Partido Polish Boyfriend: El club siciliano condenado a desaparecer una y otra vez

Messina - Vito Manzari

El periodista Enrico Deaglio pasó más de dos años investigando un caso sucedido en 1899 en Tallulah, una ciudad de menos de 10.000 habitantes de Luisiana. Ese año, un grupo de ciudadanos locales, después de una disputa, ahorcaron, sin juicio, después de un linchamiento colectivo por las calles, a unos vecinos. Durante muchos años, en el sur, se produjeron linchamientos similares de personas de color. Aunque lo que llamó la atención de Deaglio fue que, en este caso, se lincharon a unos sicilianos. No fue el único caso en Estados Unidos. Deaglio, después de investigar el caso, definía a los sicilianos como una “raza maldita”, pues van de desgracia en desgracia. Esos pobres hombres escaparon de una sociedad pobre y medio feudal… y acabaron linchados en el Luisiana. Es normal, en las canciones, poesía y relatos orales sicilianos, escuchar la palabra maldito o expresiones similares, como este “malarazza” que cantó Domenico Modugno, en referencia a los pobres sicilianos, gente sufridora. Sicilia ha sido azotada por tantas desgracias, que no escapa de cierto sentido fatalista. Y su fútbol no escapa de este destino trágico. Avisamos, esta historia puede ser difícil de seguir.

Este año, ni un solo equipo siciliano juega en Serie A, después del descenso de un Palermo que lucha por recuperar su plaza entre los mejores. En su momento hablamos mucho del Palermo y su famoso presidente, un empresario del norte, Maurizio Zamparini, famoso por su gestión enloquecida y por cortar la cabeza a entrenadores. En 15 años en el club, ha cambiado en 38 ocasiones de entrenador. La última temporada, en pleno descenso al infierno de la Serie B, cedió la presidencia a un joven empresario lleno de tatuajes famoso porque fue jugador de baloncesto y fue uno de los presentadores de Le Iene, la versión italiana del “Caiga quien caiga”. Paul Baccaglini, hijo de americano e italiana, afirmó tener el dinero para poder liderar un buen proyecto, aunque después de dos meses de presidente, Zamparini dijo que rompía el trato, no firmó la venda y sigue en el club mandando. Una locura. Ya no solo corta la cabeza a entrenadores. También a los inversores.

Aunque el Palermo no es el protagonista esta semana. Sicilia, este año, no tiene ningún equipo en Serie A. Y en Serie B, solamente el Palermo. En la Lega Pro, la tercera categoría, andan en Akragas, el equipo de Agrigento, el Catania, el Sicula Leonzio, el Siracusa y el Trapani. ¿Falta el Messina, verdad? Pues bien, el Messina, este verano, en 2017, sufrió otra bancarrota. Otra desaparición. Y otra refundación. Sí, renacer es un arte, en Sicilia. En 1787, Johann Wolfgang von Goethe visitó Sicilia cuatro años después de un terrible terremoto que destrozó Messina y pudo ver cómo la gente “deambula entre tremendos escombros, en medio de gente prendida de una enloquecida euforia vitalista”. En 1908, Messina fue destrozada por otro terremoto que provocó más de 70.000 muertos en la ciudad. Sí, 70.000. El británico D.H.Lawrence observó semanas después el mismo vitalismo posterior a la tragedia de 1783. Traumas que han marcado una ciudad que debió ser reconstruida casi en su totalidad. En Messina, todo renace una y otra vez. Lo que en otros sitios frustraría, forma parte de la normalidad.

