Partido Polish Boyfriend: La mujer que ha revolucionado el fútbol en Israel

Foto: ariwriter

La ciudad de Beerseba es conocida en Israel por el ajedrez. A las puertas del desierto del Néguev, debía ser una ciudad árabe según el plan de Partición de Palestina realizado por la ONU en 1947, pero después de la guerra, las tropas de Israel expulsaron a las tropas egipcias y Beerseba se vació de árabes. Y se llenó de judíos procedentes de países árabes, muchos sefarditas. O de la Unión Soviética. La ciudad creció con las oleadas de nuevos ciudadanos de Israel y, especialmente en los años 70, llegaron muchos de la URSS. Fueron ellos los que trajeron una pasión alocada por el ajedrez. Y Beerseba aún es la capital del ajedrez de Israel. En 2005, el club local fue el mejor del mundo. Y no existe ciudad con tantos Grandes Maestros por ciudadano. Uno por cada 22.875 residentes. O sea, Beerseba sola tiene más Grandes Maestros que todo Brasil o toda México.

Aunque este año se habla por su fútbol gracias al Hapoel de Beerseba. El fútbol era el deporte de la ciudad hasta la década de los años 70, y ahora recupera su lugar central. El Hapoel, campeón de liga en 1975 y 1976, y de copa en 1997, aspira a ganar el torneo por delante del Maccabi de Tel Aviv, campeón en las tres últimas ediciones. Cuando faltan 4 jornadas del play-off final, los dos equipos se enfrentan con tres puntos de diferencia con el Hapoel de Beerseba por delante. Es una final. El Hapoel de Beerseba, pues, desafía al gigante de Tel Aviv, el club más grande del país. Y los dos entrenadores, Barak Bakhar del Hapoel y Peter Bosz del Maccabi, se cruzan declaraciones incendiarias. “Está lleno de equipos que juegan mejor que el Hapoel”, dijo Bosz, holandés que ocupó el cargo que dejó Slavisa Jokanovic “Lo digo en inglés para que lo entienda bien: hemos ganado a todos los rivales. Ellos, no”, contestó Bakhar.

Beerseba. Foto: The Israel Project.
Beerseba. Foto: The Israel Project.

Como comentamos otra vez, en cada ciudad tenemos un Maccabi y un Hapoel. Israel nace como estado en 1948. En esas fechas llegaron millares de judíos y el debate era cómo debía ser ese nuevo estado. Según algunos, laico. Otros decían que muy religioso. ¿De izquierdas? ¿De derechas? El deporte jugó su papel en el debate. Así, los Hapoel fueron fundados por la gente de izquierdas. Hapoel en hebreo significa “obrero” y todos los clubes que se llaman así son identificados con la política laborista, con la izquierda. Hapoel fue en su fundación una gran asociación deportiva creada por miembros del Histadrut, una unión de sindicatos socialistas, durante los años 20. En su momento eran marxistas. Con el tiempo, la cosa se ha difuminado, como en el caso del Hapoel de Beerseba, fundado en 1949, cuando la ciudad se vació de árabes y se llenó de nuevas cara con sus nuevas ideas. En 1950, nació el Maccabi de Beerseba, aunque nunca ha destacado y juega en cuarta división, a diferencia de otras ciudades, divididas entre sus Hapoel y Maccabi en Primera, com Tel Aviv o Haifa.

Los Maccabi, el de Tel Aviv incluido, se fundaron en los años 20, en la época en la que esta tierra era un protectorado británico, tomando el nombre de una de las antiguas tribus de Israel, los Macabeos, sinónimo de fuerza y valentía. A diferencia de los Hapoel, esta asociación no era laica. Estas eran religiosas, más conservadoras, ligadas al sionismo. O sea, los Maccabi suelen ser de derechas, aunque no tanto como el Beitar (lo contamos aquí) y los Hapoel, de izquierdas, aunque no todos son tan radicales como el Hapoel Katamon (este caso lo contamos aquí). Es el caso del Hapoel de Beerseba, convertido en el gran club de la ciudad, seas o no de izquierdas.

La mayor parte de hinchas del Hapoel de Beerseba son sefarditas, ya que los judíos llegados de la URSS optaron por el ajedrez. O sea, el Hapoel tiene fama de tener una base de fans formada por los descendientes de los judíos expulsados por los Reyes Católicos en el siglo XV, esos que siguieron hablando un castellano arcaico, el ladino, y llegaron a Israel después de siglos viviendo en sitios como el Norte de África o Bosnia. Los sefarditas de Israel suelen tener la fama de ser conservadores, y su partido, el Shas, se escora a la derecha sin tapujos. Pero en Beerseba, muchos sefarditas de la ciudad apoyan un club de raíces laboristas. Nada es fácil, todo está mezclado. Por ejemplo, el entrenador del club, Barak Bakhar, un exjugador que siempre militó en algún Hapoel, es sobrino de Rehavam Ze’evi, un político de derechas asesinado por un grupo palestino como respuestas a sus discursos racistas. Demasiada mezcla.

