Partido Polish Boyfriend: Los equipos de dos ciudades invadidas en 2008

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La ciudad georgiana de Gori solamente era famosa por una cosa: allí nació Stalin. Aunque este verano, esta localidad vivió con emoción la victoria de su equipo de fútbol, el Dila Gori, campeón por primera vez de la liga local. El Dila sorprendió al Dinamo de Tbilisi, el gran club de Georgia, con un entrenador de 25 años en el banquillo, Ucha Sosiashvili. Ganar la liga significó también jugar la previa de la Champions contra el Partizan de Belgrado. Duelo que se perdió. Aunque jugar esta eliminatoria ya fue algo histórico para una ciudad complicada de entender.

El FC Dila, fundado en 1946, nunca gozó de ayudas durante los años soviéticos pese a ser el club de la ciudad de Stalin. Stalin nunca quiso volver a la ciudad y falleció en Moscú. Y no mostró interés por el fútbol, a diferencia de sus hijos y ayudantes. Así que el Dila vive ahora sus años dorados cuando la figura de Stalin es más cuestionada que nunca. Ganar la liga fue un sueño.

En sus últimos años de vida, Stalin ordenó demoler el barrio de su casa natal, dejando sólo la modesta construcción de su familia: la casa en la que su padre arreglaba zapatos en la pequeña tienda debajo de una de las dos únicas habitaciones. Stalin hizo construir una estructura encima para protegerla, convirtió el barrio en un gran parque y, justo delante, levantó su estatua y un museo dedicado a su vida. Visité el museo este verano y sigue como siempre. Si una persona sin conocimientos lo visita, sale pensando que Stalin era el tipo más majo del mundo. Ni un espacio para la crítica. En medio de Georgia, esas salas siguen siendo un pedazo de Unión Soviética.

En la ciudad, algunos ancianos defienden la figura de Stalin. Aunque muchos jóvenes se encuentran en el otro extremo político. Cuando el Partizán de Belgrado serbio jugó aquí en agosto, los hinchas del Dila mostraron banderas croatas y de Ucrania. Y quemaron una bandera rusa. Los lazos entre Serbia y Rusia, y por extensión, entre clubes serbios y rusos, suelen ser fuertes, así que la visita del Partizán se convirtió en una oportunidad de mostrar el sentimiento contra los rusos de muchos ciudadanos de Gori. Y eso que centenares de rusos visitan el museo de Stalin cada día. En las paredes de la estación de tren de Gori, puedes ver grafitis contra los rusos. Y no muy lejos, en el museo, parece como si Rusia y Georgia aún fueran un mismo estado. La realidad, como siempre, es compleja. En la ciudad de Stalin, figura que une Georgia y Rusia como ninguna otra, sentimiento contra los rusos. ¿Y eso?

La guerra

En 2008, hace solo 7 años, el ejército ruso invadió Gori. Aún se pueden ver rastros de metrallas en algún edificio. La ocupación duró unas semanas. Luego, los rusos abandonaron la ciudad, ocupada durante la guerra de Osetia del Sur. Esa guerra ha dejado huella y con ella podemos explicar el partido de esta jornada del Dila Gori contra el FC Tskhinvali, dos clubes marcados por la historia.

Osetia del Sur se encuentra a 15 minutos en coche al norte de Gori. Es una región de Georgia, una provincia. Así lo decreta la legalidad internacional. Aunque en verdad, cuando te acercas a Osetia del Sur, te encuentras un puesto fronterizo antes de la capital de la región, Tskhinvali. Gori y Tskhinvali son dos ciudades separadas a través de una frontera reconocida por solamente tres estados: Rusia, Venezuela y Nicaragua. Osetia del Sur es una de las dos regiones de Georgia controladas por un gobierno favorable a los rusos que lucha por conseguir romper con Georgia, y poder ser parte de Rusia. O un estado independiente. ¿Cómo llegamos hasta aquí?

Osetia del Sur, formalmente, es una provincia al norte de Georgia, históricamente dividida entre osetios, la mayoría étnica, y georgianos. Estamos en el Cáucaso, una zona llena de pueblos, nacionalidades y etnias que buscan su sitio. Y los osetios viven justo en la frontera entre Rusia y Georgia. Históricamente, muchos osetios han preferido ser parte de Rusia y no quieren formar parte de Georgia. No se sienten georgianos. La mayor parte de osetios ya viven en la provincia rusa de Osetia del Norte (el equipo de la capital de esta región, el Alania de Vladikavkaz, ganó una liga rusa en 1995 y ahora juega en Tercera) aunque sus hermanos del Sur quedaron integrados en el estado georgiano.

