Partido Polish Boyfriend: Alma bohemia, dinero chino

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En Praga siempre acaban sucediendo cosas impensadas. Kafka imaginó que un tipo se podía convertir en una cucaracha. Hasek fundó un partido político en que una parte central del programa era dignificar a los cerdos. Sí, a los animales, a los que este magnífico escritor consideraba víctimas porque su nombre era usado como insulto. Panenka se inventó penaltis preciosos en sus campos de fútbol y en el barrio judío nació el mito del Golem. Y todos descubrimos cómo puede ser de insoportable la levedad del ser.

Tierra de revoluciones, sueños rotos y soñadores, Praga también es una ciudad de fútbol. Y en Praga puede también puede ser insoportable perder siempre contra tus vecinos, cuando tú sientes que eres hincha de un club grande. Así han vivido los últimos años los hinchas del Slavia. Hasta que les llegó una ayuda imprevista: una empresa china. El dinero chino ya no es una sorpresa en Europa, aunque a los hinchas del Slavia les sorprendió. No pensaban que pudieran interesar. Y otros pensaron que no les gustaba ese salvador. Paso a paso.

El fútbol checo sigue produciendo talento, aunque sus clubes no lo pueden retener y por tanto no pueden ser protagonistas en Europa. Solamente el Viktoria de Plzen, ciudad famosa por su cerveza, ha aguantado el tipo. En la capital, mucha tristeza, hasta que el Sparta reaccionó con dos ligas de las últimas cinco. Aunque el gran derbi de Praga, entre el Sparta y el Slavia, era muy diferente. El Slavia vivía durante estos últimos años uno de los peores momentos de su centenaria historia, pues hablamos de dos clubes que ya se enfrentaron en 1895. Inicialmente, el Slavia era un club más intelectual de clase alta, muy ligado a ciertos barrios como Vršovice. Lo fundaron estudiantes nacionalistas que soñaban con un estado checo. Por eso el nombre revindicaba su componente eslavo contra una corona germánica como la austríaca. El Sparta era un club más humilde, fundado en barrios del norte por trabajadores de fábricas. Con el tiempo, estas diferencias han desaparecido bastante.

Praga. Foto: MarcadorInt.
Praga. Foto: MarcadorInt.

Sea como sea, el Slavia se metió en la boca del infierno solito. Y en 2015 casi desciende. Al club le faltaba dinero y evitó como pudo un posible descenso administrativo por impagos. En 2011 ya tuvo que pedir 400.000 euros a última hora para pagar los sueldos pendientes de jugadores y evitar el descenso administrativo. Desde entonces, cada temporada era un drama. Afectado por la crisis, el Slavia vendía a sus mejores jugadores, ya sean del primer equipo o juveniles. Incluso se largaban los entrenadores alevines. El Slavia era un juguete roto por culpa de gestores incompetentes. Todo empezó en el otoño de 2010. Se descubrió que el Slavia debía más de cuatro millones de euros al antiguo dueño del club, la compañía inglesa ENIC Sports Ltd. Una empresa que poseía acciones en el Tottenham y el AEK de Atenas. La expulsión del accionariado de esta empresa fue realizada por métodos de ingeniería financiera poco ortodoxos que provocaron un agujero económico inmenso. Como consecuencia, se redujeron los gastos vendiendo jugadores con fichas muy altas. En la primavera de 2011 el exministro de Transportes de la República Checa, Aleš Řebíček, compró la mayor parte de acciones, muchas de las cuales pertenecían a grupos inversores de dudosa credibilidad. Řebíček tenía el 98% del Slavia y saldó parte de las deudas, aunque deportivamente el Slavia era pura mediocridad. Hasta setiembre del 2015, cuando algo sucedió: llegaron los chinos.

Ese año, la empresa CEFC entró en el accionariado del club. Y menos de 12 meses después compró todas las acciones y el estadio, el Eden Arena. CEFC, considerada una de las empresas más grandes de la China, pasó a controlar el 99,964% de las acciones. En realidad, CEFC es un conglomerado de empresas chinas con base en Shangai. Controla empresas de la construcción, bancos y la producción de gas. Y en plena operación para extender sus operaciones en Europa, apostó por el mercado eslovaco y checo. En pocos meses, compró inmobiliarias, parte de una compañía aérea y una marca de cerveza. Y al Slavia, claro. Operación que, según muchos, pretendía mejorar la imagen de la empresa entre el público checo. Salvar de la bancarrota al club más antiguo no era mala idea. Jaroslav Tvrdík, exministro e hincha del club, fue el mediador en estas operaciones. Y su gestión ayudó al Salvia. Si la última temporada ya mejoró, esta temporada 2016/17 fichó bien, especialmente jugadores extranjeros, y el Slavia lucha por el título con el Viktoria Plzen. Su última liga la ganó en 2009 y los hinchas se frontan los ojos. Incluso los ultras, de derechas, que no vieron con buenos ojos la llegada de dinero chino, ahora sueñan con ganar la liga. Y así llega el derbi con el Sparta, que además, ha pinchado y, en la tercera posición, ya no puede ganar la liga.

Slavia Praga-Sparta Praga, domingo 2 de abril a las 17:30h

El Sparta vivía mejor estos últimos años gracias a Daniel Kretinsky, propietario del club. Kretinsky compró la institución el año 2004, cuando pagó 22 millones de euros a la empresa J&T, grupo que aprovechó la privatización de la entidad con la defunción de la vieja Checoslovaquia socialista. En 2004, Kretinsky tenía sólo 29 años y ya era millonario gracias a sus empresas del sector energético. Durante estas últimas temporada, se ha gastado una media de 14 millones por temporada con resultados flojos: tres ligas, cuatro copas y dos participaciones en la fase de grupos de la Champions en sus dos primeras temporadas en el palco. Este año, el Sparta ha empeorado. Y el Slavia lo ha adelantado sin piedad, ganando el derbi ya en la ida como visitante. Y aspirando al doblete. El Slavia ha vuelto.

Foto de portada: MarcadorInt.

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