Bursa apoyó a Ghana: vibró con su juego y aplaudió en la derrota

El estadio Atatürk en Bursa, minutos después de la conclusión de la semifinal del Mundial Sub-20

Contábamos por la mañana que Estambul amanecía sin que le importara demasiado que hoy se jugaran en Turquía las semifinales del Mundial Sub-20, la segunda competición de selecciones más importante en la estructura de la FIFA. En los periódicos locales había que buscar y rebuscar para encontrar una breve previa de la jornada, perdida entre extensos textos sobre los jugadores que interesan al Galatasaray, al Fenerbahçe y al Besiktas. Teníamos en nuestras manos, en algo tan concreto y tangible como el papel, la constatación de la sensación que nos había creado desde la distancia la poca asistencia de público en los estadios: Turquía está pensando en otras cosas. Incluso la Turquía que está pendiente del fútbol.

Y sin embargo, Bursa nos sorprendió con un ambiente sensacional. En los próximos días ahondaremos en las peculiaridades de esta ciudad que ha conseguido convertir a su club, casi siempre modesto, en el quinto grande de la actualidad en la liga turca. Pero hablemos hoy de lo que toca: del presente, de la semifinal que en su vetusto estadio Atatürk clasificó a Francia para la final del Ali Sami Yen.

 

El estadio Atatürk en Bursa, minutos después de la conclusión de la semifinal del Mundial Sub-20
El estadio Atatürk en Bursa, minutos después de la conclusión de la semifinal del Mundial Sub-20

Bursa no mintió a nadie: animó a Ghana desde el primer minuto. No se apuntó al carro en el segundo tiempo, cuando era fácil empezar a apoyar a los africanos -¿qué neutral no lo habría hecho, viendo como le ganaban el centro del campo a Pogba y Kondogbia?-. Bursa iba con el débil y en la tribuna popular -estaba llena- situada justo en frente del palco de autoridades se generó una atmósfera muy futbolera. Nada de ir a pasar la tarde y divertirse con lo que sucediera. Los turcos protestaron las jugadas polémicas que favorecían a Francia, se quedaron mudos con los dos buenos goles de Thauvin y gritaron como locos cuando empató Assifuah. Les dolió la derrota, e incluso en la derrota se mostraron fieles, pese a que esta sensibilidad afín entre Bursa y Ghana parecía ser muy joven -y por lo tanto se suponía muy débil-. La ovación final del público al conjunto africano, nada más terminar el partido, fue verdaderamente emocionante.

 

 

Análisis del partido Francia 2-1 Ghana, por Sergio Santomé

 

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