Bloqueo, empuje y Aréola

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La Final del Mundial sub 20 entre Francia y Uruguay se ha caracterizado por la intensidad y la igualdad, y no pesaron tanto las visibles diferencias de ambos conjuntos en poderío físico y calidad técnica. Cabía esperar un partido igualado, con pocas ocasiones y con diferencias estilísticas marcadas entre una Francia que propone y una Uruguay que sabe replegar. Lo que no cabía esperar eran las sorpresas de Juan Verzeri en el once inicial de La Celeste. En ataque, el que parecía el “plan de emergencias” se ejecutó desde el inicio, y Felipe Avenatti jugó de titular en detrimento del mediapunta Giorgian de Arrascaeta. Además, en esta zona de la cancha la sorpresa fue doble toda vez que fue Avenatti el segundo punta del 4-4-1-1 “pese a” su altura y el giallorosso Nico López el ‘9’ de referencia “pese a” su extrema movilidad. En defensa, el nuevo lateral del Manchester United, Guillermo Varela, se quedaba en el banquillo en favor de Emiliano Velázquez, central que desplazó al colchonero José María Giménez al lateral derecho. Por su parte, el seleccionador francés, Pierre Mankowski, no dio sorpresas en forma de nombres, y los hombres en los que más confía fueron los alineados en el once titular a excepción de Samuel Umtiti, expulsado en Semifinales y cubierto por Mouhamadou-Naby Sarr.

Uruguay fue la selección que, involuntariamente al principio y conscientemente al final, fue marcando el guion de una Final que se puede subdividir en tres fases:

Bloqueo

Es cierto que Mankowski no hizo variaciones de jugadores con respecto a su once estándar, pero sí hizo un cambio trascendente, de índole táctico. Al igual que ante Ghana dispuso a sus jugadores en un 4-2-3-1 (y no 4-3-3), un dibujo con una característica muy particular: el mediocentro Jordan Veretout juega de enganche para que Paul Pogba y Geoffrey Kondogbia formen el doble pivote. Ante los africanos se vio la utilidad del cambio táctico: Veretout supone una línea de pase más, un jugador hábil en el robo de balones colocado arriba para presionar la salida rival y un aliciente extra para que Pogba y Kondogbia lleguen al área aprovechando el espacio que genera el del Nantes cuando sobrecarga de trabajo a mediocentros y centrales. Uruguay trabajó sobre esto con su repliegue.

Cedió la iniciativa como ante España y ante Irak, no se molestó en recuperar la posesión del balón e instaló la línea de 4 centrocampistas en el repliegue de tal forma que Veretout fuese intrascendente. Sebastián Cristóforo y Federico Gino regulaban a qué altura había que vigilarlo, y conseguían dos efectos: o bien que se acercase a Pogba y Kondogbia, que no podían avanzar metros, para dar pases largos a Bahebeck y Thauvin o bien que quedase atrapado entre las dos líneas de 4 uruguayas. Este método de repliegue charrúa bloqueó a Francia, que se quedó con el desborde de los laterales y lo poco que esos balones aéreos producían: jugadas sueltas de Thauvin en las que demostraba algo de desborde y tímidas tentativas de Yaya Sanogo.

Las subidas de Lucas Digne y Dimitri Foulquier le dieron algún que otro dolor de cabeza a Verzeri, pero poco a poco las ayudas de Uruguay en fase defensiva fueron apagándolas. Cristóforo y Gastón Silva echaban una mano a Gianni Rodríguez contra Foulquier. De forma casi simétrica y más intensa, Gino y Emiliano Velázquez al lateral adaptado Giménez contra Digne. Uruguay recuperaba muchos balones en la zona de Kondogbia y Pogba. Cada vez había más juego directo de Francia sobre un Sanogo disminuido por Velázquez y Silva. Mankowski no cambió nunca de plan, pues solo hizo en los primeros 90 minutos un cambio hombre por hombre debido a una lesión. Uruguay parecía tener el partido donde quería.

Empuje

Pero para conseguir el gol, Uruguay debía hacer algo con los balones que recuperaba y no solo anular a su rival. Esta cuestión fue problemática para La Celeste, especialmente porque su ataque por bandas fue muy liviano. El interista Diego Laxalt estuvo más al nivel medio del Mundial que al que exhibió contra España, y apenas desbordó por la banda izquierda. En la derecha Leonardo Pais siquiera apareció. El juego interior se perfilaba como el método para dañar, pero en un 4-4-1-1 en el que Uruguay replegaba más que atacaba la distancia entre la pareja Cristóforo-Gino y la dupla atacante era demasiada. Y Francia supo defender bien.

Al no poder avanzar hacia De Amores, Pogba y Kondogbia se sumaban a la fase defensiva con una admirable solidaridad. Formaban con Sarr y Zouma un bloque de 4 que atrapaba a Nico López y a Avenatti. La movilidad del primero apenas tuvo trascendencia y solo los excelentes pases a media distancia y aéreos de Cristóforo pudieron marcar diferencias en el ataque por dentro de Uruguay. Gino apareció alguna que otra vez pero sin mucha trascendencia. El equipo de Verzeri acabó imitando al francés y jugó durante algunas fases con balones verticales y directos a Avenatti (1,96m), algo que el ingeniero quiso evitar metiendo a Giorgian de Arrascaeta. Partiendo desde la banda izquierda, el mediapunta de Defensor Sporting le dio aire al equipo. Cristóforo y Gino tenían una línea de pase por dentro que les facilitó el trabajo, y el propio De Arrascaeta estaba lo suficientemente fresco como para escaparse de los componentes del bloque que formaba Francia en fase defensiva. La Celeste se volcó y tuvo ocasiones claras de gol que no se convirtieron o bien por Alphonse Aréola o bien por falta de puntería.

Hubo un corto periodo de tiempo, al final de los 90 minutos reglamentarios, en el que Francia quiso aprovechar despistes defensivos uruguayos muy concretos para llevarse la Final. Probó a Guillermo de Amores, especialmente en un par de córneres. Pero el partido acabó en la prórroga. Verzeri tuvo que usar los dos cambios restantes para cubrir las lesiones de sus laterales Giménez (Varela) y Rodríguez (Olaza). Mankowski decidió cambiar de plan en el minuto 111, cuando quitó a Alexy Bosetti –que fue el primer cambio por la lesión de Bahebeck– y metió a Axel Ngando para utilizar el 4-4-2 en rombo que ya usase durante algunos minutos ante Estados Unidos. Los niveles físico y de tensión no eran en ese momento los apropiados para que un cambio táctico resolviese el choque. En esos 9 minutos anteriores a la tanda de penaltis solo hubo algún acercamiento más y la lesión de Lucas Digne. El campeón del mundo saldría desde los once metros.

Aréola

El portero de ascendencia filipina Alphonse Aréola, propiedad del PSG, fue decisivo para la coronación de Francia como campeona del mundo sub 20. Foto: psgmag.net

En una tanda de penaltis cuenta la calidad del lanzamiento y los reflejos y la suerte de los guardametas. Gracias a esto segundo es campeona del mundo Francia (por primera vez en categoría sub 20). El arquero francés Alphonse Aréola quiso que su partido no fuera recordado solo por sus reflejos, su agilidad y sus paradas a López y Avenatti, y sin dar muestras de nerviosismo atajó los dos primeros penales de Uruguay. Pogba, Veretout, Ngando y Foulquier transformaron exitosamente sus lanzamientos, y el de Olaza no sirvió. No se gana un Mundial sin un arquero de élite, y Aréola lo es, aunque hayamos tenido que comprobarlo en la última semana de la competición.

 

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