Partido ‘Polish Boyfriend’: Las dos mitades de Belfast

Cliftonville 2 Albert Bridge

Belfast. Ciudad fría, abierta al mar del Norte. Ciudad dividida, tierra dura. Católicos y protestantes. Británicos e irlandeses. La ciudad de los murales con tintes políticos. De los bares con alambradas en las puertas. La ciudad complicada donde la rabia y la frustración han permitido que nazcan en la ciudad genios deportivos y musicales.

Capital de Irlanda del Norte, Belfast es ciudad de fútbol. Ya en 1890 se jugó la primera liga irlandesa y los tres primeros clasificados fueron equipos de Belfast. Era entonces una liga con equipos de toda la isla de Irlanda, pues en 1890 Irlanda pertenecía al Imperio Británico. Sólo en 1921, con la independencia de la República de Irlanda, los equipos de Belfast y Dublín se dejaron de enfrentar entre ellos en duelos oficiales. En la nueva República irlandesa nació la League of Ireland. En Irlanda del Norte, que permaneció bajo soberanía británica, se siguió jugando la Irish Football League. Un dato ilustrativo del poder del fútbol de Belfast en esos años es que entre 1890 y 1921, todas las ligas irlandesas las ganaron equipos de Belfast. El Shelbourne de Dublín fue segundo un año y fue un éxito. Esa liga de una Irlanda unida siempre la ganaron los de Belfast. Belfast es ciudad de fútbol, mientras en el resto de la isla tenemos el fútbol gaélico, el hurling y el rugby.

Cuando Irlanda se independizó en los años 20, Irlanda del Norte optó por seguir fiel a la Corona. En esta zona, el 70% de la población era protestante y se consideraba británica. El 30% restante era católica y se consideraba irlandesa. Esta población lloró no poder incorporarse al nuevo “Estado libre de Irlanda”. Viviendo bajo la bandera británica, buscó símbolos identitarios. En el fútbol era el Celtic de Belfast, fundado con este nombre inspirándose en el club de Glasgow. Fue un equipo grande, capaz de ganar ligas y protagonizar giras por el extranjero. Pero este equipo desapareció a finales de los años 40. Un partido contra el Linfield acabó con jugadores del Celtic apaleados y, como los dirigentes del club no se sintieron protegidos por la Federación, el club murió. La hinchada del Celtic de Belfast sintió que la Federación, controlada por las autoridades británicas, se sentía feliz con la desaparición de un club identificado con el nacionalismo irlandés. Nació un club mártir que existe en fotos viejas. El vacío que dejó no lo pudo ocupar nadie. Así que los católicos se pusieron a seguir al Celtic de Glasgow, pues los otros clubes católicos de Belfast eran muy modestos. Durante décadas, los católicos han criado a sus hijos hablando maravillas del club de Glasgow. Por oposición, si los católicos van por la calle de Belfast con camisetas del Celtic, los protestantes dieron su corazón al Glasgow Rangers. La muerte del Celtic de Belfast significó que no quedaba ningún equipo de los católicos capaz de ganar la liga. Y por ende, el Linfield, el equipo más grande de los protestantes, se quedaba sin rival. Así que el derbi de Belfast pasó a ser el Linfield-Glentoran, dos equipos protestantes.

Cliftonville Iker Merodio en derby Crusaders

El coqueto estadio del Cliftonville vivirá hoy un partido de enorme rivalidad. Foto: Iker Merodio.

Pese a la centenaria historia del fútbol en Ulster, muchas generaciones han crecido con el Celtic y el Rangers ganando títulos europeos. Así pues, el Old Firm se vive casi más en Belfast que en Glasgow. El Old Firm explica la realidad de Irlanda del Norte aunque se juegue en Glasgow. Y pese a que el conflicto se ha calmado en los últimos años, la ciudad aún se encuentra dividida, con sus murales, entre los irlandeses católicos que sueñan con ser ciudadanos de la República irlandesa, y los británicos protestantes que rinden honores a la Reina. En esta ciudad donde se cantan más los goles que se marcan en Glasgow que los que se marcan en casa, todos los equipos de fútbol grandes pertenecen a la comunidad protestante, a ese 70% de la población que tiene su corazón en Londres y le da la espalda al resto de la isla. Bueno. Todos no. Tenemos el Cliftonville.

