Partido ‘Polish boyfriend’: Boavista-Salgueiros, el accidentado derbi de Oporto

Boavista Rui Reis

Temporada 2000/01. El Boavista gana por primera vez en su historia la liga portuguesa, convirtiéndose en el primer club en ganar la liga desde 1946, cuando lo consiguió Os Belenenses, que no sea Benfica, Oporto o Sporting. El conjunto ajedrezado goleó en la penúltima jornada al Aves en el estadio Do Bessa iniciando la fiesta. Cuando en la última jornada el Oporto les goleó por 4-0, poco importaba. Ese 2001, por segunda vez en la historia, las dos primeras posiciones de la tabla fueron ocupadas por dos equipos de Oporto, Boavista y Oporto. En la décima posición se clasificó el tercer equipo de la ciudad, el Salguerios, que ese año se comió 5 goles en 3 de los 4 derbis que jugó. 13 años más tarde, este 2014, el único equipo de la ciudad en Primera es el Oporto. Aunque este fin de semana se enfrentan Boavista y Salgueiros… en Tercera División.

Han pasado muchas cosas desde esos derbis Boavista-Salguerios en Primera y el derbi de este fin de semana en Tercera. Historias casi increíbles, bizarras, complicadas. El Salgueiros, equipo del barrio de Paranhos fundado en 1911, jugó 21 años en la Primera División portuguesa con una quinta posición en 1991 que le permitió jugar per primera y única vez en Europa. Fue eliminado en el primer turno de la UEFA por el Cannes francés, en los penaltis, después que los dos partidos acabaran 1-0 (por los franceses marcó el camerunés Oman-Biyik). En 2002 el club bajó a Segunda hundido, sin dinero, y en 2004 no pudo resistir más: el histórico Sport Comércio e Salgueiros abandonó la práctica del fútbol profesional y se vendió el estadio, que fue derruido (en su lugar existe ahora una estación de metro). Pese a que el club siguió dando servicios a sus socios y no cerró algunas secciones como el waterpolo (campeón de liga en diferentes ocasiones), quedó un doloroso vacío. Finalmente, en 2008 los hinchas crearon un nuevo Salgueiros de fútbol que no podía usar el nombre del anterior club, jugando en la última categoría del fútbol luso. Llegaron tres ascensos y este año, finalmente, juega en Tercera División con el nombre de Sport Clube Salgueiros 08. Inestable económicamente, el nuevo Salgueiros fichó como entrenador a Secretario, el ex jugador del Oporto y del Madrid, aunque se marchó y denunció a la entidad por impagos. Esta temporada el Salgueiros no ha pagado tres mensualidades y malvive por la mitad de la tabla antes del derbi en el estadio donde juega de local, pues no tiene estadio: el campo del Boavista.

Al Boavista le van mejor las cosas aunque han sido años igualmente complicados. No ha desaparecido, pero casi. De momento, lidera la tabla con solvencia y en condiciones normales, se aseguraría el ascenso a Segunda. Aunque este próximo verano el Boavista tiene que volver a Primera. ¿Dos ascensos de un golpe? La historia es compleja.

Boavista Miguel Pires da Rosa

La pantera negra, uno de los símbolos del Boavista. Foto: Miguel Pires da Rosa

Volvamos al año que el Boavista gana la liga, 2001. Ese año, el club del barrio de Ramalde vivía feliz gracias a la gestión del presidente João Loureiro y el entrenador Jaime Pacheco. En la Champions superó un grupo con Borussia Dortmund, Dinamo de Kíev y Liverpool (empató en Anfield) y en la segunda fase de grupos perdió contra el Bayern y el United (aunque arañó un punto a los alemanes). Luego se plantó en unas semifinales de la UEFA (eliminando al PSG y el Málaga), perdiendo con el Celtic pese al empate 1-1 en Glasgow. La derrota 0-1 en casa evitó que la final de la UEFA en Sevilla fuera un derbi Oporto-Boavista. Eran los años de jugadores como Jorge Silva, el boliviano Erwin Sánchez, Petit, Carlos Manuel… En 2004 el estadio do Bessa, renovado, fue sede de la Eurocopa. Aunque aquí empezaron los problemas. La directiva renovó el estadio con la promesa de las autoridades de recibir dinero público para las obras. Al final, el Boavista recibió un 3% del dinero que recibieron Benfica, Sporting o Oporto para renovar sus campos. El club se quedó sin un duro. Pero la peor estaba por llegar. La temporada 2007/08 la investigación del caso llamado “silbato de oro” determinó que la directiva había coaccionado árbitros y se decretó el descenso a Segunda. Arruinado y acusado, el Boavista jugó en segunda con sus juveniles y, cómo no, bajó a Tercera.

Entre los años 2009 y 2012 el Boavista ha luchado por no desaparecer. Los socios lo han mantenido vivo con su dinero, con colectas, con amor. Tres años sin conseguir el ascenso, convertido en un club de Tercera con un estadio de Primera. Finalmente, todo cambió de nuevo en 2012. Ese año volvió el presidente de los años dorados, João Loureiro. Loureiro, empresario que había sido cantante de rock y también había pasado por la política, fue elegido de nuevo y lideró una batalla legal que pretendía demostrar que el descenso administrativo del 2008 fue ilegal. Y lo consiguió. Este pasado 2013 la justicia ha dictaminado que el descenso del Boavista fue improcedente, ordenando a la Federación que pague una compensación económica al club y que le permita, en la temporada 2014/15, volver a una Primera División que se ampliará de 16 a 18 equipos para dar espacio al equipo ajedezado. Además, Loureiro ha conseguido renegociar las deudas del club reduciéndolas al 50%. Aún se debe dinero pero el Boavista vuelve a ser viable. Especialmente ahora que sabe que volverá a ser un club de Primera. Un panorama más optimista que el de sus vecinos del Salgueiros.

Foto de portada: Rui Reis

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2 comments

Gran artículo Toni,muchas. ganas hay ya de ver el derbi de Porto por excelencia.Siempre le tuve mucho cariño al Boavista,esperemos que se quede en Liga Sagres muchos años.

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