Veintiún chavales iraquíes

(Foto: Bryan Jones)

Irak se ha convertido en la calurosa tarde de Kayseri en semifinalista del Mundial sub 20. Es la primera vez que lo logran. La visión que tiene cualquiera está orientada hacia la parte deportiva de esta hazaña: un país cuyo fútbol no es muy potente ha juntado a una camada de jugadores talentosos y peculiares que juegan bien y han avanzado hasta este punto. No obstante, quedarse solo con eso es ser algo superficial, y es que estos veintiún chavales, acompañados por un grupillo de adultos que componen el staff técnico, están permitiendo que una sociedad tan histórica y a la vez tan dañada en los últimos tiempos como la iraquí sueñe de nuevo gracias a su fútbol. Que tenga ilusiones de algún tipo y que por fin se divierta, evadiéndose por un momento del dramático día a día que viven. Es una nueva demostración del lado humano del fútbol, que deja pequeños grandes detalles como estos.

Para conquistar el top4 del mundo en la categoría han tenido que sufrir más de lo esperado, y es que Irak no pudo desplegar todo el fútbol que viene mostrando en este torneo. Su míster, Hakeem Shaker, no cambió ni el plan ni el esquema. Mismo 4-3-3 de siempre y un único cambio con respecto a su once estándar: Ali Qasim debutaba como volante derecho en el torneo por la sanción del que fuera mejor jugador del Asiático sub 19 del que Irak salió subcampeona, Mohannad Abdul-Raheem, lo que llevó a Farhan Shakor a la demarcación del ‘9’ (como ante Inglaterra). Su rival, la República de Corea, que había llegado hasta aquí pese a Quintero, también se mantuvo fiel al plan que ideó tras la lesión del talentoso Ryu Seung-Woo: 4-2-3-1 con la torre Kim Hyun como referencia ofensiva y Kwon Chang-Hoon como enganche. Volvía al doble pivote el interior Lee Chang-Min tras sanción, por lo que la pareja de la medular no estuvo compuesta por dos mediocentros (uno de ellos un central reconvertido) como ante Colombia, donde fue prioritario defender.

El hecho de que ambas escuadras tuviesen que jugar prórrogas en Octavos de Final acabaría por afectar mucho más de lo esperado en un comienzo. Irak tenía salida completamente limpia y mayor posesión de balón desde prácticamente el inicio del partido, y la República de Corea, físicamente menos fuerte, no respondía con presión. Su defensa fue posicional y frente a ella, los Leones de Mesopotamia iban a tener problemas. La circulación hasta la medular estaba garantizada, pero el juego por dentro con Mahdi Kamil y la estrella Humam Tariq no llegaba a producirse. Los surcoreanos, sin la iniciativa del choque, protegieron bien a los atacantes de banda y lograron disminuir a Irak, que tenía pocas llegadas. El juego de la República de Corea, mantenido de principio a fin, fue vertical y directo. Siempre balones aéreos en búsqueda del ‘9’ referencia, Kim Hyun, de 1,88m, el hombre más fuerte y alto del equipo titular. El objetivo era que los bajase y se generasen jugadas cerca del área. El juego que venían preconizando los red devils hasta ahora no era así, y pudo estar condicionado por el desgaste o por la asunción del papel de equipo sin balón en el partido. En cualquier caso y como consecuencia, tuvieron un impacto mínimo en el partido los hombres destinados a la elaboración: Kim Sung-Woo y Lee Chang-Min. Mínimo, que no nulo, por la aportación defensiva en el repliegue.

Irak, peleona, proponía durante la primera mitad. Frustrada, solo sacaba disparos atajables y faltas. Ante este escenario, pretendió aprovecharse de la ventaja del balón parado con sus buenos lanzadores, como el central Ali Faez. Pero fue en una falta cuando se iba a encontrar con el penalti del 0-1, un agarrón en el área de Kim Hyun sobre el más que carismático lateral Ali Adnan que fue transformado por el mencionado central. Era clave que los surcoreanos respondiesen rápido para evitar que Irak defendiese con posesiones largas, y en un partido en el que su juego estaba siendo simple y vertical, encontró el empate de una forma que encajaba en el guion: un saque de banda mal defendido –Mohammed Hameed incluido– y bien rematado por Kwon Chang-Hoon, del que se ha hablado muy poco por los detalles de Ryu y sus ausencias en el once de dos puntas de la República de Corea en la primera fase.

(Foto: Bryan Jones)
Irak verá su bandera en lo alto del estadio Hüseyin Avni Aker de Trabzon, donde disputará la Semifinal del Mundial sub 20. Foto: Bryan Jones.