El Messina se ha refundado un total de 11 veces. Aunque sus hinchas lo consideran siempre el mismo club, técnicamente tiende a desaparecer y renacer con una facilidad pasmosa. En los últimos 10 años se ha llamado “Football Club Messina Peloro”, “Associazione Calcio Rinascita Messina” , “Associazioni Calcio Riunite Messina” y este año, casi con cierto sentido del humor, “Associazione Calcio Rilancio Messina”. O sea, Asociación de fútbol relanzamiento Messina. La situación tiene algo de trágico. Es como el mito de Sísifo, el personaje mitológico griego destinado a empujar cuesta arriba una piedra que, antes de llegar a la cima, volvía a rodar hacia abajo, una y otra vez. Pues bien, el Messina se hunde, se refunda, se ilusiona. Y vuelve a empezar. En estos últimos 10 años además, han deambulado 8 presidentes diferentes de 4 clubes diferentes refundados. Algunos de Roma, algunos locales.

Foto: Alberto Ponturo bajo licencia Creative Commons 2.0.
El Messina se ha refundado varias veces. En esta imagen, los hinchas se manifiestan contra los hermanos Franza, presidente y subpresidente del club entre 2002 y 2008. Foto: Alberto Ponturo bajo licencia Creative Commons 2.0.

Muchos recuerdan al Messina en la Serie A hace unos 15 años, ganando algún partido en San Siro. Fueron años buenos, acumulando alegrías y deudas que provocaron una refundación más. El presidente de esos años en Serie A, del 2003 al 2007, fue Pietro Franza, un empresario local del sector naval y turístico, que tocó el cielo y luego dejó arruinado al Messina. Un club que se hundió tanto en sus deudas que acabó en la quinta división jugando un humillante derbi contra el Citta di Messina, otro equipo de la ciudad, en la temporada 2012/13. Ese Citta de Messina, con pocos hinchas, era, cómo no, consecuencia de la refundación de otro club, el USD Camaro Messina. Todo se refunda, todo se recicla, todo se aprovecha.

Hace tres años llegó al club Pietro Lo Monaco, un empresario de pasado oscuro muy vinculado a uno de los eternos rivales del Messina, el Catania. Los hinchas se indignaron. Aunque Lo Monaco consiguió dos ascensos en dos años. Eso permitió recuperar el derbi más sentido en Messina. No, no es ese contra el Catania o el Palermo, es contra un equipo no siciliano. El derbi del estrecho con la Reggina, el equipo de Reggio di Calabria, al otro lado de la costa. En el derbi recuperado se llegaron a reunir 20.000 hinchas. Aunque precisamente un derbi contra la Reggina, en la promoción, el Messina bajó de Tercera a Cuarta en 2015. Fue un mazazo, aunque en Italia, nunca sabes cómo acaban las cosas: el Messina pudo seguir en Tercera ocupando la plaza de otro equipo, descendido porque había comprado un árbitro. Aunque Lo Monaco se acabó marchando afirmando que la ciudad no le acababa de apoyar. Entre la crisis económica y jugar en el equivalente de la Segunda B, decidió acabar con el proyecto. Y poco después, Lo Monaco volvió al Catania. Otro giro de guión en esta gran tragedia, con héroes, villanos y máscaras. Detrás dejó un Messina arruinado.

La temporada 2016/17, el Messina cambió de propiedad en tres ocasiones. Tres cambios en un solo proyecto. El equipo evitó el descenso, aunque a finales de esa temporada las deudas eran terribles. Fue entonces cuando llegó el empresario Pietro Sciotto. Encontró un club con deudas y este julio se confirmó que el club no cumplía los requisitos para jugar en Lega Pro. Y después de reuniones con el Ayuntamiento, se decretó que fallecía el club y en 24 horas nacía el nuevo, el Associazione Calcio Rilancio Messina. El 90% del club pertenece a Sciotto, conocido en la ciudad por ser el Rey de los concesionarios de automóviles. El 10% restante es de su hermano Matteo, alcalde de la pequeña población de Gualtieri Sicaminò, en la parte rural de Messina. Ciudad donde tiene las raíces esta familia. Y donde tres Sciotto han sido alcaldes en los últimos 60 años. Su feudo.

Messina. Foto: Alberto Ponturo bajo licencia Creative Commons 2.0.
El Messina está inscrito en la cuarta categoría del fútbol italiano. Foto: Alberto Ponturo bajo licencia Creative Commons 2.0.

