Partido Polish Boyfriend: El derbi de Constantinopla

Estadio Olímpico Atenas. Foto: Wally Gobetz

AEK y PAOK. Con esa K al final. Esa K que permite una sonoridad dura, como si el nombre del club quisiera imponer respeto. Esa K que oculta la identidad de estos dos gigantes del deporte griego. La K de Constantinopla, pues en griego se escribe ‘Konstantinúpolis‘ y la K indica que los dos clubes fueron fundados por refugiados de esta ciudad.

Los griegos habitaron desde hace siglos zonas que ahora forman parte del estado turco. Y pese a que Estambul dejó de ser una ciudad mayoritariamente griega hace tiempo, cuando el Imperio Otomano se adueñó de la urbe en 1453, hace un siglo era común escuchar el griego por las calles de la ciudad. Los turcos la llamaban y la llaman Estambul. Los griegos la llamaban y la llaman Constantinopla. Para los turcos era y es su ciudad más poblada y rica. Para los griegos, había sido su ciudad más grande, aunque la habían perdido y la lloraban. Aún hoy, la sede de la iglesia ortodoxa griega se encuentra allí, como si los griegos no quisieran renunciar a esta metrópoli entre dos continentes, tierra de paso, ciudad de encuentros.

La K de AEK y PAOK nos evoca Constantinopla, Estambul. Foto: Jorge Gobbi
La K de AEK y PAOK nos evoca Constantinopla, forma como los griegos llaman a Estambul. Foto: Jorge Gobbi

En 1923 Grecia y Turquía, después de una guerra sangrienta, pactaron un intercambio de poblaciones que puso fin a la multiculturidad de muchas ciudades. Medio millón de musulmanes que vivían en tierras griegas desde hacía siglos se marcharon como refugiados a Turquía. Un millón y medio de griegos que vivían en Anatolia desde tiempos inmemoriales se marcharon a Grecia. Fue la consecuencia final de décadas de sangre: La independencia griega, las dos guerras balcánicas, la Primera Guerra Mundial, las revueltas otomanas, el ascenso al poder de Atatürk, la invasión helena de Anatolia (que acabó en desastre) o las acusaciones de genocidio contra los civiles armenios y griegos. Tanto odio no permitía convivir en paz. Después de siglos, el turco se dejó de escuchar en Salónica. Después de siglos, el griego casi desapareció de Estambul.

La llegada de más de un millón de turcos a Grecia no fue fácil. Aunque eran refugiados, les costó encontrar su sitio, trabajo y olvidar sus casas, quemadas u ocupadas en Istanbul o Esmirna. Los civiles griegos los consideraron mártires, aunque luego sufrían por si les quitaban trabajo. Y les cerraron las puertas. Aún hoy, los descendientes de esas familias expulsadas del actual territorio turco se relacionan entre ellas y mantienen una identidad común. Uno de los pilares de esta identidad son sus equipos de fútbol. El Panionios, por ejemplo, fue fundado en Esmirna (Izmir en turco) y sus socios le dieron vida de nuevo en Nea Smyrna (‘Nueva Esmirna’, en griego), una ciudad dormitorio al sur de Atenas.

AEK y PAOK fueron fundados por refugiados de Estambul. De ‘Konstantinúpolis‘. Por eso bautizaron sus entidades deportivas con esa K final. El AEK de Atenas fue el equipo de los refugiados que llegaron a Atenas y se opusieron a los atenienses de toda la vida, hinchas del Panathinaikos. En griego, AEK significa ‘Athlitiki Enosis Konstantinoupoleos’. O sea, Unión Atlética de Constantinopla. En Salónica, un grupo de chicos fundó el PAOK. La mayor parte de ellos habían jugado juntos en un club llamado ‘Hermes’ en el barrio de Pera, en Estambul. El PAOK, como el AEK, usó como escudo el águila bicéfala símbolo de Constantinopla y la iglesia ortodoxa. Este PAOK se enfrentó a los clubes de griegos de Salónica de antes, el Iraklis y el Aris.

