Partido Polish Boyfriend: La región donde todos los equipos desaparecen

Iasi -  Costel Slincu

Este año, el socialista Igor Dodon ganó las elecciones y se convirtió en el nuevo Presidente de Moldavia. Su victoria provocó un comunicado del gobierno de Rumanía, estado vecino, mostrando su preocupación porque Dodon puede “separar una familia aún más”. Esa familia sería Rumanía, pues muchos rumanos consideran que Moldavia debería formar parte de su estado. Y muchos moldavos piensan igual, sintiéndose rumanos. El moldavo no deja de ser un dialecto del rumano y así lo reconoce la constitución moldava. Y por tanto, existen muchos movimientos que piden la unión entre los dos estados. O sea, que Moldavia pase a formar parte de Rumanía.

Pero Dodon se declara abiertamente amigo de Moscú y Rusia. Admirador de Putin, Dodon defiende alejarse de la Unión Europea -y Rumanía- y ser aliado de Rusia. Con el 52,29% de los votos, derrotó a la derechista Maia Sandu (47,1% de los votos), favorable a una buena relación con Bucarest y Europa. Un golpe a los partidarios de la unificación. Moldavia mira con un ojo al este y con otro al oeste. Con uno a Moscú y con otro, a Rumanía. Tierras de frontera.

El presidente de Moldavia. Foto: OSCE Parliamentary Assembly, bajo licencia Creative Commons 2.0.
El nuevo presidente de Moldavia es Igor Dodon. Foto: OSCE Parliamentary Assembly, bajo licencia Creative Commons 2.0.

En Rumanía sienten que les cortaron un pedazo de tierra. Es más, existe una región rumana llamada Moldavia, situada, cómo no, al otro lado de la frontera del estado llamado… Moldavia. “Somos hermanos separados por el río Prut”, decía una pancarta de los hinchas de la Politehnica de Iași, en referencia al río que sirve de frontera entre las dos Moldavias. Los hinchas de la ciudad de Iasi, en la parte rumana, tienen una buena relación con los aficionados del Zimbru de Chisináu, en la parte moldava. “Somos hermanos, la misma sangre”, suelen cantar. Iasi es la principal ciudad de la Moldavia rumana y Chisináu, la capital del estado moldavo. Este hermanamiento, pues, es significativo.

Esta zona, durante siglos, era conocida como Besarabia. En los viejos mapas esta palabra aparece. En los actuales, no. La zona, poblada por gente que hablaba rumano y otros pueblos, fue controlada por el Imperio Otomano hasta que los rusos, luchando contra los turcos, llegaron del norte, incorporando Besarabia a su Imperio. Así fue hasta la Primera Guerra Mundial, cuando los rumanos ocuparon la zona ayudados por la población local que no quería ser bolchevique. Otros querían ser soviéticos, pero la zona pasó a formar parte de Rumanía. El nuevo gobierno soviético consideró que, como esa zona era parte del Imperio Ruso, se trataba de una anexión y reclamó su soberanía hasta 1940, aprovechando la Segunda Guerra Mundial. Igualmente, los alemanes entraron poco después acompañados de sus aliados rumanos. Y en 1944, cruzaron el territorio otra vez, ahora escapando. En 1944, Moldavia pasó a ser soviética otra vez. Por el camino, millares de muertos, especialmente su comunidad judía, una de las más ricas a nivel cultural de Europa.

Hasta 1989, pues Moldavia quedó dividida en dos. Una soviética y otra rumana. Y nadie podía pedir la unificación, porque se trataban de aliados. Finalmente, con la caída de Ceaucescu y la URSS, nació el movimiento que pedía unir de nuevo Moldavia, debajo la bandera rumana. Por momentos pareció que sería realidad, pero no todo el mundo pensaba igual y al final Moldavia acabó siendo proclamado un estado independiente. Como si fuera una idea para dejar a todos un poco contentos y enfadados a la vez. Moldavia no se unificó, pese a usar casi la misma bandera y el mismo himno que los rumanos.

Cuando las fronteras han marcado un territorio, la inestabilidad es protagonista. Y el fútbol moldavo es caótico. Lo contamos en diferentes ocasiones, sobre todo intentando explicar el caso del campeón de liga de los últimos años, el Sheriff Tiraspol. Este equipo tiene su sede en Transnistria, una región que se ubica entre el río Dniéster y la frontera con Ucrania. En 1991, cuando Moldavia sondeó la posibilidad de la unión con Rumanía, la gente de esta zona, donde el 65% de la población es rusa, se declaró a su vez independiente por las armas de Moldavia. Desde entonces, Transnistria es un Estado no reconocido. Un agujero diplomático en Europa. Moldavia lo considera suyo y ellos se consideran un estado independiente no reconocido por nadie. Aunque Moscú los mira con buenos ojos. Y su equipo gana la liga moldava. Aunque Moldavia no manda en esta región. Complicado, ciertamente.

