Partido Polish Boyfriend: Ciudades sin fútbol, clubes sin ciudad

Ucrania Focus

El Dinamo de Kiev puede romper, por fin, la racha de 5 títulos de liga del Shakhtar Donetsk. El Shakhtar ha ganado 8 ligas en los últimos 10 años, los últimos 5 de forma consecutiva. En esta década “los mineros” han ganado 20 títulos oficiales, uno de ellos la Copa de la UEFA. Y el Dinamo lloraba. Ahora, la tendencia se rompe y el Dinamo le saca 5 puntos a su rival. Aunque en la última jornada el Shakhtar le recortó dos puntos al Dinamo. Y queda un duelo directo, así que los chicos de Mircea Lucescu aún no han sacado la bandera blanca.

Después de años de frustraciones, el club histórico puede recuperar su cetro, aunque lo conseguirá en condiciones extrañas, pues Ucrania, mientras la liga se juega, vivía y sufre la terrible guerra civil en el este, con los milicianos pro-rusos controlando diferentes zonas, territorios sobre los que el gobierno de Kiev no tiene poder. Zonas proclamadas como Repúblicas independientes, vacíos legales ahora mismo, con la comunidad internacional dudando sobre qué decisiones tomar.

Ucrania ha cambiado mucho desde las protestas que terminaron con muertes y la fuga del presidente electo, el pro-ruso Viktor Yanukovich, acusado de beneficiar a oligarcas y cuidar los intereses de Vladimir Putin. Este político tenía sus feudos en el este y el sur del país, zonas con sentimiento pro-ruso. En el oeste y el norte, zonas más nacionalistas ucranianas, se denunció la corrupción de este señor, así como sus políticas de alejamiento de la Unión Europea, acercándose a Moscú. Al final, Yanukovich escapó cuando en las calles ya habían fallecido manifestantes. Y estalló la guerra, pues en las zonas pro-rusas estalló la rebelión contra… la anterior rebelión. Como contamos, la península de Crimea se proclamó independiente y pidió formar parte de Rusia en un proceso aceptado solamente por Moscú y no reconocido por nadie más. Y en las zonas del este, en Luhansk y Donetsk, estalló otra revuelta, y parte de estas zonas las controlan los rebeldes. Voluntarios internacionales han ayudado a los dos bandos, en ocasiones con curiosas alianzas. Moscú apoya estos rebeldes. Kiev tiene apoyo europeo. Un resumen esquemático, sin pretensiones. No sería este el lugar de análisis más detallados y menos en conflictos tan complicados, con tantas sensibilidades, matices y mentiras en los dos lados. Y verdades, claro, pues incluso dentro de las zonas controladas por determinados bandos, existe división y los movimientos de más de un millón de personas, refugiadas.

FIL EVERTON DYNAMOKYIV 008El Dinamo Kiev está en cuartos de final de la Europa League (Foto: Focus Images Ltd)

Esta realidad, cómo no, afecta a la sociedad. Y el fútbol tiene su papel, como actor y víctima. El Shakhtar, el gran dominador los últimos años, tiene su sede precisamente en los territorios controlados por los rebeldes. Zonas devastadas por una guerra que ha destrozado el aeropuerto y  haafectado al estadio del club. Aquí, pues, no se puede jugar a fútbol. Los clubes de esta zona, pues, juegan exiliados en las regiones controladas por el gobierno de Kiev: zonas con autorización de la UEFA para jugar partidos. Los clubes viven en hoteles, residencias o casas alquiladas. Juegan en estadios que no son suyos, sin demasiados hinchas en las gradas. Mientras las regiones de Donetsk y Luhansk han votado en un referéndum promovido por los pro-rusos, pidiendo que estas regiones dejen de ser ucranianas y sean rusas, los equipos compiten como pueden en la única liga donde pueden jugar. Como la comunidad internacional no admite los movimientos pro-rusos, si los equipos quieren llegar a Europa o tener actividad oficial deben jugar como ucranianos. No hay más. O compiten como ucranianos o no compiten. Aunque en su sede ahora las banderas sean otras.

Los clubes viven en hoteles, residencias o casas alquiladas. Juegan en estadios que no son suyos, sin demasiados hinchas en las gradas.

