Partido Polish Boyfriend: la revolución en Jerusalén

Hapoel Katamon - Cuenta oficial de Youtube

Israel, deportivamente, es Europa. Ya lo sabemos. El fútbol ha sido un actor secundario en la historia del estado, y en otras ocasiones ya hemos contado episodios de la turbulenta historia local gracias a un balón. En su momento expusimos como la rivalidad más fuerte en la liga es la que enfrenta a Maccabi y Hapoel de Tel Aviv. Pese a que el club con más hinchas es el Maccabi de Haifa, la rivalidad entre los dos gigantes de Tel Aviv da forma al partido más emotivo. Casi todas las ciudades de Israel cuentan con un equipo llamado ‘Hapoel’ y con otro llamado ‘Maccabi’. Los de Tel Aviv quizás son los más grandes, pero esta polarización explica bien la sociedad israelí.

Los equipos Hapoel fueron fundados antes de la proclamación del estado de Israel con unas raíces políticas muy marcadas. Hapoel en hebreo significa “obrero” y todos los clubes que se llaman así son identificados con la política laborista, con la izquierda. Hapoel fue, en su fundación, una gran asociación deportiva creada por miembros del Histadrut, una unión de sindicatos socialistas, durante los años 20. En su momento eran marxistas. Con el tiempo, la cosa se ha difuminado un poco, aunque los hinchas radicales del Hapoel aún muestran hoces y martillos. Durante muchos años, el Partido Laborista fue la gran fuerza política de Israel (Ben Gurion, el considerado líder en la proclamación de Israel, era laborista) y sus militantes estaban apuntados también a las secciones locales de las asociaciones deportivas Hapoel.

Con el paso de los años, las secciones de cada ciudad de Hapoel se convirtieron en equipos profesionales de fútbol o baloncesto, pero el color rojo quedó como símbolo. Los Hapoel viven en oposición a los Maccabi, entidades fundadas en los años 20, clubes religiosos, más conservadores, y ligados al sionismo. Más de derechas. Aunque no tanto como el Beitar de Jerusalén. Club con hinchas que intentaron agredir a un jugador musulmán y cantan cánticos racistas contra los palestinos. También contamos el caso del Beitar.

El Beitar es el club más grande de Jerusalén. Tiene más hinchas y mas recursos que los demás. En una ciudad marcada por la religión, el club más radical manda en la parte israelí. Curiosamente, el alcalde es laico, Nir Barkat, un político secular, independiente, que ganó las elecciones con el apoyo de partidos de izquierda y centro. Sí, Jerusalem no se explica con facilidad. Por eso hay vida después del Beitar.

Históricamente, el otro equipo de la ciudad ha sido el Hapoel. Especialmente brilla su equipo de baloncesto. Fundado en 1926, el Hapoel, en fútbol, suele jugar en Segunda y vivió su gran momento en 1973, cuando ganó la copa y acabó tercero en Primera. Fueron años en los que el Hapoel podía ganar al Beitar, aunque esa época duró poco y ahora el Hapoel permanece en Segunda. Incluso llegó a bajar a Tercera justó un año en el que el Beitar ganó la liga. Fue duro.

El Hapoel, club de izquierdas, perdió su personalidad con la profesionalización. En un conocido incidente, los propietarios del club, Victor Yona y Yossi Sassi, cedieron la gestión de los partidos a la empresa de la hija de Sassi. Y esta organizó tan mal la seguridad que una vez no se pudo jugar un partido con hinchas ya que se olvidó de contratar stewards. El partido se disputó con los hinchas en la calle, indignados. La temporada 2006-07 fue especialmente frustrante.

Ese año, el periodista Uri Sheradsky publicó en la revista ‘Shem Hamisehak’ un artículo contando a su hijo las razones por las cuales seguía amando al club. Y propuso recaudar dinero para poder comprar el Hapoel y convertir a los hinchas en propietarios. Su idea gustó a muchos hinchas y se reunieron más de 130.000 euros, aunque los propietarios dejaron clara su intención de no vender.

¿Qué podían hacer entonces los hinchas?

Pues crearon su propio Hapoel. Convencidos que su club de toda la vida había fallecido, usaron ese dinero para poder crear el Hapoel Katamon, bautizado así por el viejo estadio del club. Compraron la plaza de un Hapoel de barrio que jugaba en cuarta e inspirados por el caso del United of Manchester, creado por hinchas del Manchester United decepcionados, empezaron su aventura. Ya el primer año, el nuevo Hapoel Katamon tenía más hinchas en las gradas que el viejo Hapoel Jerusalén. El ascenso ha sido imparable.

La temporada 2013-14, los dos clubes se cruzaron en Segunda. Jugaron 3 partidos, cada uno ganó uno y el restante acabó en tablas. En el vídeo se puede contemplar la victoria del Hapoel Katamon en el primer derbi con gol en el 90′. El Hapoel Katamon, igualmente, descendió y un año después ya está de vuelta en Segunda. Y este viernes tenemos el derbi, con los dos equipos en la parte baja. La Segunda División tiene 16 equipos y los 8 últimos juegan entre ellos para evitar el descenso. Este año los dos parecen destinados a luchar por no bajar, aunque la hinchada del Katamon se ha apuntado ya una alegria: han ganado al Hapoel de Jerusalén en la Copa.

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Hapoel Katamon. Imagen bajo licencia CC.

El Hapoel de Jerusalén aguanta como puede, sin demasiado dinero. Yossi Sassi, el máximo accionista, ha conseguido mantener entre los mejores al equipo de baloncesto, separado legalmente del equipo de fútbol. En el caso del equipo de fútbol, la cosa es diferente y el club puede desaparecer por culpa de las deudas. El Hapoel Katamon mueve más gente y tiene una economía más estable, con un modelo de propiedad de la hinchada orgullo de su gente. Sheradsky admite que “el viejo Hapoel falleció, ese equipo ya no lo sentimos como nuestro. Nuestro club es el nuevo Hapoel con los valores de antes”. La rivalidad es fuerte, y entre los hinchas del Hapoel Katamon sueñan con “la desaparición por deudas del Hapoel Jerusalén, así podremos recuperar el nombre”.

Incluso han reclutado a Shay Aharon, considerado el jugador más amado del Hapoel de Jerusalén, quien se marchó ya veterano al nuevo club, como jugador-entrenador. “Mi gente quería hacer una revolución, me apunté”, dijo.

“En Jerusalén desagraciadamente cada vez la gente es más radical. Debemos mostrar nuestra intención de luchar por nuestros valores”, dice Sheradsky sobre un club que acepta jugadores árabes, recolecta dinero contra el racismo, se opone a la construcción de asentamientos en Cisjordania y usa la bandera del arco iris como banderines de córner, como reacción al ataque contra la marcha del Orgullo de Gay en la ciudad. Sheradsky admite que se ha intentando comprar en dos ocasiones al viejo Hapoel, aunque sin suerte. La izquierda de Jerusalén vive dividida en una ciudad famosa por la intolerancia de la hinchada del Beitar.

Foto de portada: Hapoel Katamon. Imagen bajo licencia CC.

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1 comments

Hombre, Israel es de largo el país más moderno y progresista de todo Oriente Medio, aún más, desde Turquía hasta Indonesia. Único donde la homosexualidad no está perseguida por un gobierno teocrático. Hablar de revolución allí cuando es una bandera de la libertad en la zona….

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