El AEK fue fundado por... Foto: MarcadorInt.
El AEK fue fundado por refugiados de Estambul. Foto: MarcadorInt.

Durante años, las hinchas de AEK y PAOK mantuvieron buenas relaciones pues compartían origen, aunque en los 80 eso se acabó. Es difícil poner de acuerdo a los griegos, así que unos partidos con incidentes en las gradas provocaron que ahora la relación sea mala. En el fútbol heleno, pocos clubes tienes amigos. Enemigos, muchos.

AEK y PAOK se cruzan esta semana en situaciones opuestas. Durante los últimos años, el PAOK ha soñado con ser la alternativa al Olympiakos gracias al dinero del empresario Ivan Savvidis. Savvidis es miembro de la comunidad griega en Rusia y preside la Asociación de griegos de Rusia. Además, es miembro del partido político presidido por un tal Vladimir Putin. Antiguo miltar del Ejército soviético, Savvidis presidió el Rostov antes de comprar el PAOK en 2012 con la promesa de títulos. Con el Panathinaikos y el AEK sin dinero, el PAOK ha intentado sin éxito derrotar a Olympiakos, quedando una y otra vez segundo en la liga. Pero esta temporada, Panathinaikos y AEK ya se han recuperado y han superado en la tabla al PAOK. El PAOK, con su histórico rival ciudadano, el Aris, hundido, se encuentra por detrás de los tres grandes de Atenas y el Pireo, provocando el enfado de un Savvidis que se ha cargado en siete ocasiones a su entrenador en los últimos cuatro años. Ahora el entrenador es el croata Igor Tudor. Y como el PAOK anda cuarto en la tabla, puede caer en cualquier momento.

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Frank Arnesen es el director deportivo del proyecto del PAOK. Foto: MarcadorInt.
Frank Arnesen es el director deportivo del proyecto del PAOK. Antes estuvo en PSV, Chelsea o Hamburgo, entre otros. Foto: MarcadorInt.

Si el PAOK sufre, el AEK sueña con su retorno a Europa después de sufrir en sus carnes un descenso. Hace 3 años el AEK descendió y sufrió una bancarrota que provocó la inscripción del club en Tercera División. Fue humillante. Con 10 ligas y 11 copas, el AEK acumuló deudas y pérdidas de dinero durante años. A la crisis helena se unió una mala gestión y el final fue una palabra griega: tragedia. La directiva del club se largó y una asamblea provisional aprobó entonces el descenso administrativo a Tercera para dejar de ser una entidad profesional, aunque fuese por un año, para sanear finanzas. Un escenario planificado por el empresario Dimitris Melissanidis, que llegó poco después a la presidencia del club para salvar al AEK.

Melissanidis ya presidió el AEK entre 1992 y 1995, cuando el club ganó su última liga, la 1993-94. Considerado uno de los hombres más ricos de Grecia, Melissanidis piensa en grande: sueña con reconstruir el estadio del club, demolido en 2003 después de quedar dañado por el terremoto de 1999. El AEK ha jugado últimamente en el Estadio Olímpico, ha encadenado dos ascensos en dos años y esta temporada, la primera entre los mejores otra vez, ocupa la tercera posición, persiguiendo al Panathinaikos. Gustavo Poyet entrena un AEK con sabor español: Dídac Vilà, César Arzo y Miguel Cordero.

Y mientras el club sueña con volver a Europa, sigue con su proyecto de recuperar un estadio propio. El nuevo estadio, por cierto, se llamaría “Hagia Sophia”. “Hagia Sophia” es el nombre de la Basílica de Santa Sofía de Estambul en griego. O sea, es una manera de recordar quiénes fundaron el club: griegos de Estambul que llegaron a Atenas como refugiados después de la guerra contra los turcos. Los vecinos de los fundadores del PAOK.

Gustavo Poyet es el actual entrenador del AEK. Foto: Focus Images Ltd.
Gustavo Poyet es el actual entrenador del AEK. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Wally Gobetz.

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2 comments

Enorme artículo. Conocía cosas de la guerra de la independencia de Grecia, pero esto no.

A sus pies señor Padilla, a sus pies.

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