En este sentido, el ejemplo de los clubes de Crimea es claro. Tres clubes profesionales de esta Península llegaron a debutar en la tercera división rusa y la copa rusa, cuando Putin aceptó públicamente esta región como parte del estado ruso. Al final, las amenazas de la UEFA de sancionar a la Federación rusa por admitir clubes que, según la normativa, deberían ser ucranianos, provocó que dejaran de jugar este enero. Ahora, no juegan en ningún sitio. Con la liga en marcha, en enero, fueron expulsados y han quedado colgados. El Shakhtar, de este modo, sabe que sólo puede seguir en la liga ucraniana. Solamente un acuerdo entre las federaciones ucraniana, rusa y los clubes permitiría un cambio de liga. Algo imposible ahora mismo.

Además, los propietarios de los clubes de Luhansk y Donetsk prefieren jugar en Ucrania. Aunque eso esté creando un agujero en su bolsillo. Estos clubes sí pueden jugar, aunque exiliados. El único club de Luhansk en primera es el Zorya. En Donetsk, existen tres clubes en primera: Shakhtar, Metalurg y Olimpik. Esta última semana el Metalurg ganó por 4-2 el derbi al Olimpik delante 800 personas en el estadio Obolon de Kiev. Los dos clubes viven y juegan aquí, en la capital. El Shakhtar goleó por 5-0 al Chornomorets en Lviv, con 2.400 espectadores en las gradas. La revuelta de la plaza Maidan y la posterior guerra no ha sido un buen negocio para el Shakhtar y su propietario, el magnate Rinat Akhmetov. Akhmetov apoyaba al antiguo gobierno de Yanukovich y los nuevos dirigentes no le perdonan este apoyo. Pero el ascenso de las milicias pro-rusas en Donetsk, su casa, tampoco fue una buena noticia para Akhmetov, pues estos proponen integrarse con Rusia, escenario en que Akhmetov pierde poder. El oligarca, en su momento el hombre más rico y poderoso de Ucrania, se encuentra atrapados entre dos posturas cada vez más radicales y pasó de financiar estas milicias, como oposición al nuevo gobierno, a perder el control sobre ellas. Al final, Akhmetov organizó un acto en el estadio del Shakhtar en favor de la unidad de Ucrania. Como respuesta, las milicias nacionalizaron sus empresas y saquearon sus oficinas. Akhmetov escapó y vive entre Londres y Kiev. Su posición nunca había sido tan débil. Sus enemigos políticos intentan saquear sus empresas y él gasta mucho dinero en el Shakhtar, pues paga alquiler de hoteles, casas e incluso estaría meditando comprar el estadio de Lviv, en el extremo opuesto de Donetsk en el mapa ucraniano. Para los nacionalistas ucranianos, Akhmetov era el tipo que ponía el dinero a Yanukovitch. Para los pro-rusos es un traidor. Ahora, Akhmetov pierde dinero, ha cerrado algunas empresas y, aunque sigue con muchos recursos, sufre. Antes tenía acceso directo al poder y ahora algunas de sus empresas tienen una sede en un territorio controlado por Kiev y otras en zona rebelde. Pagar el dinero que cuesta retener a los jugadores y que todo un club como el Shakhtar compita fuera de casa es una ruina.

Akhmetov antes tenía acceso directo al poder y ahora algunas de sus empresas tienen una sede en un territorio controlado por Kiev y otras en zona rebelde. Pagar el dinero que cuesta retener a los jugadores y que todo un club como el Shakhtar compita fuera de casa es una ruina.

Mbokani FocusMbokani, delantero del Dinamo Kiev (Foto: Focus Images Ltd)

El último partido de los ‘mineros’ en su estadio, el Donbass Arena, fue el 2 de mayo del 2014. Una victoria por 3-1 contra el Illichivets de Mariupol delante unos 18.000 espectadores. Una semana más tarde, los mineros debían visitar al Zorya de Luhansk y el partido se jugó en el estadio Central de Cherkasy, una población en el centro de Ucrania. Un año después, los dos equipos se enfrentan otra vez, esta vez en el estadio Slavutych-Arena de Zaporizhzhya. Los dos principales clubes de las dos principales ciudades del este, Donetsk y Luhansk, juegan en ciudades ajenas. El Shakhtar vive entre Kiev y Lviv, a casi 1.000 kilómetros de Donetsk. El Zorya vive en Zaporizhzhya, donde algunos hinchas del club han encontrado trabajo y viven, en parte gracias al apoyo de empresarios como Ihor Kolomoyskyi, el presidente del Dnipro. El escenario es muy complejo, pues Ihor Kolomoyskyi ha dado trabajo a ultras de clubes rivales de su Dnipro, como el Shakhtar y Zorya, mientras intenta quitar empresas a Akhmetov. Y pugna por mandar en Kiev, donde temerosos de su poder lo han sacado del cargo de gobernador de Dnipropetrovsk. En la nueva Ucrania, todos luchan por mandar. Y por arrinconar a Akhmetov, que pugna por recuperar aliados como sea.

