Partido Polish Boyfriend: Un gigante contra el Primer Ministro

CSKA Sofía. Foto de Чигот, bajo licencia CC.

El Strumska Slava suele jugar delante unos 500 hinchas. Club de la ciudad de Radomir, este equipo vive plácidamente en la tercera división búlgara, soñando con ascensos puntuales y asumiendo que si les sale un chico bueno, se largará. El Strumska Slava no suele ser noticia y no suele pisar los grandes escenarios. Y de repente, en su primer partido de esta liga, el grupo del suroeste de la Tercera División búlgara, se encontró jugando delante 17.000 hinchas. Con una curva del estadio llena de algunos de los ultras más peligrosos del país, con refuerzos de hinchas serbios. No, la cosa no iba con ellos. Pero estaban en medio.

El CSKA Sofía, el club con más títulos de la Liga búlgara, ha perdido la categoría por primera vez este verano. Y no, no la ha perdido en el césped. Por culpa de las deudas, el club que permitió la explosión de Hristo Stoichkov ha empezado esta temporada una dolorosa aventura en la tercera división del país. De momento, en el infierno ha encontrado facilidades: ha ganado los diez primeros partidos marcando 48 goles. Y este último fin de semana el Vihren se convirtió en el primer club que le metía un gol, en la derrota por 1-5. En cada partido, su hinchada ha triplicado, como mínimo, a la de los rivales. Ahora le toca jugar derbis contra clubes como el FC Sofía. Un club fundado en 2010 con la idea de formar jugadores sin apenas hinchas. Del gran derbi contra el Levski, a esto. Un drama.

Esta es la nueva realidad de un club que jugó tres semifinales de la Copa de Europa. El verano fue caliente, en Bulgaria. Con muchos clubes destrozados por las deudas, en los juzgados se decidieron más ascensos y descensos que en el terreno de juego. Además, dos clubes del peso del CSKA de Sofia y el Lokomotiv de Sofia se encontraban afectados. Al final, a los dos se les denegó la licencia profesional en Primera. Su plaza fue ofrecida a los dos últimos clasificados de Primera de la última temporada, el Marek Dupnitsa y el Haskovo. Dos clubes que tampoco pudieron presentar la documentación necesaria y acabaron descendidos a Tercera, como el CSKA y el Lokomotiv. Al final, ascendieron en los despachos el Montana y el Pirin Blagoevgrad, ocupando el lugar del CSKA y un Lokomotiv sin fortuna: no ha conseguido defender su plaza en Tercera, ha desaparecido y se ha fundado de nuevo en la liga regional con el nombre de Lokomotiv Sofia 1929.

Aunque estas últimas temporadas el Ludogorets, un club con dinero, aunque sin peso histórico, se ha instalado en la cúspide del fútbol búlgaro, el epicentro futbolístico de Bulgaria siempre ha sido su derbi eterno: el Levski-CSKA. Y esta será la primera temporada sin el derbi, sin su picaresca, sin esa violencia contenida que en ocasiones no se consiente. Esta rivalidad ha articulado la vida social de la capital, dejando en un segundo lugar a un Slavia ahora mismo convertido en unos de los mejores clubes de la capital, luchando con el Levski. Como sucede en casi todos los estados que formaron parte del Pacto de Varsovia, el gran derbi nació más o menos entre 1945 y 1950. Y poco a poco, se consolidó una rivalidad que de forma poco original, en casi todos los sitios se llama derbi eterno, ya sea en Serbia, Croacia, Rumania o Bulgaria. Aunque cierto es, el derbi es eterno. La hinchada del Levski burla a la del CSKA con pintadas en los estadios de barrio escenario ahora de los partidos de un club muy grande a nivel social. Con sus 31 ligas, la última en 2008, el club fundado en su momento por el Ejército vive su peor momento.

