Partido ‘Polish boyfriend’: El puente de Mostar

Puente de Mostar (foto: Michel Guilly)

Este fin de semana podemos tener campeón en la liga de Noruega y lo acabamos de tener en Kazajistán. De los kazajos ya hablamos en este post la semana pasada y de los noruegos tenemos algún detalle en el Top 5. Pero como esta sección (como todas las de esta web) está condicionada por las pasiones, filias y fobias de una persona, apostamos por el derbi de Mostar, el Zrinjski-Velež. Que por algo una taza con el escudo del Velež preside mi escritorio en el trabajo. No nos esconderemos demasiado, en este derbi me tira el Velež. Y aquí nos encantan las historias del este de Europa. Son historias complejas, con muchos matices históricos.

Mostar es una ciudad con magia. Seguro que muchos lectores han visitado la ciudad. Normalmente, la mayor parte de los turistas llegan desde la costa croata, especialmente desde Dubrovnik. Otros desde Sarajevo. La mayor parte de la gente no pasa la noche aquí. Se sube a un bus, llega, foto delante del puente, pasea, compra y cuando cae el sol, se vuelve. Mostar no es grande, en un día se puede ver. Aunque si no pasas la noche, te pierdes una oportunidad de charlar con calma con su gente que, como es normal, intenta sacar dinero al turista pero no se relaciona demasiado con él.

El puente de Stari Most, construido por los turcos en el siglo XVI, es el símbolo de la ciudad. Y fue el símbolo de Bosnia. Es más, toda Bosnia, como todos los Balcanes, ha sido siempre comparada con un gran puente. Entre oriente y occidente. Los siglos de dominación de esta zona por el Imperio Otomano convirtieron a los Balcanes en una zona de mestizaje, de cruce de culturas. Millones de súbditos del Imperio Otomano, de ojos azules y rubios, se convirtieron al islam. Otros siguieron fieles a sus iglesias. Los croatas, católicos; los serbios, ortodoxos. Y los judíos, muy numerosos aquí, hablando en español. Bueno, en ladino, un idioma similar al español que hablaban los sefarditas expulsados por los Reyes Católicos de la Península Ibérica. Muchos acabaron en Sarajevo o Mostar. Bosnia ha sido siempre una zona de convivencia entre religiones y culturas. Así que también era un polvorín. Dos puentes han simbolizado esta tierra. El de Višegrad, famoso por la famosa novela “Un puente sobre el Drina” de Ivo Andrić, Nobel de Literatura yugoslavo, y el de Mostar.

Puente de Mostar (foto: Michel Guilly)
Puente de Mostar (foto: Michel Guilly)

El de Mostar estalló en mil pedazos en 1993. La imagen de la destrucción de este monumento fue tan simbólica como el libro de Andrić. Las tropas croatas lo bombardearon. Sin puente, el río dejó de unir. Ahora el puente se ha reconstruido, aunque la ciudad sigue dividida.

No entraremos a contar las razones de la guerra de los Balcanes. Muchos han escrito más y mejor que lo que podamos contar aquí. Yugoslavia se atomizó. Cada república tiró por su lado y Bosnia, al ser la zona con más variedad demográfica, se convirtió en el peor campo de batalla. Los radicales croatas la querían toda para ellos. Los radicales serbios, toda para ellos. Los bosníacos, de confesión musulmana, optaron por pedir ser independientes para no depender ni de unos ni de otros. Los titulares se los llevaron las matanzas de unos y otros. Quedaron ocultas las historias de civiles serbios ayudando a vecinos musulmanes, las de un musulmán ayudando a un croata, y las de un croata ayudando a un serbio. Aunque aún hoy las heridas de la guerra separan a las tres comunidades, hay mucho amor en Bosnia. En la vieja Yugoslavia se consideraba al bosnio (fuera musulmán, católico, ateo o ortodoxo) como un bromista optimista. Maravillosa gente, los bosnios.

La guerra dejó a Bosnia convertida en un país imposible. Zonas controladas por tres autoridades diferentes con pocas ganas de trabajar con los otros. Hasta 2003, cada comunidad tenía su liga diferenciada.

