Partido Polish Boyfriend: el retorno de Kurban Berdyev

Rostov-on-don_skyline 2007

Amigos y amigas, Kurban Berdyev amenaza con volver a la Champions League. Y de qué forma. Después de las primeras 20 jornadas de la liga rusa –más de la mitad, pues juegan 16 clubes en Primera–, el FC Rostov ocupa la primera posición por delante del CSKA, con 40 puntos. Los otros equipos quedan lejos. Y los dos primeros se meten en Champions. O sea, una opción real antes del duelo directo entre los dos equipos en esta jornada.

Después de sorprender con el Rubin Kazan, Berdyev practica su fútbol ordenado, defensivo y sacrificado en el Rostov. Y los resultados son sorprendentes. Ninguno de sus jugadores se encuentra entre los 10 máximos goleadores del torneo, 11 equipos han marcado más goles que ellos y, cómo no, nadie ha recibido menos. Con el Rubin ya ganó dos ligas marcando poco y defendiendo bien. Y ganó en el Camp Nou 1-2 en una noche memorable para el fútbol ruso. Después, el club del Tatarstan lo despidió y se quedó unos meses sin trabajo. Hasta que llamó un club arruinado, el Rostov. Berdyev aceptó con el equipo en zona de descenso. Los salvó en la promoción contra el Tosno, fichando de paso a algunos de sus hombres de confianza, como el defensa español César Navas, el delantero Alexander Bukharov o el ecuatoriano Christian Noboa.

El FC Rostov ganó la Copa de forma sorprendente en 2014, poco antes de la llegada de Berdyev. Nunca antes había ganado nada. Aunque esa temporada quedó inicialmente fuera  de la Europa League pues tenía deudas y no cumplía con los requisitos de la UEFA. Luego ganño un recurso y pudo jugar, perdiendo en la fase previa. Esa temporada el equipo ocupó zona de descenso toda la temporada, hasta que llegó Berdyev a una entidad con problemas para pagar los sueldos. En verano de 2015, Berdyev preparó la temporada con rumores sobre la quiebra de la sociedad y su posible desaparición. Al final, el Rostov pudo empezar la temporada en Primera, aunque el hecho de adeudar algunos meses del salario de los jugadores provocó reuniones, discusiones y rumores sobre si los futbolistas no pusieron la pierna fuerte a posta en la derrota en Copa contra el Tosno, de Segunda. Sí, el mismo equipo derrotado en la promoción meses antes.

Sea como sea, Berdyev ha conseguido que este club, destinado al desastre si vemos sus cifras en los bancos, brille con buenos números defensivos en el campo. Han perdido solamente 4 de 20 partidos,  lidera la tabla y le aguantan el pulso al CSKA después de ganar por 2-0 el duelo directo en su feudo, Rostov del Don, una importante ciudad del sur de Rusia. Ciudad que no debe ser confundida con la Rostov cercana a Moscú, más vieja, más medieval, bonita y pequeña. Esta ciudad nació como casa de aduanas cuando la frontera caucásica no estaba lejos, en el siglo XVIII. A medida que Rusia creció, Rostov también. Y ya en 1900 nació su club de fútbol, de los más antiguos de Rusia. Una ciudad emocionada con los éxitos de esta temporada.

Pese a ser de los pocos clubes que no desaparecieron con la creación de la URSS, el Rostov fue un club segundón ya que en la ciudad mandaba el SKA, el club del ejército, subcampeón de liga soviética en 1966 y campeón de copa el 1981. Con el fin de la URSS, se han invertido los papeles, con algún derbi jugado en Segunda. Ahora el SKA juega en cuarta, después de perder categorías por impagos. Y el FC Rostov aguanta, aunque el propietario Viktor Goncharov admite que sufre por el futuro del club. Si se meten en Champions, llegaría el dinero que podría modificar el escenario. Y todo gracias a Berdyev.

Menudo tipo, Berdyev. Se convirtió en su momento en la cara más famosa del fútbol de Turkmenistán, una de las 15 repúblicas soviéticas con menos tradición futbolística. Forjado como centrocampista en el Kolhozçy Asjabad, jugó sus mejores partidos en Kazajistán, con el Kairat. Como entrenador, después de cursar estudios de educación física en un centro militar soviético y en la Escuela Superior de Entrenadores de Moscú, se ganó su futuro en clubes muy modestos de su país, Kazajistán y Rusia. Una pequeña experiencia en Turquía, un año en la selección de Turkmenistán y finalmente, en 2001, fichó por un equipo ruso de Segunda: el Rubin. Lo subió a Primera en dos años y, luego, con su juego defensivo y disciplinado tocó el cielo.

Berdyev se hizo famoso por su costumbre de deslizar sus dedos por las cuentas de un rosario musulmán y por sus peregrinajes a la Meca. Después de 12 años, Berdyev abandonó el Rubin y ahora brilla en Rostov, una ciudad que primero lo acogió con dudas. Que si era viejo, que si era defensivo. En Kazan, ciudad con una importante parte de la población, los tártaros, musulmanes, Berdyev se sentía como en casa. Rostov es una historia diferente. Aunque al final la hinchada del club lo venera.

Rostov tiene fama de ser una ciudad dura. Con más de un millón de habitantes, es un centro comercial e industrial que no suele ser noticia por asuntos positivos. Su gente trabaja y sufre. La ciudad fue invadida por los nazis y se vivieron carnicerías. Con el final de la URSS, se cerraron fábricas. Llegaron el paro, las mafias y la pobreza. Y la opinión pública conoció una noticia ocultada mucho tiempo, los asesinatos de 52 mujeres y niños entre 1978 y 1990 por parte de Andrei Chikatilo, un asesino en serie. No, Rostov no suele ser noticia por cosas buenas. Por esos los (pocos) goles del Rostov arrancan una sonrisa a su gente.

Además, ayuda el sorprendente nivel en la liga del Zenit, quinto a seis puntos del Rostov. Liderar la tabla y soñar con la Champions es una buena noticia antes de la inauguración del estadio que será sede del Mundial, prevista para el año 2017. En la primera jornada del 2016, el Rostov ganó 0-1 en Saransk al Krylya Sovetov, que no pudo jugar en su casa, Samara, por el estado del terreno de juego. Luego, derrotó por 2-0 al CSKA y le robó el liderato por goal average. Ganar la liga sería una sorpresa mayúscula. De las 10 jorndas restantes, en 6 juega fuera de casa. Aunque, con Berdyev, nada está escrito.

Foto de portada: Rostov, bajo licencia CC BY-SA 3.0.

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