Partido Polish Boyfriend: Las cicatrices del derbi del sur de Budapest

Un águila preside la entrada al estadio del Ferencvaros. Foto: MarcadorInt.

En la calle Rumbach Sebestyén, en el centro de Budapest, no lejos de la Sinagoga, se puede ver un precioso mural dedicado a los jugadores de la selección húngara subcampeona del Mundo en 1954. La generación de oro, la mejor de una tierra históricamente bendecida con buenos jugadores. La mayor parte de esos futbolistas militaban en el Honved, el club del ejército. Un club que difícilmente podría haber llegado lejos si no fuera por la política. Y el paso de la historia por el sur de Budapest.

En 1908 Hungría ya era una de las naciones europeas con mejores jugadores. Los británicos iban por delante, aunque austríacos, checos o húngaros eran buenos alumnos y aprendían en esos años en los que aún existía el Imperio austrohúngaro. Ese año nació el Club Atlético Kispesti, una modesta entidad polideportiva fundada por estudiantes en Kispest, una localidad al sur de Budapest muy tranquila. En húngaro, Kispest quiere decir “Pequeña Pest”, en referencia a la ciudad de Pest. Siempre es bueno recordar que Budapest nació de la unión de las ciudades de Buda y Pest, separadas por el Danubio. Y al sur de Pest había nacido una ciudad elegante y reposada llamada Kispest. En esa época, entre Budapest y Kispest se encontraban prados y bosques.

Los primeros futbolistas de la sección de deportes del Kispesti soñaban con emular las gestas de los grandes clubes de una capital lejana y cercana a la vez, como el Ferencváros, fundado en 1899, el MTK o el Ujpest. Era una Hungría cosmopolita que se preparaba para poder ser independiente, mientras judíos, alemanes, eslovacos o checos vivían al lado de sus vecinos húngaros. Una familia eslovaca que residía en Hungría eran los Kubala, por ejemplo. Y en Kispest vivía Ferenc Purczeld, un suabo. O sea, un ciudadano de la zona húngara de habla alemana. Purczeld jugaría en el Kispesti, lo entrenaría y apuntaría a su hijo años más tarde. Entonces ya había magiarizado su apellido para parecer más húngaro: Puskás.

Budapest. Foto: MarcadorInt.
El Danubio separa Buda y Pest. Foto: MarcadorInt.

La historia avanzaba mientras el club crecía, aunque nunca fue una potencia a la altura de los clubes de Budapest. Estalló la Segunda Guerra Mundial y se seguía jugando. Es más, en 1943 Ferenc Puskás debutó en el equipo, poco antes del fin de la guerra, la entrada de las tropas soviéticas y el inicio del periodo comunista. Y al frente de la selección se puso Gustáv Sebes, un exjugador de clubes como el Vasas que había trabajado en fábricas francesas y era militante del Partido. Y convencido. Sebés, cuando en 1949 se decidió que como en los otros estados comunistas todos los clubes deberían estar controlados por ministerios u órganos públicos, consideró que lo mejor que podía hacer era reunir la mayor parte de los futbolistas internacionales en un mismo equipo, para que pudieran crecer juntos. La principal institución de Budapest, el Ferencváros, era considerado un club de derechas y no encajaba. El MTK fue controlado por los servicios secretos, el Vasas por el ministerio de Industria y el Ujpest, considerado por muchos el club de una comunidad judía que había quedado muy tocada después del Holocausto, acabó en manos de la Policía. La lógica era que el equipo del Ejército fuera el mejor, aunque Sebes no quería que el escogido fuera el más popular, el Ferencvaros, por su tradición conservadora. Así que eligió al modesto Kispesti, aprovechando que Budapest había crecido tanto que se decretó que Kispest pasara a ser un barrio más, incorporado por el sur. Y así nació el Honved, nombre con el que fue bautizado el Kispesti en 1949. Honved deriva de la palabra para definir a un soldado, que en húngaro vendría a ser “defensor de la patria”.