A nivel de fútbol, el Velež Mostar se convirtió en uno de los mejores equipos de la zona durante los años 60, 70 y 80. Ganó dos copas y jugó en Europa. El estadio de Bijeli Brijeg, construido en 1971, era una caldera donde no era fácil ganar. Aquí perdieron equipos ingleses o soviéticos durante los años 70 y 80. El Velež era el equipo de la ciudad, donde jugaban musulmanes, croatas y serbios. Aunque todo cambió con la guerra de los Balcanes.

El puente parte la ciudad en dos. Al oeste, la mayor parte de la gente era croata. Al este, musulmana, con minoría serbia en los dos lados. A los serbios les tocó huir como pudieron de Mostar. Hoy casi no viven serbios aquí, y si pides por la vieja catedral ortodoxa te miran con mala cara. Sólo quedan los escombros. En cada ciudad bosnia la situación fue diferente. En Mostar hubo una lucha muy dura entre musulmanes y católicos con el puente en el medio.

El estadio de Bijeli Brijeg quedó en la zona croata. Y el Velež era especialmente amado por la comunidad musulmana. Así que el club se quedó sin su estadio. Las autoridades croatas entregaron el estadio a otro club, el Zrinjski. La historia de este club es dura. Fundado en 1905 por jóvenes nacionalistas croatas, durante los años del comunismo fue visto como un símbolo del radicalismo croata y las autoridades lo eliminaron del mapa. Durante años fue una sombra, un símbolo oculto del orgullo croata en una sociedad que intentaba unir a todos debajo una estrella roja. Con el fin de Yugoslavia, los croatas desempolvaron sus símbolos y el Zrinjski fue refundado en 1991. Ahora es incluso más exitoso que el Velež.

El Velež juega en el este de la ciudad, en el improvisado estadio de Vrapčići. La guerra dividió en dos la ciudad. Los croatas del oeste han levantado una cruz inmensa en una colina para dejar claro que son católicos y los bosníacos del este han respondido levantando minaretes. Los croatas tienen en el oeste de Mostar la única universidad en lengua croata de Bosnia. Los bosnios sus escuelas. Los croatas tienen al Zrinjski. Los musulmanes al Velež. Los radicales del Zrinjski son de extrema derecha. Los radicales del Velež de extrema izquierda. Nada los parece unir. La última vez que el Velež ganó en el campo del Zrinjski, la cosa acabó en batalla campal con los radicales locales persiguiendo a los jugadores visitantes en el terreno de juego (vídeo).

Obviamente, los que gritan son los que llaman más la atención y ocultan que aún hoy muchos croatas de la ciudad prefieren al Velež y muchos ciudadanos pasan de los dos equipos. El Zrinjski ha fichado jugadores serbios y el Velež a croatas. Pero la rivalidad simboliza cómo ha quedado Bosnia. La liga unificada no nació hasta 2003 y con ello ha nacido el único derbi de la liga con dos equipos de la misma ciudad en primera representando dos comunidades étnicas diferentes. El primer derbi desde los años 30 fue un amistoso en Sarajevo en el año 2000. Con el nacimiento de la liga unificada, el Zrinjski se ha convertido en un equipo digno, ganando dos ligas. Tiene empresarios locales detrás y la economía de la zona croata, bien conectada con el estado croata, prospera. Incluso aquí jugó Luka Modrić cedido. El Velež es famoso por su hinchada pero con su pequeño estadio sufre. Nunca ha acabado entre los tres primeros. Le falta dinero y vive de su pasado.

La hinchada del Velež ha pedido en diferentes momentos poder volver a su estadio de Bijeli Brijeg. Pero parece poco probable, pues supondría una situación explosiva. Los jóvenes que gritan en el campo hoy nacieron durante la guerra, forman parte de otra generación. Pero en los bares de la ciudad muchos te cuentan sobre esa delantera del Velež juvenil de 1987 formada por Kodro (musulmán) y Gudelj (croata). Y un abuelo croata te dice que sigue al Zrinjski como buen croata y quiere que el Velež gane por los recuerdos de los viejos tiempos. Y para dar una alegría a sus amigos musulmanes. Muchos ciudadanos de Mostar se citan en los bares del centro. Bromean, recuerdan los viejos tiempos, cuando los edificios no tenían marcas de metralla. Luego, cada uno se vuelve a casa, en direcciones opuestas partiendo del puente. ¡Ah, qué ciudad, Mostar! Maravilloso puente, este, cuando es un punto de unión. Como esta web.

