Hungría se quedó a las puertas

Veljko Paunovic Serbia Foto: Edu Ferrer Alcover

Por un momento, la sorpresa pareció posible. Hungría mantenía la portería a cero y había neutralizado la principal amenaza de la selección serbia, favorita en el cruce. Andrija Zivkovic apenas apareció por la banda derecha y sin el sancionado Milinkovic-Savic el conjunto dirigido por Paunovic dominaba el encuentro pero intimidaba bastante menos. Mandic se movía en punta y Maksimovic era la pieza más punzante en el engranaje balcánico con sus constantes incorporaciones desde el centro del campo, pero los centrales magiares resistían. Lenzser completó una buena actuación en el eje de la zaga y Szekely apareció con puntualidad para detener los disparos más peligrosos, que no fueron muchos pero suficientes para que Serbia mereciese ir por delante. En el minuto 57, después de una jugada magnífica del lateral zurdo Antonov, Jankovic falló una ocasión clarísima. El contragolpe fue letal. Kalmar bajó un pelotazo, rompió a su marcador y le regaló el tanto a Mervo, ese delantero que está en el lugar adecuado en el momento oportuno.

Ante Serbia, en el encuentro más exigente, cuando más se penalizan los errores, Hungría completó su mejor partido. Dificultó el juego interior de los centrocampistas rivales y no reculó en exceso. Logró que pasaran los minutos sin que el partido se convirtiera en un vaivén de emociones. Aunque cuando tenía el balón la historia era distinta. Si bien es cierto que conectó con Kalmar con relativa frecuencia y por fin vimos al mediapunta del RB Leipzig rendir cerca de su mejor nivel, las aproximaciones húngaras fueron mínimas. Kalmar intentó activar a sus compañeros, pero únicamente las conducciones del extremo Zsoter ofrecieron algo distinto. Arriba, Mervo protegió bien los balones que le llegaron, pero fueron pocos y apenas se relacionó con el juego.

Zsolt Kalmár Györ Hungría MarcadorInt

Kalmar asistió a Mervo en el gol de Hungría. Foto: MarcadorInt.

Así que al menos desnaturalizaron al conjunto serbio, dominador del centro del campo a medida que avanzaba el partido pero con una falta de contundencia preocupante en el área rival. El choque se le atragantó ante la sólida defensa húngara, que espesó el partido hasta frustrar a los serbios. Sin embargo, cuando más cerca estaba Hungría de la victoria, Serbia empató a la salida de un córner. Ya en el tiempo de descuento, Saponjic apareció en la frontal del área pequeña para rematar libre de marca, en una acción muy similar a otra que ya le costó un disgusto a Hungría frente a Brasil en la fase de grupos. No obstante, la alegría balcánica fue momentánea: en la acción inmediatamente posterior Gajic vio la segunda tarjeta amarilla y dejó a su selección con un hombre menos para la prórroga.

Aunque los últimos 30 minutos pusieron de manifiesto las limitaciones de un conjunto magiar agotado tras perseguir el balón durante gran parte del choque. Asumieron la posesión, pero no lograron rajar el sistema defensivo serbio. No inquietaron, simplemente. Ni tampoco sufrieron ante un rival mermado por la expulsión de Gajic. Todo parecía llevar a la tanda de penaltis hasta que un centro de Saponjic desde la derecha lo desvió Talaber al fondo de la red, con un toque defectuoso que sorprendió al portero Szekely. Era el minuto 119. Demasiado tarde para que Hungría evitara la clasificación de Serbia, que se cruzará con Estados Unidos en los cuartos de final. Entonces ya volverá a contar con Milinkovic-Savic, el todoterreno de Paunovic.

Foto de portada: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

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