Partido Polish Boyfriend: el conflicto árabe-israelí en un torneo europeo

Beitar Jerusalen (foto: marrozik)

Poco tiene de europeo este partido. Aunque, cosas de la geopolítica, estos dos equipos compiten en Europa. Son rivales potenciales de un club italiano o inglés. Es más, ya han jugado en competición europea estos clubes representantes de dos formas opuestas de entender una tierra que no genera indiferencia. Siempre es complicada la aproximación a estos temas, y más si hablamos de uno de los partidos más calientes, polémicos y peligrosos del fútbol europeo. Y eso que es un partido casi sin tradición, pues uno de los dos protagonistas se fundó en 1991. En Israel, donde la rivalidad más fuerte suele ser esa entre el Hapoel y el Maccabi de Tel Aviv, como ya contamos, ahora preocupa más cada duelo entre el Bnei Sakhnin, fundado en 1991 y en primera desde 2003, y el Beitar de Jerusalén.

Beitar de Jerusalén – Bnei Sakhnin, domingo a las 19:15 horas

Explicamos en su momento que en Israel, el nombre del equipo ya te permite conocer un poco a sus hinchas. En pocos lugares el nombre indica tanto. Casi todos los equipos se llaman Maccabi o Hapoel. Cada ciudad tiene su Hapoel y su Maccabi. Hapoel quiere decir ‘obrero’ y son los clubes fundados por movimientos de izquierda. Los Maccabi son clubes relacionados con el sionismo más conservador. Y luego tenemos al Beitar. En este caso, el nombre del club también deriva de una organización política fundada por Zeev Jabotinsky, ideólogo de la derecha israelí. Los miembros de la organización Beitar, en los años 30, cuando se fundó el club, eran detenidos por las autoridades británicas por actos terroristas. Profundamente religiosos, los militantes creían en organizaciones políticas con formación militar y incluso se inspiraron en el fascismo italiano antes del giro que dio Mussolini en la cuestión de la raza y la tolerancia con el judaísmo.

Los hinchas más radicales del Beitar de Jerusalén (existen otros Beitar en algunas ciudades, menos importantes) suelen ser nacionalistas racistas que protagonizan ataques verbales o físicos contra árabes. Cada Beitar se asocia con una visión política, aunque el de Jerusalén siempre ha sido el más popular por el significado de la ciudad sagrada en tres religiones. Muchos hinchas del Beitar han sido detenidos durante los últimos años, aunque, como suele suceder, un servidor se tomó un café con un viejo hincha del Beitar que se avergonzaba de los radicales de su club. Sea como sea, el Beitar aún es el único club de la liga de Israel donde nunca jugó un futbolista árabe. Y cuando ficharon la última temporada dos jugadores rusos que resultaron ser chechenos musulmanes, fueron amenazados de muerte por sus propios hinchas, que consideran su Beitar un símbolo del Israel que sueñan: un Israel puro. Una pancarta que suelen mostrar dice: “El Beitar siempre será puro”. O sea, sin árabes. Así, cuando Sadayev, uno de los chechenos, debutó con un gol, los miembros del grupo radical del Beitar, llamado ‘La familia’, no lo celebraron y se largaron. Además, amenazaron de muerte al propietario del club Eli Tabib, el hombre que compró el club en 2013 a Arkady Gaydamak, empresario de origen ruso y padre del tipo que compró al Portsmouth. Tres miembros fueron detenidos por incendiar las oficinas de su propio club como protesta. Algunos tenían antecedentes por agresiones a ciudadanos árabes, normalmente después de partidos en casa. Tabib, amenazado de muerte en diferentes ocasiones, no es amado por los hinchas pues ha fichado jugadores musulmanes y  antes fue propietario del Hapoel de Tel Aviv, considerado un club de izquierdas.

Beitar Jerusalén (tsunami78)Los aficionados del Beitar Jerusalén (Foto: tsunami78)

Si el Beitar ya era un club polémico, todo se complicó cuando el Bnei Sakhnin ascendió a Primera en 2003. El Hapoel Bnei Sakhnin, como todo Hapoel, viste de rojo y fue fundado por militantes de izquierda. Aunque con una diferencia. Este club es el principal club de la una ciudad del estado de Israel con mayoría árabe. El Hapoel Bnei Sakhnin es el principal club de los árabes con pasaporte israelí. El conflicto con el Beitar estaba servido. Ya en los primeros partidos, los dos clubes recibieron sanciones por cánticos ofensivos. Los radicales del Beitar han sido sancionados por cánticos racistas contra los árabes, por pedir bombardear más fuerte Gaza o incluso por romper un minuto de silencio en memoria de Yzhak Rabin, el primer ministro asesinado por un colono nacionalista israelí. El Beitar representa la parte más radical de Israel. Y el Bnei Sakhnin, al ser un equipo formado por árabes, es su enemigo. Los cánticos de los hinchas del Bnei Sakhnin no se quedan cortos, cómo no. Sus hinchas más radicales fueron sancionados por cantar en memoria de miembros de grupos armados palestinos, por ejemplo.

En 2004, el Bnei Sakhnin vivió un sueño. Le metió un 4-0 al Beitar (vídeo) y ese mismo año ganó la Copa de Israel. Fue una sorpresa. El equipo jugó la UEFA (fue eliminado por el Newcastle) y sus jugadores, con árabes y judíos juntos, fueron los héroes de la comunidad árabe, un 20% de la población total de Israel. El club ha jugado la Intertoto (contra el Deportivo) y se ha asentado en la élite convertido en símbolo de orgullo de los árabes de Israel, normalmente hinchas del Maccabi de Haifa, pues allí jugaron muchos árabes.

Cuando nació Israel y se vivió la primera guerra, miles de árabes marcharon al exilio. Otros quedaron en las zonas controladas ahora por la autoridad palestina. Y una minoría quedo dentro de Israel. Por eso muchos árabes gozan de nacionalidad israelí e incluso han jugado con esta selección, como el popular Haifa Zahi Armeli. Algunos son cristianos, otros musulmanes. Todos se encuentran en zona de nadie, en caminos cruzados. Ciudades como Nazareth son de mayoría árabe. Y Bnei Sakhnin, también.

Bnei Sakhnin (Foto: Ingo Braun)El estadio Doha del Bnei Sakhnin (Foto: Ingo Braun)

Para los hinchas del Beitar, ver un árabe jugando con la selección de Israel era un drama. Y ver en 2004 que un club con jugadores árabes ganó la Copa fue un golpe tan duro que su grupo de radicales, “la familia”, publicaron una esquela en el diario de mayor tirada del país anunciando la muerte del fútbol israelí.

Desde entonces, este partido se ha jugado en diversas ocasiones sin público. O con gradas clausuradas parcialmente, como en el Beitar-Bnei Sakhnin jugado justo después del incendio de la sede del Beitar por miembros de la ‘familia’ (vídeo).  La directiva del Beitar llegó a pedir a la federación jugar sin público, ellos mismos, por miedo a más problemas. Así han conseguido dejar fuera a los radicales en muchos duelos contra el Bnei Sakhnin en que se han visto pancartas con el lema “el Beitar con por tolerancia”. Cuando el partido se juega en el estadio de Bnei Sakhnin, se repiten los actos. Y todo, en el estadio Doha, pagado por el gobierno de Qatar. En esta ocasión, se juega en Jerusalén. Un partido diferente.

Foto de portada: marrozik

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