Partido Polish Boyfriend: Dinero húngaro contra dinero yankee

Budapest. Foto: MarcadorInt.

Apasionante final de la liga húngara, otra que puede ser ganada por un entrenador italiano, como la inglesa, la alemana o la rusa. En la última jornada, el Honved de Budapest recibe al Videoton. Primero contra segundo. En caso de victoria, el ganador del partido gana la liga. ¿Y en caso de empate? Pues ganaría su primera liga en 24 años el Honved, entrenado por Marco Rossi, quien fuera jugador del Brescia durante muchos años.

Su rival es un Videoton consolidado como potencia actual del fútbol húngaro. El equipo de la ciudad de Székesfehérvár era, normalmente, un club menor. Fundado en 1941 por una empresa local de proyectiles de caza, que le llamó Székesfehérvári Vadásztölténygyár, el equipo pasó de ser un modo de recreo de los trabajadores de la fábrica a ser un club de Primera con el primer ascenso, en 1967. Fue entonces cuando se decretó que la entidad pasara a ser controlada por un fabricante de electrodomésticos y componentes electrónicos, la fábrica Videoton, que cambió el nombre de la entidad. En tiempos de comunismo, eran operaciones pactadas en despachos con el fin de asegurar que el club podía tener el respaldo de empresas estatales. Curiosamente, el club se hizo popular en España pese a que no ganó ningún título, pues se metió en la UEFA y llegó hasta la final en 1985, cuando perdió con el Madrid. Perdió la ida 0-3, aunque en la vuelta ganó 0-1 en el Bernabéu. Nada mal.

El estadio del Videoton. Foto: MarcadorInt
El estadio del Videoton. Foto: MarcadorInt

Con el fin del comunismo, la empresa Videoton fue privatizada y el club perdió peso y dinero, hasta que llegó un nuevo propietario, István Garancsi, que invirtió para pagar las deudas y permitió al club aspirar a todo. En 2011, el club ganó su primera liga y en 2015, la segunda con el entrenador español Joan Carrillo, actualmente en el Hajduk Split. Garansci es propietario de una empresa de gas, constructor y, por encima de todo, aliado clave del Primer Ministro Viktor Orban. Este 2017 los Mundiales de natación de Budapest se organizan en un complejo que el estado encargó, cómo no, a Garansci, quien siempre tiene buenos contactos en los palacios. Orban, el Primer ministro de derechas, es nacido precisamente en Székesfehérvár, donde estudió, y siempre ha cuidado la región. Se crió en el pueblo de Felcsut, muy cerca, y allí ha levantado la Academia de fútbol Puskas, bautizada así en honor al exjugador, con el dinero de Garansci. El Videoton, pues, tiene estabilidad gracias a sus despachos. Ya sin Carrillo, pues ahora el entrenador es Henning Berg, el noruego que jugó en clubes como el Blackburn Rovers o el Manchester United. Su reto es ganar la tercera liga del club de la ciudad natal del polémico Primer Ministro, con el apoyo de un empresario local. El rival, el Honved, tiene detrás a otro empresario. Extranjero, en este caso.

Henning Berg ahora entrena al Videton. Foto: Focus Images Ltd.
Henning Berg ahora entrena al Videton. Foto: Focus Images Ltd.

El retorno del Honved despierta recuerdos, pues en su momento esta entidad fue una de las más poderosas del viejo continente. Aunque poco queda de ello. En los años 50 el Honved era el equipo del ejército comunista y ahora vive de un millonario norteamericano. ¿La vida tiene estas cosas, verdad? El Honved, igualmente, no se entiende sin Gustav Sebes, el mítico entrenador de la selección húngara de los años 40 y 50, quien quería reunir a la mayor parte de los futbolistas internacionales en un mismo equipo, para que pudieran crecer juntos. Con el apoyo del ejército, eligió al modesto Kispesti, equipo de una ciudad, Kispest, engullida por Budapest. Y así nació el Honved, nombre con el que fue bautizado el Kispesti en 1949. Fue el Honved de Ferenc Puskás, Sándor Kocsis, Zoltán Czibor y Gyula Grosics. Ese equipo que derrotaba a los rivales, enamoraba con un juego moderno y se rompió cuando en 1956 los tanques soviéticos aplastaron las ansias de libertad húngaras. Los jugadores del Honved, que se encontraban fuera disputando un duelo contra el Athletic de Bilbao en la Copa de Europa, no volvieron. Jugaron por Europa y Brasil buscando asilo, hasta que muchos se quedaron en la liga española. Pese a ganar ligas en 1980 y 1989, el Honved perdió peso y en 1991 se decidió que el club recuperara en parte su nombre original, Kispest, y nació el Kispest Honvéd FC. Como aún tenía una buena estructura, la entidad ganó la liga en 1993 y la Copa en 1996, aunque tenía poca hinchada. Muchos lo consideraban un símbolo de los viejos tiempos y, fuera de su barrio, no era amado. Mientras otros clubes tenían más dinero gracias a empresarios que sacaban los ingresos de negocios dudosos, el Honved sufrió bancarrotas, descensos y hasta perdió un caso judicial después de que se declarara ilegal su idea de contratar jugadores como autónomos, para no pagar los impuestos de los empleados. El club no ha vuelto a sentirse grande hasta que llegó el norteamericano George Hemingway. En 2006, este empresario con sangre húngara por parte de madre compró el equipo. La explicación es sorprendente. Abogado de formación, invirtió en la instauración de las franquicias de Pizza Hut y Kentucky Fried Chicken. Estas marcas permiten a otras empresas poner y gestionar sus locales, y Hemingway sacó tajada. En 2006, vendió parte de sus negocios obteniendo beneficios y uno de sus contables le dijo que con ese dinero podía comprar el Honved. El contable era húngaro e hincha del club. Y Hemingway conocía más o menos el nombre, pues tenía familia magiar. Y lo compró sin saber muy bien dónde se metía. Ahora lo ha saneado, renovado en parte el viejo campo, ganado dos copas y aspira a la primera liga desde 1993. Del ejército comunista a Pizza Hut. Los secretos de un equipo que goleó 2-5 en Debrecen en la penúltima jornada,  dependiendo de sí mismo para poder ser campeón.

El Honved sueña de nuevo con el título. Foto: MarcadorInt.
El Honved sueña de nuevo con el título. Foto: MarcadorInt.
Foto de portada: MarcadorInt.

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