En 1991 Georgia se independizó de la URSS después de semanas de manifestaciones y enfrentamientos. En Osetia del Sur, los ciudadanos de etnia georgiana lo celebraron, aunque los osetios se asustaron ante la posibilidad de quedar encajados en un nuevo estado que no protegiera su lengua (diferente de la ruso y de la georgiana, pues es de la familia iraniana). Así que decidieron separarse de Georgia, sin evitar la violencia, y organizaron sus elecciones en 1992. Moscú, en esos años locos, los protegió. Y así, dos regiones de Georgia, Abjasia y Osetia del Sur, pasaron a estar fuera de la legalidad georgiana. Durante los siguientes años, se pactó la presencia de tropas para garantizar la paz, aunque la tensión no se podía ocultar.

Georgia no podía controlar esta zona y vio cómo Moscú repartía pasaportes rusos a sus ciudadanos como respuesta a las negociaciones georgianas con la OTAN. Dentro de Osetia del Sur, la situación era compleja. La corrupción pasó factura y en las elecciones locales de 2011, el candidato apoyado por Rusia perdió contra pronóstico contra la exministra de Educación Alla Dzhioeva. El Tribunal Supremo declaró que las elecciones se anulaban por irregularidades, impidió que Dzhioeva se presentará otra vez y ganó un fiel aliado de Moscú, Leonid Tibilov, ex jefe de la KGB. La tensión creció sin parar.

La casa natal de Stalin, detrás de su estatua. Foto de Toni Padilla.
La casa natal de Stalin, detrás de su estatua. Foto de Toni Padilla.

Y, finalmente, la noche del 7 a 8 de agosto del año 2008 la guerra empezó. En función del bando, la versión es opuesta. Sea como sea, tropas georgianas y rusas se habían enfrentado en incidentes aislados durante años, aunque esa noche las tropas georgianas atacaron con dureza. Y Rusia decidió defender a sus tropas y aliados. El ejército ruso barrió a las tropas georgianas e invadió su territorio. Gori fue ocupada, como otras ciudades. Incluso la capital, Tiflis, peligró. A Georgia no le quedó otra opción que la rendición. El posterior informe de una comisión independiente dictaminó que todas las partes violaron la legalidad internacional.

El FC Tskhinvali

Rusia ganó la guerra. Hubo miles de refugiados georgianos que tuvieron de abandonar sus casas y ser alojados en barracones. Millares de georgianos que vivían en Osetia escaparon, así como Osetios opositores a Moscú. Durante la guerra, lógicamente, la liga de fútbol se paró. El Dila vio cómo las tropas ocupaban su estadio. Y cuando el fútbol volvió, el Dila Gori vio cómo debía compartir estadio con otro club nuevo: había nacido el Spartak de Tskhinvali. Se trataba de la refundación del viejo club de la capital de Osetia del Sur, un equipo que había estado unos años sin actividad por culpa del conflicto y ahora renacía fundado por refugiados osetios que defendían y defienden la integridad del territorio georgiano. Por eso, en el escudo del club, se puede ver una gran bandera de Georgia. En un gesto propagandístico después de la derrota contra el ejército ruso, el gobierno georgiano apoyó la creación de este club y, por decreto, lo ascendió a Primera. Ahora mismo, la única forma de ver una Georgia unida es con el fútbol, pues un club de Tskhinvali juega en la liga defendiendo el nombre de una ciudad situado al otro lado de una frontera hermética.

Durante seis años, el Dila Gori y el Spartak de Tskhinvali compartieron casa. Este 2015, el Spartak de Tskhinvali se ha buscado una nueva y un nuevo nombre menos ruso: FC Tskhinvali. Y juega en Tiflis, la capital de Georgia, apoyado por refugiados de Osetia que viven en barrios que empezaron como casa provisional. Y ahora ya son barrios más o menos ordenados. Estos refugiados de los diferentes conflictos en Osetia, ya sea de 1991 o 2008, viven ahora en Gori o Tiflis conscientes de que volver a su vieja casa es complicado. Osetia del Sur es un agujero diplomático con una liga amateur de fútbol no reconocida. Y en Tiflis juega este FC Tskhinvali como símbolo de la Georgia que sueñan los georgianos, sin fisuras ni tropas rusas. El FC Tskhinvali vive del dinero del gobierno georgiano, decidido a ver siempre este club en Primera como arma propagandística.

El campeón, el Dila, juega contra un viejo conocido con el que compartió estadio. Dos ciudades ocupadas durante la guerra del 2008 por el ejército ruso. De una se marcharon. De otra, no. Osetia sigue sin un futuro claro. Muchos osetios y muchos georgianos sueñan con volver y ser parte de Georgia. Otros sueñan con poder ser rusos.

Foto de portada: Architectural Detail – Gori – Georgia, de Adam Jones. 

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