Sciotto, pues, preside el Messina, inscrito en Serie D, la cuarta categoría. De momento, su primer proyecto se basa en jugadores jóvenes de la región. Y la voluntad de apostar por el fútbol formativo. “Quiero un equipo con chicos nacidos entre los años 1997 y 2000, chicos locales, con futuro. Y no gastar demasiado, como en el pasado” dijo en una declaración de intenciones Sciotto. De momento, ha cumplido: el nuevo Messina es un equipo joven. Demasiado, quizás, pues ha perdido sus primeros partidos pese a fichar a un técnico que ha ganado en diversas ocasiones la categoría, Antonio Venuto. Algunas derrotas, contra clubes con cierta tradición, como la Nocerina. Otras, contra clubes desconocidos como el Portici, de una ciudad cercana a Nápoles.

Esta semana, el Messina juega el segundo derbi siciliano de la temporada en liga, pues su grupo de serie D incluye equipos de otras zonas del sur. No es un grupo solamente de Sicilia. El primer duelo fue contra el Gela, equipo de una ciudad costera de la zona de Agrigento (acabaron 1-1). Y ahora les toca jugar contra el Acireale, un equipo que en agosto ya los goleó 3-0 en la Copa de la Serie D.

Domingo 8 de octubre, 15:00h, Acireale-Messina

El Acireale no es muy conocido fuera de Italia, aunque en los 90 fue relativamente famoso cuando llegó a jugar dos años en la Serie B. Subió en 1993 pese a perder una promoción contra el Perugia, pues este club fue sancionado por comprar un árbitro. El primer año evitó el descenso en una promoción contra el Pisa jugada en Salerno, en los penaltis. Uno de sus jugadores entonces era un tal Walter Mazzarri, que llegó a entrenar años más tardes en su banquillo. El segundo año en Serie B, el Acireale bajó y nunca más volvió a la categoría de plata. Acireale es una ciudad a medio camino entre Messina y Catania. Podría ser, más o menos, un derbi regional.

Walter Mazzarri tiene a su equipo en la zona media de la tabla, pero eso no le garantiza seguir en el club. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.
Walter Mazzarri jugó en su día en la Acireale. Foto: Focus Images Ltd.

Este club también permite explicar las miserias del fútbol local. Después de bajar a Tercera en 1995, llegó a caer hasta la quinta división, para después volver a Tercera. En 1998, fue comprado por Antonino Pulvirenti, un empresario de Catania famoso por crear una compañía aérea lowcost WindJet. Con su dinero, el Acireale soñó con volver a la Serie B y llegó a jugar una promoción que perdió. Hasta el año 2004, cuando Pulvirenti vendió el club porque prefirió comprar un trofeo más grande, el Catania, club de su ciudad. Aunque allí las cosas no funcionaron y hace dos años fue declarado culpable de un caso de corrupción, pues se documentó que, para evitar un descenso, compró los partidos contra Varese, Trapani, Latina, Ternana, Livorno y Avellino usando diferentes trucos. Pulvirenti declaró delante el juez con un rosario en las manos y pactó una sanción de cinco años alejado de los terrenos de juego. Pulvirenti, por cierto, eligió a Lo Monaco, ese tipo que antes citamos en el Messina, para gestionar el club en su ausencia. Todos los cabos se atan.

¿Y el Acireale? Pues después del año 2004 ha sufrido tres bancarrotas. Tres. Hace dos años, por ejemplo, el equipo jugó en la Serie Eccellenza, la quinta categoría italiana, y perdió la promoción de ascenso. Aunque pidió subir ocupando la plaza de equipos arruinados y pudo ascender a Serie D. Ahora, es rival del Messina. Dos clubes con una biografia complicada de seguir, con tantos muertos y tantos bautizos. Lo que nos sorprende, en Sicilia es normalidad.

Foto de portada: Vito Manzari bajo licencia Creative Commons.

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