Zorya y Shakhtar compiten contra todo. El Zorya ocupa la cuarta posición e intenta volver a Europa (ya jugó este año la previa de Europa League). El Shakhtar es segundo y aún quiere atrapar al Dinamo. Compiten con sus presidentes, oligarcas que jugaron a ser políticos sin casarse con nadie más que su bolsillo, intentando salvar los muebles en un nuevo escenario. Compiten sin hinchas en las gradas, lejos de sus ciudades. Con hinchas fanáticos que los han seguido en su exilio con banderas ucranianas, y otros hinchas que se han quedado en casa con banderas de Nueva Rusia. Dos clubes con dos realidades. Dos almas. En tierra de nadie.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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4 comments

Os estaba escuchando por la radio y, al oír ciertas inexactitudes, he venido aquí a comentar más ampliamente.
El propio Toni (Padilla) ha hablado de primas, puntos de vista… y es cierto: hay mucho que es matizable, pero hay hechos ciertos que creo que no lo son:

>Yanukovich escapó cuando en las calles ya habían fallecido manifestantes.
Hubo algún caso en particular en que sí, fallecieron de infartos, pero la mayoría no «fallecieron», los asesinaron.

>en las zonas pro-rusas estalló la rebelión contra… la anterior rebelión.
Sin negar la existencia, no sé exactamente en qué porcentaje, de un sentimiento contratrio a la adhesión a la UE como al Maidán como a la identidad ucraniana, está perfectamente documentado que la «rebelión» la condujeron, principalmente, agentes rusos, oficiales corruptos del régimen anterior y ciertos oligarcas a los que no convenía el Maidán.
No «estalló», se planeó y ejecutó.

Lo de Crimea creo que merece poco comentario y que ya se sabe de sobra cómo se hizo la ocupación, la farsa del refferéndum, etc.

> Y en las zonas del este, en Luhansk y Donetsk, estalló otra revuelta, y parte de estas zonas las controlan los rebeldes.
Me remito al comentario anterior, solo que no es cierto que esas zonas las controlen «rebeldes»; las controlaron, en un primer momento, fuerzas armadas irregulares rusas llamadas proxy, o interpuestas, dirigidas por diversos señores de la guerra, y compuestas por ex militares rusos, o de la antigua URRS, formaciones de cosacos (que, por cierto, sembraron el terror, el caos, la represión y la muerte), de osetios, de chechenos, especialmente… de modo que, según se estima, no llega ni al 20 % el número de nacionales ucranianos, por lo que es del todo inexacto hablar de «rebeldes» (o milicias separatistas, mineros, etc.). Esa es la versión del Kremlin (precisamente).

>Kiev tiene apoyo europeo.
Bueno, no es Kiev (en todo caso, sería Kyiv, Kiev es el nombre de la ocupación imperialista rusa y luego soviética), es Ucrania; y el apoyo europeo no es tal, pero eso sí que me llevaría mucho (mucho) tiempo desarrollar, solo lo enuncio.

Bueno, el aeropuerto (de Donetsk, el S. Prokófiev), más que destrozado, ha sido borrado de la faz de la tierra, lo mismo que Deváltseve, el eje ferroviario. Una de las muestras inequívocas de que hablar de «rebeldes» es faltar a la realidad es que no hay rebeldes en el mundo con semejante capacidad y potencia de fuego como para borrar de la faz de la tierra aeropuertos o ciudades o mantener una guerra que dura ya más de un año. ¿De dónde sacan semejante artillería y, sobre todo, munición? No, no hay rebeldes, es el ejército ruso.

De todas formas, este texto es muy interesante y está bien redactado y explicado, sobre todo, en lo que se refiere a lo futbolístico; pero, y aunque se ha dejado muy claro de antemano que no es su función explicar la situación política y bélica, quien lo lea se hará una idea equivocada de esa situación, por lo ya comentado de «rebeldes», «almas rusas», etc (todo esto es, en el fondo, otra agresión imperialista como las de Transnistria, Abjasia, Osetia… y, ahora, el Donbas, no hay más).

Alejandro, tu comentario justificando un golpe de estado con movimientos neo nazis implicados y poniendo como responsable a todo lo que huela a ruso da auténtico asco.

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