La historia es conocida. El Honved ya tenía de antes dos jugadorazos como eran Ferenc Puskás y József Bozsik. Y gracias a la protección del ejército llegaron Sándor Kocsis, Zoltán Czibor y László Budai de Ferencváros. Sebes fichó a los mejores jugadores de otros equipos, como Gyula Grosics, y perfeccionando un 4-4-2 creó un equipo maravilloso que dominó la liga húngara con el Honved. Reforzado con algunos hombres del MTK, enamoró con la selección, saqueó Wembley y casi gana un Mundial.

Puskás Hungría MarcadorInt
En Hungría todavía se honra la figura de Puskas. Foto: MarcadorInt.

En 1956 Hungría vivió la rebelión machacada por los tanques soviéticos. Y los jugadores del Honved, que se encontraban fuera disputando un duelo contra el Athletic de Bilbao en la Copa de Europa, no volvieron. Jugaron por Europa y Brasil buscando asilo, hasta que muchos se quedaron en la liga española. Algunos volvieron, como József Bozsik, László Budai, Gyula Lóránt o Gyula Grosics. Pero la gran época del Honved había acabado y el club dejó de ganar. Incluso bajó en 1957, aunque la Federación lo salvó considerando que era lo normal después de que sus estrellas desertaran. En 1980, el Honved rompió una racha de 25 años sin ganar la liga. En 1989, ganó la última en tiempos de comunismo. Acabada una era, en 1991 se decidió que el club recuperara en parte su nombre original, Kispest, y nació el Kispest Honvéd FC. Como aún tenía una buena estructura, la entidad ganó la liga en 1993 y la Copa en 1996, aunque tenía poca hinchada. Muchos lo consideraban un símbolo de los viejos tiempos y, fuera de su barrio, no era amado. Mientras otros clubes tenían más dinero gracias a empresarios que sacaban los ingresos de negocios dudosos, el Honved sufrió bancarrotas, descensos y hasta perdió un caso judicial después de que se declarara ilegal su idea de contratar jugadores como autónomos, para no pagar los impuestos de los empleados. Nadie podía imaginar que el Honved podría aspirar a ganar la liga otra vez. Pues bien, esta temporada lucha por el título y ahora mismo lidera la tabla empatado con el Videoton y el Vasas. Saca cuatro puntos al Ferencváros, vigente campeón y cuarto en la tabla.

¿Cómo ha sido posible el éxito? Pues gracias a un empresario que no tenía problemas en comprar un club con sabor a viejos tiempos: el norteamericano George Hemingway. En 2006, este empresario con sangre húngara por parte de madre compró el equipo. La explicación es sorprendente. Abogado de formación, invirtió en la instauración de las franquicias de Pizza Hut y Kentucky Fried Chicken. Estas marcas permiten a otras empresas poner y gestionar sus locales, y Hemingway sacó tajada. En 2006, vendió parte de sus negocios obteniendo beneficios y uno de sus contables le dijo que con ese dinero podía comprar el Honved. El contable era húngaro e hincha del club. Y Hemingway conocía más o menos el nombre, pues tenía familia magiar. Y lo compró sin saber muy bien dónde se metía. Ahora lo ha saneado, renovado en parte el viejo campo, ganado dos ligas y aspira a la primera liga desde 1993 con el italiano Marco Rossi como entrenador. Ver a un Honved grande, ese club vinculado al comunismo, gracias al dinero ganado con Pizza Hut es una ironía histórica, sin duda.

El Honved sueña de nuevo con el título. Foto: MarcadorInt.
El Honved sueña de nuevo con el título. Foto: MarcadorInt.

