Partido Polish Boyfriend: De no tener club profesional a ganar la liga en 4 años

Giurgiu (Foto: Leon Hart)

El fútbol rumano siempre nos deja sorpresas, historias curiosas, pequeñas revoluciones. En ocasiones, revoluciones con alma oscura, pues depende de empresarios con más amor por la cartera que por la pelota. Esta temporada, solamente cuatro equipos de Primera han ganado la liga antes. Algunos clubes grandes juegan en segunda, como el Rapid de Bucarest. Lo contamos aquí.

Sorpresas y empresarios. La receta del éxito del Astra Giurgiu, que ganará con toda probabilidad por primera vez la liga. Le ganó al Steaua en el partido clave del play-off final por 2-0 y le saca 6 puntos a los capitalinos, con 3 jornadas por jugar. Si gana en esta jornada, tendrá la liga en el saco.

Será, pues, una decepción para el club con más hinchas, el Steaua, esa entidad controlada por el polémico Gigi Becali, el empresario que ha sido acusado de mil delitos y siempre se sale con la suya. Acusado de mantener relaciones con la mafia, de ser homófobo, racista y violento, Becali mueve los hilos del Steaua pese a que de niño era hincha del Dinamo. Con Becali, el Steaua siempre se mete en lios, como perder el nombre o el escudo. Becali mantiene una relación de amor y odio con otros presidentes de clubes, como Ioan Niculae. Los dos fueron acusados de una red que sacaba comisiones de fichajes, en un caso que provocó el juicio contra el Manager General del Steaua, Mihai Stoica. Entonces Niculae parecía un aliado de Becali, y no una amenaza. Pero no era así.

Niculae controla el Astra, el líder de la liga. En 2014 ya casi ganan el torneo. Y en esta liga llegará el primer título de un club que ejemplifica como funciona el fútbol rumano. El club se fundó en los años 30 en Ploiesti, la ciudad famosa por sus refinerías de petróleo. Durante años existió una fuerte rivalidad entre los dos equipos de la ciudad, el Petrolul y el Astra. Pese a todo, el equipo grande, el que ganó títulos y llenaba estadios, era el Petrolul. En 1998 el Astra subió por primera vez a Primera y la rivalidad se recuperó. Pero, cosas de la vida, en 2003 se decidió fusionar los dos clubes. A los hinchas la idea no les gustó, especialmente a los del Astra, que eran los que más perdían con la fusión.

Finalmente, en 2005, el empresario Ioan Niculae escuchó la llamada de los hinchas del Astra y después de dos años en blanco, se fundó un nuevo Astra con la intención de mantener vivo el viejo club. Bueno, ésa era la intención de los hinchas. En 2012, Niculae decidió trasladar el club del que es legítimo dueño a la ciudad de Giurgiu, en la frontera con Bulgaria, en el Danubio. A unos 130 kilómetros al sur de Ploiesti. O sea, compró un club y lo trasladó a su región natal, zona sin club en Primera. Niculae, según Forbes, ya es el hombre más rico del país gracias a sus negocios agrícolas, con fertilizantes, viñedos y cereales. Y con ese dinero pudo jugar a su gusto con el Astra.

Así, el Astra se pasó a llamar ‘Astra Giurgiu’ y fichando jugadores de todo el mundo lidera la tabla. La temporada 2013/14 debutó en competiciones europeas y ganó la Copa. La temporada 2014/15 eliminó al Lyon en la previa de la Europa League. Y esta temporada, ha eliminado al West Ham, antes de perder por un gol con el AZ Alkmaar. Un equipo que no deja de mejorar, pese a los problemas de Niculae con la justicia, pues llegó a ser encarcelado por poner dinero de forma ilegal en la campaña electoral del Partido Socialdemócrata. Ahora, con la victoria por 2-0 sobre el Steaua (los dos goles de penalti), tiene la liga en el saco. Becali afirmó que Niculae compra los árbitros y se mostró decidido a dejar el fútbol, aunque es una promesa que siempre hace. Y nunca cumple.

El Astra tiene la liga en el saco, aunque sigue siendo un club diferente. Algunos hinchas de Ploiesti aún siguen al club pese a la distancia. Otros han perdido la fe y piden fundar un nuevo Astra de Ploiesti. En Giurgiu, ciudad de 50.000 habitantes, el Astra aún no acaba de enamorar y la mayor parte de los partidos se juegan con unos 5.000 aficionados en las gradas. Contra el Steaua, por ejemplo, en las gradas habían más hinchas del Steaua y el club no vendió entradas detrás del banquillo local para evitar incidentes.

Esta jornada, el Astra juega en el campo del Târgu Mureș, el equipo que la última temporada se quedó muy cerca de ganar la liga. Un club basado en la refundación en 2008, después de dos bancarrotas. Un club sin títulos que luchó por la liga pese a no cobrar sueldos. Y este año, el equipo ha luchado por jugar en Europa, aunque acabará sexto, seguramente. Nada mal recordando su pasado, como contamos en su momento.

Foto de portada: Leon Hart, bajo licencia CC.

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