Partido ‘Polish boyfriend’: El derbi de Tel Aviv, una metáfora de Israel

Tel Aviv - Pablo G. Escobedo

Podríamos llenar libros sobre las razones que convierten la liga de Israel en una liga europea. Entraríamos en un terreno embarrado por la historia y la política. Un barro que te atrapa y te ahoga especialmente en esa zona, llena de guerras, crímenes, dolor, oposiciones, religión y sentimientos.

Tel Aviv - Pablo G. EscobedoLa ciudad de Tel Aviv estará divida con el derbi. Foto: Pablo G. Escobar.

Israel nace como estado en 1948. Durante los primeros años, los equipos deportivos de Israel, como era lógico por su geografía, jugaron las competiciones internacionales en Asia. El Maccabi de Tel Aviv y el Hapoel ganaron la Champions asiática, pero con el tiempo la cosa se complicó, pues los estados musulmanes boicotearon al estado de Israel. En 1958, Israel se metió en un play-off final para jugar el Mundial contra Gales sin jugar ni un partido, pues los rivales se borraron por motivos políticos. Finalmente, en 1974 Israel fue expulsado de la Federación asiática por presión de los estados musulmanes y hasta 1991 jugó en algunas ocasiones como equipo europeo y en otros, como oceánico. Finalmente, en 1994 Israel fue admitido como miembro de la UEFA y sus equipos juegan la Champions y la Europa League.

Por eso un derbi Maccabi-Tel Aviv se juega en Asia y en una liga europea. En una zona politizada como esta, el deporte no se escapa. Y la rivalidad más fuerte, sin duda, es esa entre el Maccabi y el Hapoel de Tel Aviv. Pese a que el club con más hinchas es el Maccabi de Haifa, la rivalidad entre los dos gigantes de Tel Aviv es el partido más emotivo. Es conocido que todas las ciudades de Israel suelen tener un equipo llamado ‘Hapoel’ y otro llamado ‘Maccabi’. Los de Tel Aviv quizás son, junto al Maccabi de Haifa, los más grandes, pero esta polarización explica bien la sociedad de Israel.

Empezamos por los Hapoel. Este año tenemos cinco Hapoel en la Primera Divisón, con el sorprendente equipo de Beer Sheva segundo. El Hapoel de Tel Aviv, que tiene a Omer Damari, máximo goleador de la competición, es quinto. Los Hapoel fueron fundados antes de la proclamación del estado de Israel con unas raíces políticas muy marcadas. Hapoel en hebreo significa “obrero” y todos los clubes que se llaman así son identificados con la política laborista, con la izquierda. Hapoel fue en su fundación una gran asociación deportiva creada por miembros del Histadrut, una unión de  sindicatos socialistas, durante los años 20. En su momento eran marxistas. Con el tiempo, la cosa se ha difuminado un poco, aunque los hinchas radicales del Hapoel aún muestran hoces y martillos. Durante muchos años, el Partido Laborista fue la gran fuerza política de Israel (Ben Gurion, el considerado líder en la proclamación de Israel, era laborista) y sus militantes estaban apuntados también a las secciones locales de las asociaciones deportivas Hapoel, para practicar gimnasia o natación. O jugar al fútbol.

Con el paso de los años, las secciones de cada ciudad de Hapoel se convirtieron en equipos profesionales de fútbol o baloncesto, pero el color rojo quedó como símbolo de la hinchada del equipo de Tel Aviv, que se ha diferenciado también de otras por su relación con los árabes. Muchos árabes con pasaporte de Israel siguen este club pues es más tolerante con los palestinos. Sus hinchas han llegado a mostrar banderas de Palestina, gesto que generó mucha polémica. En la zona de Jaffa, en Tel Aviv, un chico árabe que lucía la camiseta del equipo me comentó, con una sonrisa picarona, que si la mayor parte de Israel fuera como la hinchada del Hapoel “seguramente no existiría tanto odio”. “O sólo odiaríamos al Maccabi”, añadió. Pero pese a la presencia de la hoz y el martillo en el escudo, el Hapoel ya no es un equipo comunista. Es propiedad de grandes empresarios y como sucede con la política, sería un club de centroizquierda.

Los Maccabi son diferentes. El Maccabi de Tel Aviv es el equipo amado u odiado, pues es el club ganador. El que ha ganado más ligas de fútbol y el que domina a placer el baloncesto. Los Maccabi, el de Tel Aviv incluido, se fundaron en los años 20 en la época en la que esta tierra era un protectorado británico. Los árabes y los judíos luchaban por expulsar a los británicos, unos para crear su estado, los otros para crear el suyo. Entre los judíos se fundó la “Unión Mundial Maccabi”, una agrupación de asociaciones deportivas judías que tomaban el nombre de una de las antiguas tribus de Israel, los Macabeos, sinónimo de fuerza y valentía. A diferencia de las asociaciones Hapoel, esta asociación no era laica. Estas eran religiosas, más conservadoras, ligadas al sionismo, y con sedes en toda Europa, donde se fundaron muchos equipos llamados Maccabi que desaparecieron con el Holocausto. Los Maccabi enarbolaron la bandera del sionismo y durante los años 30 el equipo de Tel Aviv protagonizó giras por Australia o Estados Unidos reclamando un estado judío. “Un árabe no puede ser hincha del Maccabi, jamás. Del Hapoel sí, allí es diferente” me comentó un chico árabe en Natzareth una vez. Los símbolos del Maccabi de Tel Aviv se encuentran por todo Israel. Un autobús del norte, en los altos del Golán, lucía sus colores. El conductor lo tenia claro. “Es un símbolo de lo que podemos llegar a conseguir. Las Euroligas de baloncesto, los títulos en el fútbol…” decía orgulloso con una foto de los jugadores en el manillar.

De forma muy esquemática, y como todo esquema, incompleta, los militantes de los clubes Hapoel soñaban un Israel laico de izquierdas y los de los Maccabi, uno religioso de centro-derecha. Aunque sin llegar a ser tan de derechas como los Beitar, los equipos donde intentaron agredir a un jugador musulmán y se cantan cánticos racistas contra los palestinos. Aunque esa es otra historia. Lo cuenta muy bien Juan Carlos Galindo en estos post sobre fútbol y política en Israel.

Durante los últimos años el Hapoel de Tel Aviv ganó la liga y destacó en Europa. Pero el Maccabi no le ha dejado disfrutar muchos tiempo. Fichó a Jordi Cruyff como Director técnico y el año pasado, con Óscar García Junyent de técnico, recuperó el título de liga, con una goleada por 4-0 incluida al Hapoel. Este año domina la liga de nuevo con Paulo Sousa de entrenador y se ha metido en la siguiente fase de la Europa League. Y tiene toda la pinta de que ganará otra vez el título con el portero Juan Pablo de estrella y Mané y Carlos García en la defensa.

El derbi se jugará, como siempre, en el estadio de Blooomfield. La ciudad se divide, aunque no se considera el partido más peligroso de la liga. Este podría ser un Hapoel-Beitar. O un Beitar- Bnei Sakhnin, pues este club procede de una ciudad de Israel con mayoría árabe. De nuevo, esta sería otra historia.

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4 comments

Otro artículazo… y de una zona muy muy complicada, me gusta sobre todo como informas de la situación sin entrar en polémicas como ya hiciste con el artículo del partido Polish de Bosnia.

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