Este fin de semana, el Honved juega un duelo de copa contra el Ferencváros. Y pese a no ser el derbi más sentido (este siempre será Ferencváros-Ujpest), es el derbi del sur. El Ferencváros era el club del sur hasta que la ciudad creció tanto que Kispest fue incorporado como barrio. Y Budapest pasó a tener un equipo aún más al sur, el Honved. Como ya contamos, el Ferencváros era un club vinculado al nacionalismo húngaro, un club conservador, y en 1949 fue marginado por el comunismo que potenció al Honved. Durante los años 50, el club no ganó casi nada, aunque en los 60 vivió una época dorada aprovechando que, con la muerte de Stalin, se suavizó un poco la situación y el Honved perdió peso.

Ferencvaros-Honved, sábado 11 de febrero a las 18:00h

Con el fin del comunismo, el Ferencváros se consolidó como el equipo grande, aunque los nuevos tiempos también significaron que sus gradas se poblaron de racismo e intolerancia. El club fue sancionado en muchas ocasiones y la violencia manchó sus gradas. Además, los empresarios que intentaban controlar el club tenían poca paciencia y equipos como el Videoton o el Debrecen consiguieron algo impensable antes: que Budapest dejara de ser la capital del fútbol húngaro. Entre los años 2004 y 2015, solamente una liga (2008) fue ganada por un club capitalino, el MTK. El Ferencváros sufrió problemas judiciales, con presidentes acusados de corrupción, jugadores que no cobraban, litigios que permitían la compra del equipo cada tres años por nuevos grupos y, cómo no, violencia en las gradas.

Estadio del Ferencvaros.
El Ferencvaros estrenó un nuevo estadio en 2014. Foto: MarcadorInt.

Finalmente, en 2011, después de ver 8 presidentes diferentes en 12 años, llegó el joven empresario Gábor Kubatov, hijo de azerí y húngara. Kubatov se metió en política rápido, en el partido de derechas Fidesz, el del presidente Viktor Orban, y compró el club prometiendo éxitos. No falló. Primero, tiro al suelo el viejo estadio y ha construido uno nuevo y moderno en dos años. Y en 2015 rompió una racha de 12 años sin ganar la liga con el alemán Thomas Doll en el banquillo. El club está saneado a nivel económico, tiene nueva imagen y jugó bien la temporada anterior, aunque en Hungría nada es fácil.

Sí inicialmente Kubatov cuidó a los ultras del club, en los últimos meses se ha enfrentado a ellos pues exige que para entrar en las zonas del campo reservadas a los ultras se tenga que usar un reconocimiento dactilar. La guerra estalló, los grupos se proclamaron en huelga, muchos no entran en el campo y han amenazado a Kubatov, quien a la vez acusa al partido Jobbik, un partido aún más a la derecha que el suyo, de usar los ultras para atacarlo ahora que es vicepresidente de la formación política Fidesz.

El derbi del sur de Budapest, pues, enfrenta a dos clubes, Honved y Ferencváros, que han sufrido y ahora aspiran a ganar gracias a un americano de origen húngaro que se enriqueció con Pizza Hut y a un político húngaro de derechas con raíces en Azerbaiyán. Los nuevos tiempos.

Foto de portada: MarcadorInt.

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3 comments

Toni, grandísimo artículo. En estos tiempos de cierre de fronteras se aprecia leer sobre un tiempo no muy lejano en el que habia alemanes y eslovenos en hungría, y no era gracias a un acuerdo internacional entre funcionarios (acuerdo Schengen) sino la condicion misma original de nuestro continente, a más de uno habría que recordarselo.

Por otra parte as contado la historia del Kispest Honved tan bien que nos pone a los seguidores de MI y en particular del Morning Show (en sus anteriores vesiones) en una situación dificil ya que quiero ir con el Honved pero mi corazón está con el Videoton, equipo muy seguido en su dia por Rulo y Axel y nombrado en el himno no-oficial de MI.

Me sorprende leer lo del Ujpest como judío ya que siempre he leído que el MTK era el club hebreo de Budapest. De hecho los cánticos despectivos del resto de las hinchadas húngaras hace años iban en ese sentido cuando jugaban contra el MTK.

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