Moldavia. Foto: Focus Images Ltd.
El equipo más ganador de Moldavia pertenece a una región que no quiere ser moldava. Foto: Focus Images Ltd.

En resumen. El equipo más ganador de Moldavia pertenece a una región que no quiere ser moldava, ya que se sienten rusos. Y en Moldavia, muchos no quieren ser independientes porque quieren ser rumanos. Y estos se quieren unir con el estado rumano, donde existe una región llamada Moldavia.

¿Y qué sucede en el fútbol moldavo de Rumanía? Pues el caos es total, también. Existen sobre todo cinco grandes clubes y los cinco se han refundado en los últimos años. Este fin de semana se juega el derbi moldavo de primera, entre la Politehnica Iasi y el Botosani. La Politehnica de Iasi se refundó en 2010, después de una bancarrota. El Botosani sufrió el mismo proceso en 2001. Dos equipos jóvenes representando ciudades con historia en una región que hasta poco tenía otros protagonistas, en Primera. Y el FCM Bacau, club con 42 años en Primera, desapareció en 2014 y su lugar lo ocupa una entidad amateur. ¿Se acuerdan del Vaslui? Fue subcampeón de Liga en 2012, de Copa en 2010 y en fase de grupos de la Europa League en la temporada 2011/12. Fundado en 2002 por otra bancarrota, lo descendieron en 2014 por impagos y ahora juega en Cuarta. ¿Y se acuerdan del Otelul Galati? En la temporada 2010/11 ganó la liga rumana y ese mismo 2011 el Manchester United, el Benfica y el Basilea visitaron Bucarest –el estadio del Otelul era demasiado pequeño y jugó en el estadio nacional sus partidos europeos– en encuentros de la fase de grupos de la Champions. Pues también juega en Cuarta, tras una refundadación. Vaslui y Otelul Galati fueron durante años los grandes de Moldavia. Ahora juegan en categorías amateurs y les toca el turno a la Politehnica y al Botosani. Los dos representantes en Primera del fútbol de una región cargada de historia. Y de dolor, pues sus cinco principales clubes se han refundado en los últimos 15 años. Es más, los equipos de las 10 localidades más pobladas se han refundado. Todos. Absolutamente todos, como en los casos de las ciudades de Focsani, Barlad, Roman, el Ceahlăul de Piatra Neamț (jugó la Intertoto contra el Mallorca en el año 2000) o los distintos clubes de Suceava.

Botosani-CSM Iasi, sábado 10 de diciembre a las 17:00h

En el fútbol rumano, las desapariciones de clubes no sorprenden. Fútbol marcado por la corrupción, la presencia de empresarios que invierten puntualmente en el deporte y falta de estabilidad, el fútbol rumano presenta un escenario caótico. Cada año equipos desaparecen. Aunque el caso de los clubes moldavos es significativo. Todos han caído en este siglo XXI. Todos.

Especialmente llamativo es el caso de la Politehnica, pues la ciudad de Iasi es una urbe muy importante. Pero a nivel futbolístico es poco. Y eso duele en el orgullo de los hinchas locales, cansados de ver cómo el Vaslui o el Otelul llegaron más lejos. Nunca un equipo de Iasi, la cuarta ciudad más poblada de Rumanía, ha ganado la liga. Y la mejor clasificación fue una sexta plaza. Iasi, cuando los rumanos luchaban por crear su país, llegó a ser la capital del nuevo Reino, hace más de un siglo, y sigue siendo uno de los principales urbes a nivel cultural, a la altura de Bucarest en muchas esferas. Y su equipo, refundado en diferentes ocasiones, nunca ganó nada. Si en casi todos los aspectos Iasi compite con Bucarest, en el fútbol la rivalidad ha sido con el Vaslui primero y ahora con este Botosani, de una localidad más pequeña. Un nuevo derbi local de una región con un solo campeón, el Otelul Galati. Y pagó el precio con un descenso a la cuarta división.

Foto de portada: Costel Slincu.

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5 comments

El partido Polish Boyfriend, haciendo clara alusión al nombre además, tendría que ser el duelo de máxima rivalidad polaco, Wisla – Cracovia.

Lo siento,gran articulo como siempre,pero esta semana el parido Polish Boyfriend tendria que haber sido el MK Dons-Wimbledon por lo que conlleva el partido mas alla de lo futbolistico.

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