Partido Polish Boyfriend: Los dos únicos clubes fuera de la capital de la peor liga de Europa

Erevan -  Ara Chahvekilian

En Armenia viven tres millones de personas, aunque los armenios se encuentran desperdigados por todos los continentes. De estos tres millones de ciudadanos, una tercera parte viven en la capital, Yereván, una ciudad llena de cicatrices que ya existían en el año 700 aC. Una ciudad barrida por la historia una y otra vez, y siempre reconstruida por los orgullosos armenios, aunque no siempre con buen gusto. Especialmente durante los años soviéticos, cuando al ciudad se convirtió en una extensión de barrios gigantes de hormigón.

Una cosa son los armenios y otra la actual Armenia, escondida entre viejos enemigos, como son los turcos y los azeríes. Con Azerbaiyán, pueblo hermanado con el turco, han vuelto las tensiones estas semanas por la disputa del Nagorno Karabaj (contamos en clave deportiva este caso aquí). Y con los turcos el fútbol se usó como arma diplomática para intentar limar asperezas con el estado que le dio al pueblo armenio el golpe más duro, ese que acabó de forjar su identidad moderna. El genocidio de principios del siglo XX, negado por Turquía y piedra angular de una nueva Armenia que ha recordado este 2015 el centenario del inicio de la tragedia. Armenia, uno de los primeros países que asumió el cristianismo como religión de estado, vive aislada sin aliados. Los armenios siempre emigran y para aguantar la economía se depende siempre de Rusia. Solamente en los últimos 12 meses se han visto manifestaciones masivas contra el precio de los carburantes, los impuestos, la relación con Russia, contra Azerbaiyán y contra la corrupción. Corrupción endémica que afecta empresarios que caminan de la mano de empresarios rusos. El pueblo armenio siempre ha sido un pueblo de comerciantes, muy activo, y algunas de las personas claves de la economía rusa son de origen armenio. Como el propietario del FC Krasnodar, Sergey Arutyunyan, quien disimula su apellido armenio usando el apellido ruso de su esposa. Así, es conocido como Sergey Galitsky.

Muchos empresarios ponen dinero en el fútbol como plataforma para abrir puertas, ganar favores, invertir o ganar. En Armenia muchos piensan como Galitsky, aunque la economía armenio es débil y eso ha creado una liga de fútbol caótica. La liga armenia podría ser la peor de Europa. Su coeficiente UEFA solamente mejora el de San Marino, Andorra y Gibraltar. Estados más pequeños por población. Y hace poco el campeón armenio, el Banants, perdió contra el FC Santa Coloma andorrano. Una liga corrupta de poco nivel, con una capital de un millón de ciudadanos que no acude a los estadios.

El fútbol de Armenia no pasa por un buen momento. Foto: Alexanyan
El fútbol de Armenia no pasa por un buen momento. Foto: Alexanyan

Y es lógico, con clubes que desaparecen, otros que renacen, bancarrotas y equipos que se retiran en la mitad del campeonato, como ha sucedido en esta temporada con el Ulisses, club creado en el año 2000 por el empresario Genrikh Kazanjian, campeón de liga en 2011 casi sin hinchas. Pues bien, este año el Ulisses se ha retirado de la segunda fase de la liga por falta de dinero. Valery Oganesyan, el nuevo propietario del club, anunció la decisión en febrero dejando la Primera división con solamente 7 equipos. Ya antes, con 8, la liga armenia era la primera división europea más pequeña. Con menos clubes que Gibraltar. Con este panorama, esta temporada no baja ningún equipo. Y cada jornada, un club gana por 3-0 sin jugar, pues el Ulisses se ha borrado. En los últimos años, se han vivido otras bancarrotas en plena temporada, como el Kililia FC en 2011, Impulse FC o el Lernayin Artsakh, un club muy viejo, de los años 20, que jugaba la liga armenia aunque tiene su sede en el Nagorno Karabaj. En 2008 renunció a la liga armenia y ahora juega la liga de esta república independiente de facto poblada por armenios, reclamada por azeríes, y no reconocida por ningún estado del mundo.

¿Complicado? Sí, es una liga complicada. Y aún más si entrenamos en el tema de los movimientos. De estos 7 equipos, 5 son de la capital. Yereván. El Ulisses también era de la capital. Aunque tres se fundaron en otras ciudades. Como los clubes se han convertido en juguetes de empresarios, dos han decidido trasladar sus equipos a Yereván. El caso es único: la liga más pequeña de Europa y una de las ligas con menos diversidad de sedes: solamente tres ciudades representadas en la élite, menos que Luxemburgo o San Marino, estados más pequeños.

