Solanke y Ojo lideran a Inglaterra hacia su primera final del Mundial sub-20

Ojo Inglaterra sub19 MarcadorInt

A pesar de encajar un gol en el segundo minuto de partido, en la primera ocasión del rival, Dominic Solanke siempre creyó que era posible derrotar a Italia. Quien ya fue uno de los mejores jugadores de Inglaterra en el choque de la ronda anterior ante México estaba decidido a dejar su sello en un partido de máxima exigencia que podía suponer la clasificación de los británicos para su primera final de un torneo planetario desde 1966. Desde que Inglaterra ganó el Mundial en casa contra Alemania, los ingleses no han vuelto a disfrutar de un encuentro de estas características, ni siquiera en los torneos de categorías inferiores. Y Solanke estaba decidido a cambiar esta historia. Pidió la pelota, bajó a recibir entre líneas para sacar a los centrales italianos de posición y fue el único jugador de su equipo que no bajó los brazos en ningún momento de la semifinal. El esfuerzo y la insistencia dieron sus frutos: Solanke marcó dos de los tres goles que permitieron a Inglaterra remontar ante Italia y servir su particular venganza de la semifinal del Europeo sub-19 perdida el año pasado contra esta generación de futbolistas transalpinos.

Italia 1 (Orsolini 2′)
Inglaterra 3 (Solanke 66′, 88′, Lookman 77′)

Inglaterra vs Italia - Football tactics and formations

Italia no hubiese podido soñar con un arranque mejor, pues anotó el 1-0 en el primer acercamiento sobre el área de Woodman. Aparecieron los dos pilares del juego ofensivo de la Azzurra: Favilli para proteger el balón y jugar de espaldas y Orsolini para aparecer libre de marca en la frontal del área y anotar su quinto gol en el Mundial sub-20. Ambos sorprendieron a una zaga inglesa mal colocada a la que un despiste les pasó factura, pues Italia sembró un escenario propicio para luego rematar el choque al contragolpe. Durante el primer tiempo, la Azzurra logró que se jugara a lo que quería, en un choque con interrupciones pero en el que echó en falta una mejor toma de decisiones para despelgarse con mayor peligro a pesar de los espacios que concedía Inglaterra. Panico no siempre entregó el pase oportuno y Tomori corrigió bastantes emergencias para evitar que Italia ampliara la ventaja.

Aun así, la Azzurra se sentía relativamente cómoda sin el balón, pues Inglaterra sufría para hacer circular el esférico a la velocidad suficiente para desarbolar el sistema defensivo contrario. El doble pivote inglés era demasiado plano y las jugadas de ataque se encendían a base de chispazos de sus individualidades. Solanke fue el jugador más inquieto, el que más lo intentó con movimientos entre líneas e incluso algún que otro pase filtrado para los desmarques de Calvert-Lewin, pero lo mejor de Inglaterra llegó cuando insistió en atacar por las bandas. Sobre todo por el flanco izquierdo. Los laterales se incorporaron en ataque y permitieron que Lookman y Dowell pisaran zonas interiores. Aunque los resquicios siempre aparecían por el sector zurdo de Federico Dimarco, desequilibrante con el balón pero menos riguroso en el apartado defensivo. Las incursiones ofensivas de Kenny crearon problemas a la zaga italiana, y también Dowell apareció en zonas de remate con cierta facilidad, aunque le faltó veneno en sus disparos.

El golpeo de Federico Dimarco marca diferencias.
Federico Dimarco sufrió en el apartado defensivo.

Italia resistió sin mayor sufrimiento hasta que entró Sheyi Ojo en el extremo derecho. El futbolista zurdo formado en la cantera del Liverpool revolucionó el encuentro porque Inglaterra subió dos marchas la velocidad de sus jugadas de ataque. A los ingleses les costaba llegar hacia el borde del área italiana porque su salida de balón era muy lenta, pero a medida que avanzó el encuentro y creció la fatiga en el cuadro transalpino -que venía de jugar 75 minutos con un hombre menos, prórroga incluida, contra Zambia- Inglaterra empezó encontrar las grietas en la defensa rival. Ojo pidió la pelota, desbordó y obligó a Italia a recular aún más. Le dejaron demasiado espacio para encarar y en más de una ocasión dispuso de más tiempo del habitual para levantar la cabeza y poner centros al área.

Inglaterra volcó todo su juego de ataque hacia el perfil de Ojo, que fue insistiendo una y otra vez con la ayuda de Kenny y Solanke. A los pocos minutos de entrar, Ojo ya disparó al poste. Y al final apareció el gol, en una jugada atípica: Zaccagno no terminó de despejar de la mejor manera un centro envenenado de Ojo desde la derecha y el balón le cayó a Solanke para que rematar sin oposición al fondo de la red. No mucho después, sería otro centro de Ojo desde la derecha -defendido con la mirada por Dimarco- el que encontraría a Lookman para aprovecharse de la poca contundencia de la zaga italiana.

Ademola Lookman jugará en el Everton. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).
Ademola Lookman marcó el 1-2.

El tercer tanto de Solanke, en un disparo desde lejos en el que Zaccagno pudo hacer algo más, sentenció por completo una semifinal que se le hizo demasiado larga a Italia. Sin hacer mucho ruido, sin ser una de las principales favoritas por las ausencias de Patrick Roberts, Tammy Abraham e Izzy Brown, Inglaterra se ha plantado en la final del Mundial sub-20 por primera vez en su historia. Un premio para el trabajo de cantera de un país que en los últimos años ha mejorado en el trabajo de su fútbol formativo, pues cuenta con unas instalaciones y un músculo económico bestial además de buenas competiciones hasta las categorías sub-18, pero que sigue con dificultades para lograr que sus promesas más estimulantes se afiancen en los clubes de élite. Sin embargo, hay que reconocer que 2017 se está convirtiendo en un año fantástico para el fútbol base inglés: la final del Europeo sub-17 se les escapó por culpa de un gol en el sexto minuto del tiempo de descuento y el próximo domingo 11 de junio disputarán la final del Mundial sub-20. En los próximos meses podrán refrendar estas buenas sensaciones en el Europeo sub-21, seguramente la competición en la que las expectativas son menores, y el Mundial sub-17 de India. El tiempo dirá si 2017 se queda en una excepción o significa el inicio de una nueva tendencia en la competitividad del fútbol inglés en las competiciones formativas. Aunque aún les queda resolver lo más difícil: el enorme salto entre la etapa juvenil y la profesional, a menudo un agujero negro en el que se terminan perdiendo varios futbolistas prometedores en un bucle infinito de cesiones.

Solanke marcó dos goles. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).
Solanke marcó dos goles. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).
Fotografías: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

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