Y en medio de un Hapoel con las gradas llenas de hombres sefarditas tirando a conservadores en su vida social, quien manda es una mujer. Porque detrás del éxito del Hapoel Beerseba se encuentra la figura de la única mujer propietaria de un club de fútbol en Israel, Alona Barkat. Empresaria de carácter que se pasó más de 8 años trabajando en Silicon Valley, con casa en Palo Alto, rodeada de gente con ambición, Barkat volvió a Israel y en 2007 compró un Hapoel hundido entonces en la Segunda División. Pagó menos de dos millones de euros por un club histórico con deudas. En dos años, saneó los números y consiguió el ascenso. En cinco, lo devolvió a Europa. Y en 9 lo puede hacer campeón por primera vez en 40 años. Y no sólo eso. El club estrenó en 2015 un moderno estadio, el Turner, y lo llena cada jornada.

Barkat es una mujer que no puede estar quieta. Ha sido directiva o creado empresas del sector de las tecnologías, periodismo, educación o investigación. Casada con Eli Barkat, el hermano del alcalde Jerusalem, Nir Barkat, vive en Tel Aviv en una mansión. Su perfil era, pues, el idóneo para ser recibida mal por la hinchada del Hapoel: una intrusa, una pija de Tel Aviv que no es sefarfita, ni de origen ruso, ni tiene relación con la ciudad. “Al inicio fue un poco complicado. Ahora tengo la sensación que no importa que sea mujer. Me ven como una gestora que trabaja bien en equipo”, cuenta Barkat, quien se ha encargado también de dar un aire moderno al club. Nuevo estadio, diseño, actitud y también, ideas: “En el estadio y el club, no hay sitio para el racismo. Tenemos jugadores árabes. En el deporte, como en la vida, se debería fichar a las personas por su talento, no su sexo, religión o raza”, dice. El Hapoel, por ejemplo, ha creado programas para integrar comunidades como los descendientes de los judíos etíopes, de color, que no siempre lo tienen fácil, o los beduinos.

Nir Barkat, alcalde de Jerusalén y hermano de la presidenta del Hapoel Be’er Sheva. Foto: Chatham House.
Nir Barkat, alcalde de Jerusalén y hermano de la presidenta del Hapoel Be’er Sheva. Foto: Chatham House.

Comprar el Hapoel de Beerseba, igualmente, no es casual. La ciudad, antaño una urbe con gente humilde y trabajadora, está evolucionando, con campañas del gobierno y del ayuntamiento para modernizar una urbe que esta creciendo mucho. Rodeada del desierto, Beerseba ha visto los últimos años la construcción de nuevas zonas residenciales y polígonos con facilidades para empresarios del sector de la informática, investigación y la ciberseguridad, uno de los sectores fuertes de la economía de Israel. El parque llamado CyberSpark es ahora sede de empresas de ciberseguridad y telecomunicaciones. O sea, Beerseba evoluciona y le intenta robar su fama de ciudad más moderna de Israel a Tel Aviv. Alona Barkat, pues, tenía claro que debía tener presencia en esta ciudad en movimiento. Y ha usado el fútbol.

Pero no todo ha sido fácil. En 2010 casi vendió el club después de la agresión de los hinchas al entrenador Guy Azuri. Barkat admite que el club pierde dinero, pero sus empresas cubren los gastos de una entidad que tiene un presupuesto tres veces menor que el Maccabi de Tel Aviv, su rival. Durante los últimos años el Maccabi ha dominado, gracias a Jordi Cruyff como Director Técnico. Y el dinero del empresario canadiense Mitch Goldhar, quien ha potenciado el Maccabi, capaz de fichar entrenadores como Oscar Garcia Junyent o Paco Ayestarán, mejorar en Europa, fichar extranjeros de mejor nivel y en especial, recuperar a los jugadores de Israel que jugaban fuera, como Eran Zahavi. El camino de Goldhar es similar al camino de Alona Barkat, quien también ha llevado de vuelta a Israel a jugadores como Elyaniv Barda, Maor Melikson o el exdelantero del Espanyol Ben Sahar. La lucha por el título está servida.

Un inesperado competidor con aroma belga

Foto de portada: ariwriter

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