Asia se queda sin representantes en el Mundial sub-20

Japón Focus

A pesar de ser el continente con mayor presencia en el Mundial sub-20 junto a Europa, con cinco equipos, ninguna selección asiática ha alcanzado los cuartos de final de la competición. Ni el anfitrión, Corea del Sur, ni los otros cuatro países que se clasificaron a través de los torneos previos habituales han sido capaces de colarse entre los ocho mejores equipos. Vietnam e Irán cayeron en la fase de grupos, mientras Corea del Sur, Japón y Arabia Saudí perdieron sus respectivos cruces de octavos. Por primera vez desde 2011, Asia se queda huérfana en la primera ronda de eliminatorias del Mundial sub-20.

Seguramente el equipo que partía con menos opciones en octavos de final ha sido el que mejor impresión ha causado en su cruce. Arabia Saudí, que superó la fase de grupos al ser una de las mejores terceras, se emparejó con una de las candidatas al título: Uruguay. Y fue una torpe mano de Al-Dossari al inicio del segundo tiempo la que marcó la diferencia en el marcador, regalando un penalty que Nicolás de la Cruz no perdonó. Arabia Saudí no se mostró como un equipo particularmente sólido en los primeros compases del partido. Uruguay se acercó a menudo para generar ocasiones de peligro, pero los charrúas no materializaron sus aproximaciones. Con Bentancur más impreciso que de costumbre y con la delantera poco acertada de cara a portería, Uruguay careció de la pegada de otros días. Así, poco a poco el equipo saudí fue creciendo a nivel de confianza e incluso puso a prueba al arquero sudamericano con un par de buenos intentos de Al-Khulaif, mediapunta que partía desde la banda derecha y que dejó los mejores detalles del partido. Sin embargo, una vez Uruguay se adelantó, los saudíes gozaron de pocas opciones para forzar la prórroga.

Muchas más expectativas había en torno a la selección surcoreana. Con el estadio abarrotado y tras completar una buena fase de grupos ante rivales exigentes, Corea del Sur se encontró con la mejor versión de Portugal en lo que llevamos de Mundial. Se topó el combinado asiático con un equipo que había sufrido mucho para superar la primera ronda, pero a la hora de la verdad los lusos demostraron una pegada extraordinaria para encarrilar el choque con dos jugadas parecidas en las que un jugador portugués pisó línea de fondo para poner un centro para el compañero que llegaba desde atrás. En media hora, Xadas y Bruno Costa noquearon a Corea del Sur, que anduvo particularmente espesa a la hora de elaborar fútbol ante un rival replegado.

Bruno Costa marcó uno de los goles ante Corea del Sur.
Bruno Costa marcó uno de los goles ante Corea del Sur. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

Quedó muy lejos Corea del Sur de la versión más competitiva que el anfitrión exhibió ante Argentina en la que seguramente ha sido su gran noche en el Mundial sub-20. Más allá de la eliminación, el torneo deja a un delantero centro espigado con un juego de espaldas más que interesante (Cho Young-Wook, titular a pesar de ser dos años menor que la mayoría de compañeros) y varias jugadas de mérito del barcelonista Lee Seung-Woo, que parece rendir mejor cuando siente que ejerce un rol importante dentro de su equipo aunque a menudo peca de individualista. Por otro lado, el central Lee Sang-Min fue el zaguero más seguro, con capacidad para ordenar a sus compañeros y anticiparse a menudo a las acciones rivales. El 1-3 ante Portugal cortó las alas de los surcoreanos.

Lee Barcelona.
Lee en un partido con el juvenil del Barcelona. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

Japón, el otro equipo asiático que cayó en octavos de final, dejó más lecturas individuales que colectivas. En el elenco nipón brilló particularmente Ritsu Doan, que firmó las mejores jugadas de los suyos partiendo desde la banda derecha. Zurdo técnico y habilidoso en espacios reducidos, Doan se ofreció entre líneas, regateó y anotó tres de los cuatro goles de su país en el Mundial. Seguramente su mejor actuación fue ante Italia, cuando marcó dos dianas que permitieron a Japón acceder a los octavos de final para empatar un encuentro que los nipones perdían por 2-0 a los diez minutos. Por otro lado, sin el lesionado Ogawa, fue muy valiosa la aportación del segundo futbolista más joven del torneo, Takefusa Kubo. A pesar de tratarse de un jugador de solo 15 años (cumplirá los 16 en junio), Kubo ya ha debutado con el primer equipo del FC Tokyo en la Copa de la Liga japonesa. Por edad, Kubo podrá disputar los dos próximos Mundiales sub-20 y se le espera en el sub-17 que se celebrará en la India, pero ya fue importante este mes en Corea del Sur saliendo desde el banquillo. El extremo o segundo punta nipón, con pasado en la cantera del FC Barcelona, aportó frescura, descaro y desequilibrio para jugar entre líneas y exhibió una personalidad llamativa para pedir la pelota e intentar desbordar a rivales mucho más hechos físicamente que él. Cuando se juntó con Doan, Japón generó sensación de peligro. Otra cosa es el techo de este adolescente, con muchísimo camino por recorrer y con el riesgo de convertirse en una estrella mediática en su país mucho más pronto de lo que le correspondería. En el apartado defensivo, Japón fue un equipo más sólido de lo que acostumbra y sorprendió el nivel de la pareja de centrales formada por Tomiyasu y Nakayama. Complementarios en el eje de la zaga, el zurdo Nakayama destacó en la anticipación mientras Tomiyasu estuvo acertado en las correcciones y el juego aéreo.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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