Poco después de este gol, pasada la media hora de juego, ambos equipos padecieron un bajón que redujo su intensidad. El ritmo del partido decayó y las imprecisiones se multiplicaron. Fueron estas las protagonistas de las pocas acciones que se verían hasta el minuto 90, incluidos los goles que se sucedieron en ese periodo lento de 60 minutos. En el 2-1 de Irak un gran balón al área sirve para que Ali Qasim remate de forma defectuosa y, sobre todo, para que Farhan Shakor, el héroe de los Octavos, definiese mejor tras el rechazo del arquero. En el 2-2 de la República de Corea, Ali Adnan falla en la marca defendiendo una falta que acaba rematando el suplente Lee Gwang-Hun tras ser botada por Kwon. Este bloque de 60 minutos hasta la prórroga mantendría la impotencia de Irak en lo que a su juego por dentro se refiere (desaparecidos los interiores) y el juego directo sobre el ‘9’ de los surcoreanos.

En la prórroga pocos tenían fuerzas. Solo algunos de los suplentes que entraron en este tiempo extra dieron señales de juego dinámico. Las dos escuadras priorizaron el ahorrar fuerzas para el sprint final y mantenerse cada una a lo suyo: la República de Corea colgando balones e Irak buscando sin éxito a su «estrella guía en la noche» Tariq –es lo que significa en árabe “Tariq”, de ahí la oposición frontal a utilizar la transcripción fonética Tareq de la FIFA–. Todo parecía estar destinado a la tanda de penaltis con el 2-2. El juego cada vez era más rudimentario, cada vez eran necesarias más pausas por gemelos doloridos y cada vez había más acalambrados pidiendo ayuda sobre el césped. Con esa simplificación del fútbol, no parecía que se fuesen a producir goles, pero en el 118 Irak le devolvió la jugada del gol tras saque de banda a una República de Corea algo desorientada defendiendo en su área. Pillería de Farhan Shakor tras un primer conato de remate de Mohammed Jabbar Shwkan que sirvió para el 3-2. Los aficionados iraquíes presentes en Kayseri estallaron de júbilo. Irak estaba a punto de avanzar de ronda.

Tras el gol, el seleccionador surcoreano Lee Kwang-Jong imitó al Ingeniero Verzeri en la prórroga de su Uruguay ante España y decidió meter a un jugador alto y físico como el central Jung Hyun-Cheol (1,87m) en el lugar del desgastado Kwon. No para poner una defensa de 3 ni nada por el estilo. El partido no estaba como para ganarlo por lo táctico. Lo colocó de torre cerca del área, para que fuesen dos y no uno los jugadores altos y potentes que bajasen los balones que, a la desesperada, colgaba el arquero Lee Chang-Geun. Jung, desperdigado por el césped en un engendro de esquema cuya versión más seria sería un 4-3-3, intentó pelear todos los balones que pudo para ayudar a su desesperado equipo. De repente, en una acción suelta en el minuto 122, Jung se sacó de la manga un disparo desde fuera del área que, con el desvío de un zaguero, se coló en el arco de Mohammed Hameed. No era como se podía prever, pero se había llegado a los penales.

En la tanda se enfrentaban dos porteros muy diferentes entre sí. Por un lado, Mohammed Hameed, con mucha personalidad, exagerado en sus acciones, todo un icono pese a sus defectos en balones aéreos y sus fallos en los dos goles (más el primero). Por otro, Lee Chang-Geun, que como buen asiático oriental ocultaba sus emociones con un rostro serio que pretendía también desconcertar al lanzador. Ninguno paró penaltis en los 5 reglamentados, pues el 4-4 parcial se debió a dos lanzamientos fuera de la portería. Pero en los definitivos, Mohammed Hameed le adivinó las intenciones al volante derecho Lee Gwang-Hun. Si el goleador ante Paraguay y bigoleador en el partido Farhan Shakor transformaba el sexto penal, Irak haría historia. Y, evidentemente, Farhan lo transformó.

Gesta conseguida. Ahora Irak está en una nube. Han mejorado su mejor registro en un Mundial sub 20, los Cuartos de Final de Arabia Saudí 1989, un Mundial con menos equipos y sin Octavos. Y lo mejor de todo es que, sobre el papel, puede ganarle a Uruguay. Llegar a lo más alto posible es el objetivo de estos veintiún chavales que representan con orgullo a un país que, gracias a ellos y a su fútbol, sufre un poco menos hoy.

Related posts

3 comments

Que el mundo estaba cambiando lo sabía…però que el futbol, también… es una buena sorpresa. Aviso al futbol europeo cada vez más rivales!!!

"Y lo mejor de todo es que, sobre el papel, puede ganarle a Uruguay."

De la misma manera, Uruguay PUEDE ganarle a Irak, y es favorito, ya que tiene mucho más historia y prestigio que la selecció Irakí

de la misma manera que URUGUAY dejo a ustedes afuera verdad ? ya que eran campeones antes de jugar,por dios españa!!!!!!!!!! que ganaste? no seas malo habla menos y juga mas que estas pasando verguenza ,en la mayor brasil te pinto la cara no sabias ni donde estaba la pelota y ahora uruguay en sub 20 ,baja de la nube , guardate esta palabra HUMILDAD!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Deja un comentario

*