Y precisamente esta semana se enfrentan los dos equipos de ciudades que no son Yereván, El Gandzasar de Kapan y el Shirak de Gyumri. El Gandzasar aún no ha ganado ningún título, aunque perdió una final de copa. Es un club joven, fundado en el año 2002 en Kapan, ciudad sureña cerca de la frontera con Irán y Azerbaiyán. Una ciudad en medio de un parque nacional precioso, zona de montañas, osos salvajes (el escudo del club es este animal) y viejas iglesias. El nombre del club, Gandzasar, quiere decir precisamente “tesoro de la montaña”. Y una zona de minas. El propietario del club es una empresa minera local de cobre, aunque ahora medita abandonarlo porque se ha publicado que el director general de la entidad utilizaba su dinero para sus negocios. En la ciudad, pues, se critica esta empresa que pone la mano en el cajón del equipo de fútbol cuando llegan ayudas de la Federación.

Su rival, el Shirak, es más grande. Ha ganado cuatro ligas, la última en 2013. Presidido por el empresario y político Arman Sahakyan, es un club orgulloso, el único que planta cara a la capital, en parte gracias a las ayudas que consiguió Sahakyan para una ciudad que fue destrozada en 1988 por un terrible terremoto. Y aunque parezca sorprendente, aún hoy algunos edificios no se han reconstruido. Además, en Gyumri se encuentra la principal base militar rusa, el gran aliado, así que interesa que los ciudadanos tengan motivos de orgullo, ya que la presencia de tantos militares rusos suele degenerar de forma puntual en incidentes. En sus gradas, unas 500 personas, como en la última jornada contra el líder, el Alashkert.

El Shirak y el Gandzasar, uno al norte y el otro al sur, son los únicos clubes de otros feudos. Y curiosamente, los dos equipos con mejor media de asistencia. El Gandzasar ha llegado a superar los 2.000. El Shirak se acerca. Los clubes de la capital, ni eso. Ni siquiera lo consigue el Alashkert, líder que ganará seguramente este año su primera liga con 200 tipos en la grada. Un club fundado en la ciudad de Martuni en 1990 y que ha sido refundado por el empresario Bagrat Navoyan. A pesar de ser hijo de Martuni, Navoyan decidió trasladar el club a Yereván en 2013, donde gana partidos sin demasiados hinchas.

Pocos clubes tiene hinchas, en Yereván. Tampoco tiene muchos hinchas el Mika, club de la ciudad de Ashtarak trasladado en 2007 a la capital por el empresario armenio nacido en Rusia Mikhail Baghdasarov. O el Banants, creado en 1992 por un empresario armenio con base en Ucrania que decidió en el año 2001 abandonar la región de Kotayk para llegar a la capital. Un empresario, cómo no, acusado de fraude fiscal. Tanto en Ucrania como en Armenia. El club con más títulos, por ejemplo, no puede reunir en las gradas ni 1000 personas: el Pyunik, creado en 1992 y gran dominador del torneo con 14 ligas gracias al dinero de Samvel Aleksanyan, un tipo que en 2007 fue acusado de idear un bloqueo de azúcar en las fronteras para subir los precios, manipular el mercado y ganar dinero.

Sí supera los 1000 el Ararat. El Ararat es el único club con tradición, el gran club del país, ese que en los años 70 pudo reunir 90.000 hinchas. Fundado en 1935, asumió como símbolo el Monte Ararat, símbolo del pueblo armenio, monte visible desde Yeraván. Allí dicen que atracó el Arca de Noé, aunque ahora queda en suelo turco y los armenios solo lo pueden ver de lejos. El Ararat llegó a ganar una liga soviética en 1973 en la que fue una de las grandes sorpresas de la vieja URSS, aunque después de la independencia de Armenia solo ganó la liga de 1993. Afectado por la falta de dinero, ha sufrido en descenso e incluso un año fue expulsado de la liga por no ceder jugadores a la selección en unas jornadas de preparación de partidos oficiales. Hundido, en manos de empresarios sin alma, el club juega delante poca gente en un estadio minúsculo. El panorama es desolador.

El panorama es triste y complejo. La capital tenía este año 6 equipos de Primera y la mitad se habían fundado fuera. Uno no acaba la liga. El más amado es el que más sufre. Y solamente tres ciudades tienen club en Primera. La Primera División más pequeña de Europa tiene las gradas vacías, con tantas desapariciones, corrupción, cambios de ciudad y problemas. ¿Lógico, no?

Foto de portada: Ara Chahvekilian.

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1 comments

Menudo panorama en Armenia. Y no sólo el futbolístico…
Artículos como este me tienen enganchandísimo cada viernes al partido Polish Boyfriend. Enhorabuena y mil gracias, Toni 🙂

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