en un escenario internacional. Tanto en 2010 como en 2014, este archipiélago representó al continente oceánico en los Juegos Olímpicos de la Juventud. Ronaldo Wilkins, futbolista de solo 17 años, es el único que repite respecto al último torneo citado (edición de 2014) y fue uno de los chicos que pasará a la historia al anotar uno de los goles contra México. Las otras dianas de los vanuatenses corrieron a cargo de Bong Kalo, ya internacional absoluto.

Vanuatu preparó el Mundial sub-20 consciente de que se trataba de una oportunidad única. En febrero contrató a Dejan Gluscevic como entrenador, y el equipo se concentró en Nueva Zelanda varias semanas antes de que arrancara el campeonato. En territorio neozelandés Vanuatu disputó varios amistosos de preparación e incluso recibió la visita de la Misión de la Iglesia Coreana de Auckland, que organizó una cena para los vanuatenses. Luego Vanuatu disputaría algunos amistosos en Singapur antes de aterrizar en la República de Corea.

El Mundial sub-20 ha permitido descubrir la historia de un territorio disputado durante mucho tiempo por franceses e ingleses, cuyas lenguas hoy en día son las oficiales del país oceánico junto al bislama, lengua criolla hablada principalmente en los núcleos urbanos vanuatenses. Además de por tratarse de un archipiélago de 82 islas relativamente pequeñas -solo 14 de ellas superan los cien kilómetros cuadrados-, Vanuatu es conocido mundialmente por ser un paraíso fiscal, y sería una ingenuidad creer que a medio plazo podrá presumir también de sus futbolistas. Sin embargo, un gol en el último suspiro contra las Islas Salomón, en un partido disputado ante más de 20.000 hinchas, permitió que Vanuatu gozara de una oportunidad inmejorable para lucir a 21 futbolistas en un escaparate de alcance planetario. No han sumado ningún punto, pero han recordado que las distancias con los gigantes siempre se tienen que demostrar sobre el terreno de juego.

Foto de portada: Claire Cousergue bajo licencia Creative Commons 2.0 ( CC BY-NC-ND 2.0).

Related posts

1 comments

Como me emocionan estas historias del fútbol humilde, del fútbol de los sitios más recónditos del planeta!

Para ellos cada gol era celebrado como un gol del triunfo, seguramente en el partido ante Venezuela si anotaban el descuento igual lo celebraban.
Para ellos, el participar en esta contienda lo es todo, están en un escenario mundial ante los ojos de todos, ya se sienten campeones.

Buen trabajo, saludos Tomás!

Deja un comentario

*