Recuerden, aquí nos gusta charlar y dialogar. Los tipos que creen que un error en este texto o una visión diferente  a la suya es motivo de insulto, ni se molesten en alzar la voz. Serán ignorados con desdén. Cualquier rectificación a un posible error, crítica constructiva o visión diferente, argumentada con respeto, siempre es bienvenida y recibida con una sonrisa, como su estuviéramos tomando un café turco en uno de esos cafés de Mostar.

PD: Este año el Zrinjski va tercero, a cinco puntos del Borac, equipo serbobosnio. El Velež anda cuatro puntos por detrás de sus vecinos, sumando un montón de empates. No tiene pinta que puedan aspirar al título. El Zrinjski, quizás.

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10 comments

Gran articulo, descubrí hace unos meses esta pagina web y desde entonces veo y entiendo el fútbol de manera diferente, muchas gracias por este trabajo.

Otro artículo MUST READ Toni, que gran lugar los Balcanes… y que difícil de entender a la vez.

Como ha dicho Axel en el programa, no se si está sección será la más leída, pero si la que mejor sabor de boca nos deja a sus seguidores, lo cual nos obliga a comentar y publicar nuestros agradecimientos. 😉

Toni, me encantan tus artículos, además con el detalle de la taza compruebo como tus filias tienen mucho que ver con las mías, jejeje. Yo hace unos pocos años fui a un partido del Velež con mi novia. El estadio donde juega está muy lejos de la ciudad, por lo menos a 10 km, en un lugar en medio de la nada. Nosotros llegamos haciendo autoestop y nos volvimos igual, con algunos aficionados que nos hicieron sitio en su Yugo y después nos invitaron a unas cervezas. ¡La vida nocturna de Mostar es sorprendentemente animada! Y la ciudad preciosa, como bien has dicho, aunque yo creo que mínimo hay que pasar tres días allí. Nosotros llegamos desde Travnik y después fuimos a Trebinje, otras dos bonitas ciudades de la Herzegovina igualmente recomendables.
Por cierto, un apunte sin ánimo de corregir nada: el Velež no representa a ninguna comunidad étnica, aunque desde fuera lo pueda parecer. Si aceptamos ese criterio, sí que existe otro derby “étnico” en la liga Bosnia, puesto que el Slavija de Sarajevo es claramente serbio (también refundado, como el Zrinjski) y los otros equipos de la ciudad son mayoritariamente bosniacos, sobre todo el Sarajevo.

Un último apunte: es muy curioso como en el sur de toda la antigua Yugoslavia, cuando hablas con muchos abuelos estos se declaran aficionados al Hajduk Split desde siempre, ya sean bosniacos, croatas o serbios. En el sur de Serbia sigue siendo el equipo más seguido entre la gente mayor por increíble que pueda parecer, y en la mayor parte de la Herzegovina (excluyendo Mostar) también.

Lo dicho, un gran trabajo como siempre, ¡Sigue así Toni!

No conocía para nada la historia y la verdad es que me ha conmovido. Gracias a este tipo de artículos a uno le dan ganas de visitar ciudades como Mostar, que será uno de mis objetivos a medio plazo.
En cuanto a los clubes al que se refiere el artículo, prefiero que gane el Velez, ya que me trae recuerdos de cuando hacía la colección de cromos en los noventa, salía Kodro y me aprendía sus clubes de memoria. Por aquel entonces, sin tener ni idea de nada y aun queriendo tener un equipo en cada país, yo decía que era del Velez Mostar, ya que era el único equipo bosnio que conocía gracias a Kodro.

Siempre es un placer leer tus artículos Toni.

Te das cuenta de que hay mil rincones por todo el mundo con una historia increíble detrás, y eso uniéndolo con el fútbol lo hace más especial todavía.

¡Muchas gracias a todos por los comentarios! Intentaremos seguir a la altura.

Sergio, he intentando reflejar la pluralidad del Velez en el texto, aunque cierto es que la mayor parte de la hinchada es bosniaca.

¡Gracias!

Toni leo todos los artículos de la página desde que salió. Empeze a seguirlos por Axel, luego por Sergio y así uno a uno. Sigan así por favor. Son el medio de comunicación que más sigo. Quiero leer alguna historia tuya de Sudamérica. Un saludo desde Argentina.

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