Esta rivalidad no tiene punto medio. Divide familias, rompe amistades”, decía Hristo Stoichkov en una cena que organizó para periodistas antes de un Levski-Barcelona, en Sofia. Cada gol barcelonista fue celebrado entonces por fuegos artificiales lanzados desde un parque cercano, de color rojo, color del CSKA. La prensa publicó que fue el mismo Stoichkov quien pagó esos fuegos artificiales como burla al Levski. Y de repente, Bulgaria pierde este derbi.

Imagen de la afición del CSKA Sofia durante un derbi. Foto: Dimitar Nikolov.
Imagen de la afición del CSKA Sofia durante un derbi. Foto: Dimitar Nikolov.

El CSKA debía 15 millones de euros, 6,5 de ellos a la hacienda búlgara. Los actuales propietarios no pudieron afrontar estas deudas y la Federación mandó al CSKA al pozo de la Tercera División, llamada “V AGF”. La Federación llegó a discutir modificar la estructura del fútbol búlgaro para poder crear más grupos de Segunda y acomodar al CSKA en esta categoría, aunque esta opción no prosperó, pues el CSKA solamente puede competir este año en un torneo amateur, como le sucedió en Grecia, por ejemplo, al AEK de Atenas.

Después del drama llegó el amor. Al club han vuelto viejas glorias como Hristo Yanev, el nuevo entrenador, o Plamem Markov, compañero de Stoichkov en los años 80, y nuevo director deportivo del club. “Ahora no podemos pensar en volver a Primera. El primer paso debe ser ascender a Segunda”, afirma. Sin dinero de la televisión, ni derbis, el CSKA no está solo, pues los hinchas acompañan al equipo, aunque desgraciadamente los grupos de radicales que no dejan de animar, también crean problemas. Ya antes del debut en la liga, los ultras invadieron el campo en un amistoso contra el Ashdod de Israel agrediendo a los jugadores visitantes con cánticos antisemitas.

Por suerte, el futuro del CSKA parece asegurado pues en junio el empresario Grisha Ganchev, uno de los hombres más ricos del país, anunció que compraba el club con el apoyo de otro empresario, Yuliyan Indzhov. Con su dinero, el CSKA tiene una plantilla que debería subir a Primera en dos años. De momento ha ganado todos los partidos.

Jugar en Tercera también ha significado encontrar viejos conocidos, como el Septemvri de Sofia, un club que llegó a ganar una Copa búlgara y en los años 60 fue fusionado precisamente con el CSKA por decreto del ejército, que decidía el destino de las dos entidades. Entre 1960 y 1988, estos dos equipos fueron la misma entidad. Después se separaron y este 26 de agosto se enfrentaron en la segunda jornada. Ganó el CSKA por 0-1.

Y esta jornada, toca jugar contra el Vitosha Bistritsa, club que planta cara en la clasificación. El Vitosha aguanta el ritmo con 28 puntos, dos menos que el CSKA. Solamente han cedido un empate y parecen los únicos con opciones de poner en problemas al líder. Es, sin duda, el partido con más morbosidad, ya que este modesto club, fundado en 1957 y siempre perdido en categorías regionales, tiene como peculiaridad que siempre guarda una ficha de jugador para el Primer Ministro de Bulgaria, Boyko Borissov. Con 54 años, en 2013, Borissov se convirtió en el jugador más veterano en marcar un gol en el fútbol búlgaro, aunque ahora ya no suele jugar. La duda es si estará entre los espectadores de un partido que pone cara a cara a un club con un Primer Ministro en la plantilla con otro con una hinchada de Primera.

© European Union 2014 - European Parliament. (Attribution-NonCommercial-NoDerivs Creative Commons license)
Con 54 años, en 2013, Borissov se convirtió en el jugador más veterano en marcar un gol en el fútbol búlgaro. © European Union 2014 – European Parliament. (Attribution-NonCommercial-NoDerivs Creative Commons license)
Foto de portada: Чигот, bajo licencia CC.

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1 comments

Muy interesante y entretenido el artículo, desconocía el problema del CSKA, pero con afición y dinero por medio, en 2 años estará de vuelta.

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