Partido ‘Polish boyfriend’: El BATE Borisov busca rivales

El Estadio Nacional de Minsk. Foto: Toni Padilla

Los analistas consideran a Bielorrusia la última dictadura de Europa. La falta de libertades es un denominador común en demasiados rincones del continente, así que si los bielorrusos gozan de esta fama, ya tenemos una primera idea de como manda Aleksandr Lukashenko, el Presidente desde 1994.

Minsk, la capital, se moderniza. Quizás ha sido la ciudad donde más fácil me ha sido encontrar Wi-Fi gratis. Los viejos centros comerciales de estética soviética donde compran ancianas se codean con tiendas Zara donde los chicos quieren vestir como los actores de las series españolas e italianas que ven dobladas en las televisiones. En el viejo estadio del Dinamo de Minsk, el club más amado y laureado, se venden viejas fotos de jugadores de los años 80. Aunque el Dinamo ya no manda.

La temporada oficial se pone en marcha este fin de semana. A diferencia de Rusia, Bielorussia aún funciona con el viejo calendario basado en el clima: la temporada empieza en marzo y acaba antes de las nevadas fuertes, en noviembre. El primer plato del calendario se juega este fin de semana, la Supercopa, entre el BATE Borisov y el FC Minsk.

El BATE es el gigante, el equipo que lo gana todo. Le robó al Dinamo su supremacía y ha sumado 8 ligas de forma consecutiva. En tiempos soviéticos el BATE fue un actor de segunda fila. Era el equipo de una fábrica de automóviles y tractores de Borisov, ciudad de provincias. En 1996 el equipo, que durante más de una década desapareció, fue comprado por un hombre de negocios local muy ambicioso, Anatoly Kapsky. Uno de esos oligarcas que aprovechó el fin del viejo régimen comunista y el nacimiento de otro para crecer. A la sombra del gobierno, Kapsky se ha llenado los bolsillos y su equipo de fútbol ha llegado a la Champions. Ha ganado 10 ligas en total y ha invertido con criterio el dinero: apuesta por el fútbol base. Hombres com Aleksandr Hleb y su hermano, Rodionov o Kutuzov llegaron cuando eran crios. Debutaron en el primer equipo y de allí saltaron al extranjero. Hleb volvió al BATE para ganar la última liga, aunque ahora se ha largado al Konyaspor turco.

El Estadio Nacional de Minsk. Foto: Toni Padilla

El Estadio Nacional de Minsk. Foto: Toni Padilla

El BATE se diferencia de otros nuevos ricos del este por esta apuesta por el talento local. Casi no tiene extranjeros y no se carga entrenadores cada temporada. Yuri Puntus mandó entre 1996 y 2004. Kriushenko entre el 2005 y el 2007. Y Viktor Goncharenko, ahora en el Kuban Krasnodar ruso, entre el 2007 y el 2012. Su ayudante, el exjugador Alyaksandr Yermakovich, ha asumido el poder en el banquillo con el objetivo de mantener el dominio.

El año pasado el Shakhtyor Salihorsk le dio mucha guerra en la fase regular de la liga. Aunque cuando llegó el play-off final (como en Escocia, la liga es de 12 y los 6 primeros luchan por el título), el BATE arrasó. En la Copa, el Torpedo Zhodino lo sorprendió dejándolo sin doblete.

Así que la final de Copa fue el derbi de Minsk: Dinamo-FC Minsk. Ganó el FC Minsk en los penaltis, ganándose su sitio en la Supercopa. Para el histórico Dinamo de Minsk, campeón de liga soviética en 1982, duele ver al BATE jugando la Supercopa con el vecino. El FC Minsk no tiene demasiada hinchada. Fundado el 2006 sobre la base de un antiguo equipo, fastidia a su vecino grande sin ser muy ambicioso. Su estrella, Leonid Kovel, este año se ha largado al Irtysh Pavlodar de Kazajistán.

La mayor parte de equipos están en manos de empresas relacionadas con el estado, con gobiernos regionales o oligarcas afines al régimen de Lukashenko, un presidente que admite su pasión por el hockey hielo. El BATE es casi el único equipo en manos de un empresario, aunque es uno de estos oligarcas y goza de apoyos del estado en la construcción de su nuevo estadio en Borisov. De momento juega los partidos europeos en Minsk, una ciudad donde los titulares se los lleva el Dinamo…de hockey hielo, con su moderno Minsk-Arena y partidos en la liga KHL, liga entre los mejores equipos de la vieja URSS.

En Bielorussia, la bandera del fútbol la levanta el BATE. El resto, hielo. Como en casa se pasea, el BATE busca rivales. En Europa.

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3 comments

Buen artículo, aun asi para mi el primer parrafo sobra. El blog es de futbol, no de politica. (tampoco hay que creerse todo lo que digan los medios europeos)

Un saludo!

Gracias por el comentario. Pero en los articulos de esta sección siempre saldrá historia y/o política. Gracias de nuevo.

Toni, muy buen artículo. En el fútbol de mi país, Venezuela, pasa algo similar con los equipos, que dependen del estado. Bueno, no en vano Lukashenko era muy amigo de Chavez.

Soy muy fan de MI, solo una observación, usaste un par de veces la palabra "largado" y parece ser un poco antipatica con el resto del material.

¡Saludos!

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