En los últimos 45 años, la liga de Irlanda del Norte ha sido ganada en 43 ocasiones por equipos protestantes. Las únicas excepciones, las dos ligas del Cliftonville en 1998 y 2013. Este equipo del norte de la ciudad había ganado dos ligas más, en 1906 y 1910. El Cliftonville es, pues, el mejor equipo católico de la liga, aunque siempre fue demasiado modesto como para robar los corazones de todos los católicos de Irlanda del Norte como lo hacía el viejo Celtic de Belfast. El Cfliftonville, que este verano jugó la previa de la Champions precisamente contra el Celtic de Glasgow en un partido que acabó con las aficiones hermanadas, sólo arrastra hinchas en el norte de Belfast. Aunque estos son fieles.

Este fin de semana, el único equipo católico de Belfast capaz de luchar por el título le ha ganado en casa por 1-0 al club más laureado, el Linfield. El Linfield, líder con 56 puntos (ahora sólo dos más que el Cliftonville) y ganador de tres de las últimas cuatro ligas, es el equipo más grande y más amado de Belfast. El Linfield, que presume de sus 51 títulos y juega en el precioso Windsor Park, la casa de la selección, se ha erigido con el tiempo como el equipo defensor de las esencias del buen británico en tierras irlandesas. Sus aficionados más radicales suelen militar en partidos y organizaciones nacionalistas británicas y sus hooligans formaron una asociación llamada Blue order con sus homólogos del Glasgow Rangers y el Chelsea. Equipos que visten de azul con hinchas famosos por su amor por el Reino Unido. Amor desde posiciones… no muy tolerantes que digamos. Eso los hooligans, claro, que en la hinchada del Linfield tenemos de todo. Aunque cierto es que entre el Linfield y el Rangers existe una relación maravillosa. En los dos últimos veranos, se han jugado amistosos. El Celtic de Glasgow también visita Belfast. Para jugar amistosos con el Cliftonville.

Albert Bridge Cartel Rangers Celtic en Belfast

Cartel en el centro de Belfast en enero de 2009. La rivalidad entre Celtic y Rangers también se vive en la capital norirlandesa. Foto: Albert Bridge.

El Linfield viste como el Rangers. Azul, blanco y detalles rojos, para defender los colores de la bandera británica. Y cómo no, cuando juega contra el Cliftonville, el partido es algo más que un partido. En el Linfield aún duele el partido del año pasado, cuando un penalti en el último minuto permitió al Cliftonville ganar su cuarta liga en 125 años de historia precisamente contra ellos.

Pese a que este partido tiene su magia porque de confrontan dos formas opuestas de entender Irlanda, la liga de Irlanda del Norte sufre. La pasión por los equipos de Glasgow, por la liga inglesa y el nivel de los jugadores locales que no han marchado a la Premier han hundido poco a poco el torneo. Un estudio del 2011 dictaminó que sólo el 4% de la población acude normalmente a partidos de la liga. Incluso el Linfield suele jugar con medio campo vacío. Y aunque suene extraño, en los años 20 el Linfield era uno de los equipos más potentes del mundo. El Linfield y el Celtic de Belfast, en paz descanse.

Foto de portada: Albert Bridge

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4 comments

Interesantisimo el articulo =) Y es que la historia de católicos vs. protestantes se repite muchísimo en el fútbol británico. Y casi siempre poniendo el Rangers – Celtic como “hermano mayor” de la versión local.En los libros de Irvine Welsh(el autor de Trainspotting)hay siempre muchísimas referencias al Hearts vs Hibernian de Edimburgo,y a su vez,de como por ser del Hibernian eres irremediablemente del Celtic y lo mismo entre Hearts y Rangers.

Grande Toni, conocía bastante bien la historia irlandesa y su pasado bélico ante la invasión/ocupación inglesa, pero esta historia futbolera de Irlanda del Norte la desconocía… en 15 minutos comienza el partido 😉

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