Partido Polish Boyfriend: El derbi vuelve al estadio do Bessa

Boavista -  kotaro1981

Esta temporada el derbi de Oporto está de vuelta. En la primera vuelta, el Boavista sorprendió en un partido jugado sobre un césped impracticable, sacando un empate sin goles del estadio del Oporto. Ahora, el derbi se juega por primera vez en ocho años en el estadio do Bessa, feudo de los ajedrezeados.

El Oporto de Boavista lucha por intentar no perder el ritmo del Benfica, el líder. El Boavista se intenta escapar de las últimas posiciones. Dos realidades en la misma ciudad, sin contar como sufre el tercer club, el Salgueiros, del que hablamos en su momento.

En la ciudad, el Oporto siempre ha sido el monarca, el gran rival de Lisboa y sus clubes. El orgullo de la ciudad con sus Champions y títulos. Un club que ya en los años 20 desafió a los clubes de la capital y levantó su bandera. El Oporto saca pecho por sus títulos y por ser más viejo que el Benfica o el Sporting. Y es que la ciudad de Oporto, gracias a su vino, siempre ha estado conectada con el Reino Unido. Los británicos siempre se han paseado por las calles de la ciudad, observando el Duero desde los puentes y los negocios vinícolas. Ellos llegaron con sus balones de fútbol y cuando en Lisboa sólo se pateaban piedras saliendo de un bar de fados, en Oporto ya marcaban goles. El Oporto es algo más que el club de la ciudad. Es la ciudad en sí y parte de la región. Un gigante que ha mandado en Europa.

Porto Focus

El Porto saca pecho por ser más viejo que Sporting y Benfica. Foto: Focus Images Ltd.

Lo que pocos podían imaginar fue que hace unos 15 años, el Oporto no mandó ni en su ciudad. En la temporada 2000/01 el Boavista ganó por primera vez la liga portuguesa, convirtiéndose en el primer club en ganar la liga desde 1946, cuando lo consiguió Os Belenenses, que no fuera Benfica, Oporto o Sporting. El Boavista, fundado, cómo no, por ingleses en el barrio de Boavista, en la zona comercial de Ramalde, al oeste de la ciudad, fue un club modesto que en los años 20 apostó por su curiosa camiseta, inspirada por un club francés del que se perdió el nombre, pues fue un socio del club quien en un viaje de negocios observó un partido del equipo con esa camiseta. Club de barrio, el Boavista poco a poco creció y durante los primeros años del siglo XXI fue normal hablar del Boavista como un equipo importante, aunque por hinchada no tenía el peso de Benfica o Oporto. Esos años el presidente João Loureiro y el entrenador Jaime Pacheco dieron al club días de gloria, con participaciones en la Champions, superando un grupo con Borussia Dortmund, Dinamo de Kíev y Liverpool (empató en Anfield) o unas semifinales de la UEFA (eliminando al PSG y el Málaga), perdiendo con el Celtic pese al empate 1-1 en Glasgow. La derrota 0-1 en casa evitó que la final de la UEFA en Sevilla fuera un derbi Oporto-Boavista.  El club, con su base social en el oeste de la ciudad, se convirtió en una referencia internacional.

En 2004 el estadio do Bessa, renovado, fue sede de la Eurocopa. Aunque aquí empezaron los problemas. La directiva renovó el estadio con la promesa de las autoridades de recibir dinero público para las obras. Al final, el Boavista recibió un 3% del dinero que recibieron Benfica, Sporting o Oporto para renovar sus campos. El club se quedó sin un duro. Pero lo peor estaba por llegar. La temporada 2007/08 la investigación del caso llamado “silbato de oro” determinó que la directiva había coaccionado árbitros y se decretó el descenso a Segunda. Arruinado y acusado, el Boavista jugó en segunda con sus juveniles y, cómo no, bajó a Tercera.

Boavista -  kotaro1981

El Boavista regresó a primera esta temporada. Foto: kotaro1981

Entre los años 2009 y 2012 el Boavista luchó por no desaparecer y los socios lo han mantenido vivo en tercera. Hasta el año 2012 cuando volvió el presidente João Loureiro. Loureiro, empresario que había sido cantante de rock y también había pasado por la política, lideró una batalla legal que pretendía demostrar que el descenso administrativo del 2008 fue ilegal. Y lo consiguió. Este pasado 2013 la justicia dictaminó que el descenso del Boavista fue improcedente, ordenando a la Federación que pagara una compensación económica al club y que le permitiera, esta temporada 2014/15, volver a una Primera División que se ha ampliado de 16 a 18 equipos para dar espacio al equipo ajedrezado. Además, Loureiro ha conseguido renegociar las deudas del club reduciéndolas al 50%. Aún se debe dinero pero el Boavista vuelve a ser viable, juega en Primera y ha armado un equipo que lucha por no bajar.

El derbi está de vuelta y el Oporto visita Do Bessa, en uno de los pocos barrios en que el corazón no es azul y blanco.

Foto de portada: Rui Reis

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