Partido Polish Boyfriend: derbi de extremos en Rusia

Kaliningrado Daniel Niklasson

Estamos sufriendo con el Luch. Bueno, no demasiado, pero uno le toma cariño a un equipo solamente porque miramos un mapa y nos parece situado en un lugar remoto. Cada año seguimos en algún momento la Segunda División rusa, esperando el momento del desplazamiento más largo para jugar un partido de liga. Y este momento llega el próximo miércoles. Nuestro Luch de Vladivostok juega en Kalinigrado buscando sumar puntos para poder escapar del descenso a la Tercera rusa.

En Marcadorint ya hemos dedicado atención en otras ocasiones a viajes muy largos. Y eso nos provoca volver una y otra vez al Luch-Energiya de Vladivostok, la capital del Krai de Primorie, la provincia más al sureste de Rusia. Vladivostok, tantos años cerrada a los curiosos por su peso estratégico, pues era sede de la marina soviética mirando hacia la costa americana, ha sido metáfora de incitación al viaje al ser el destino final del tren Transiberiano. El Luch, que nunca llegó a Primera en tiempos soviéticos, sí ha conocido la élite después, jugando en Primera en 1993 y en las ediciones entre 2006 y 2008 de la Premier League, cuando tocó modificar los calendarios para ayudar a preparar los partidos. Los equipos viajaban a Vladivostok -12 horas de vuelo- y descansaban una semana. Luego, el Luch volaba hacia Europa, jugaba dos partidos, y descansaba 10 días.

Más de 13 horas de vuelo separan Vladivostok y Kaliningrado. Fuente: Google Maps.
Más de 13 horas de vuelo separan Vladivostok y Kaliningrado. Fuente: Google Maps.

Viajar a Vladivostok es como viajar a Pequín. Una ciudad remota, lejana, oculta en un extremo del mapa asiático aunque culturalmente rusa, más europea. El español Francisco Arcos llegó a entrenar al Luch y contaba cómo era trabajar allí en una entrevista a ‘El País’: “Tenemos siete horas de diferencia con la capital y nueve de viaje. Salimos a las dos de la tarde y llegamos a Moscú a las cuatro, pero para nosotros son las once de la noche. De oeste a este no hay tanto problema para adaptarte como a la vuelta, cuando no podemos programar entrenamientos por la mañana porque los jugadores tienen problemas para dormir”.

En Segunda, el Luch juega contra la Baltika de Kaliningrad. El desplazamiento más largo para jugar un partido oficial de liga todos los tiempos. Kaliningrad es una ciudad en un trozo de tierra rusa entre Polonia y Lituania. En total, 7.372 kilómetros alejada de Vladivostok. Un partido que se ha repetido en numerosas ocasiones enfrentando dos ciudades que son rusas por esas vueltas que da la historia. Dos ciudades que 200 años antes no eran rusas. Bueno, Vladivostok ni existía. Y Kaliningrad era alemana: se llamaba Königsberg.

El derbi más separado, más lejano, se lleva jugando las últimas temporadas, aunque en la anterior campaña apareció un club aún más lejano, el FK Sajalín, equipo de la la isla de Sajalín, situada al norte de la isla japonesa de Hokkaido. Sajalín ha sido históricamente japonesa, con diferentes conflictos con los rusos durante todo el siglo XX. Después de la Segunda Guerra Mundial, toda la isla fue ocupada definitivamente por la Unión Soviética. Situada al norte de la costa de Vladivostok, Sajalín vio el equipo situado más al este en jugar en una liga profesional europea, aunque descendió y el Luch es otra vez el club más oriental.

El Luch lucha por no bajar con jugadores y entrenadores nacidos en el centro de Rusia, gente del Este, siberianos duros. Gente que asume con normalidad grandes viajes, como un turkmeno, algunos siberianos o un brasileño Nivaldo, que ya ha jugado en el Atyrau kazajo y el Sibir siberiano.

La Baltika juega solo con rusos, la mayor parte nacidos en Europa. Kaliningrado será sede del Mundial y poco a poco se intenta quitar la fama de rincón oscuro aislado. De enclave, de base militar. La Baltika se encuentra en la mitad de la tabla. El Luch, demasiado alejado, vive días más duros.

Foto de portada: Daniel Niklasson.

Related posts

1 comments

Deja un comentario

*