Partido Polish Boyfriend: Mil años de rivalidad en un estadio de fútbol alemán

Nürnberg MarcadorInt

En 1920, Baviera era un experimento, un polvorín listo para estallar. Cuando Alemania firmó en un vagón de tren en medio de un bosque su rendición en la Primera Guerra Mundial, en 1918, Baviera era un estado federal libre dentro del Imperio Alemán. Una región que había sido un Reino independiente durante algunos años del siglo XIX y se había unido al Imperio en 1871 dejando claro que ellos eran diferentes. Católicos, conservadores, con sus fiestas de la cerveza, bigotes elegantes y pantalones cortos. Los bávaros aún son diferentes, con su dialecto que no siempre entienden en el norte. Y en 1920, aún más. Incluso algunos se habían planteado volver a ser un Reino Independiente. Algunos aún lo defienden, aunque pocos. A finales de 1918 y durante meses de 1919, los obreros habían llegado a crear la República Soviética de Baviera, que fue libre durante un periodo corto de tiempo antes de ser aplastada. Y en las cervecerías de Múnich un antiguo pintor preparaba el pustch de 1923, el fallido intento de golpe de Estado llevado a cabo por miembros del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán. O sea, el Partido Nazi de Hitler, ese pintor malo que vivía en la ciudad. El nazismo nacía en las mismas calles donde habían ondeado banderas rojas y donde las fuerzas más votadas eran partidos muy conservadores. Lo que pasaba en los años 20 en Baviera marcó la historia de toda Europa.

Y ese 1920 se jugó por primera vez una final de la liga alemana entre dos equipos bávaros: el Núremberg y el Greuther Fürth. Fue el gran momento del Frankenderby, el derbi de Franconia, la zona al norte de Baviera. Un derbi que se celebra otra vez este fin de semana. El derbi jugado en más ocasiones en el fútbol alemán. Y ese 1920 era el mejor partido del país, no como ahora, jugado en Segunda. En 1914, justo cuando estalló la Guerra, el Greuther Fürth, llamado entonces SpVgg Fürth (el nombre duró hasta los 90, cuando se pasó a usar el nombre de Greuther por una fusión) había ganado su primera liga alemana, competición que entonces se disputaba con un formato diferente: cada región tenía su torneo y los mejores equipos jugaban por ser los mejores, con un partido final (la Bundesliga unificada no nacería hasta los años 60). Y en los años 10 y 20, el campeonato del sur de Alemania era de los más potentes. Inicialmente el mejor equipo fue el Karlsruher, pero poco a poco dominaron los clubes bávaros. En la ciudad de Múnich existía el 1860, club tradicional, y el Bayern, club más cosmopolita con muchos socios judíos. Y aunque estos dos equipos ya ganaron ligas entonces, durante un largo período de tiempo sucumbían delante de SpVgg Fürth o Núremberg. En 1920, llegó la primera liga del Núremberg, contra sus vecinos de Fürth por 2-0 en una final jugada en Frankfurt. Y en 1924, la selección alemana disputó un partido solamente con jugadores de esos dos clubes, representantes de dos ciudades separadas por pocos kilómetros. Los jugadores viajaron juntos en tren hasta Amsterdam, aunque unos en la parte delantera del vagón y los otros, en la trasera. Y cuando marcó un jugador de Fürth, se cuenta que los del Núremberg no lo abrazaron.

Fürth-Núremberg, domingo 5 de marzo a las 13:30h

Es más, la distancia entre Fürth y Núremberg es casi inexistente en la actualidad. Pero en Fürth se enfadan, y mucho, si los consideran un barrio una ciudad periférica. Ya en 1922 el gobierno propuso que Fürth y otras ciudades que poco a poco quedaban unidas con Núremberg pasaran a ser barrios de la urbe más grande de la zona. En Fürth se armó la de San Quintín y se acabó organizado un referéndum: la población votó que no quería dejar de ser una ciudad independiente. No querían depender de los vecinos. Y en 1924, para dejar claro cómo es la gente en Fürth, un jugador del SpVgg, Hans Sutor, fue forzado a dejar la entidad porque cometió el pecado de casarse con una mujer de Núremberg.

Estadio del Greuther Fürth. Foto: Ungry Young Man, bajo licencia Creative Commons 2.0.
Estadio del Greuther Fürth. Foto: Ungry Young Man, bajo licencia Creative Commons 2.0.

Con el paso de los años, el Núremberg se consolidó como uno de los mejores clubes del país. Antes del impacto del Bayern, nadie tenía más ligas que ellos y por eso fue bautizado como “Der Club”. O sea, “el club”. Una forma sencilla de dejar claro quién era el mejor equipo alemán: ellos. El Greuther sufrió más, aunque la rivalidad siguió con fuerza, básicamente, porque era una rivalidad entre ciudades. Fürth ya había demostrado que no quería saber nada de formar parte de Núremberg y eso se traducía en cualquier aspecto. Cuando Núremberg, ciudad históricamente conservadora en otras épocas (ahora mandan los socialistas), no quiso tener una sede del Volksbühne, un teatro popular, durante los años 20, Fürth sí quiso. Las empresas competían entre ellas. Y eso provocó que fuera una zona muy activa. Tanto que 1835 el primer ferrocarril de Alemania unió, cómo no, las urbes enfrentadas de Núremberg y Fürth. Entonces Fürth, más pequeña, era más abierta de mente y muchos de sus jugadores eran judíos. Algunos fallecieron en el holocausto, como Julius Hirsch, pese a que tenía una cruz de hierro al valor defendiendo Alemania en la Primera Guerra Mundial. Otros, como Jean Mandel, sobrevivieron a los campos de exterminio. Mandel volvió y presidió un comité de reconciliación entre cristianos y judíos, sin dejar de ir al campo como hincha del SpVgg Fürth, club con el que no pudo jugar más de lo que quiso por un accidente de motocicleta.

En Núremberg se vivió la rivalidad con fuerza, hasta que consideraron que como gran ciudad les correspondía encontrar rivales más grandes. Y se buscaron enemigos en otras zonas. El derbi con el Bayern fue muy fuerte durante muchos años, pues enfrentaba los dos clubes con más ligas alemanas. Y los dos eran bávaros, unos del sur y otros del norte. Si alguna cosa duele en Núremberg es ver al equipo en Segunda, pues esta ciudad nació para ser grande. Y tener que jugar con los vecinos de Fürth, básicamente, les molesta.

Núremberg, destrozada en la Segunda Guerra Mundial, siempre se sintió capital, pues sus años de oro ya emperazon hace 10 siglos, en tiempos del Sacro Imperio Romano Germánico. Sus Cortes Imperiales eran muy importantes y servían para reafirmar la personalidad de una urbe con muchas libertades, convertida en centro comercial de la zona gracias a su condición de Ciudad Imperial Libre. Emperadores y obispos desfilaron por sus palacios. Y eso gracias al Emperador Heinrich III, quien en 1062 apostó por Núremberg, cuando del 1008 al 1062 la ciudad con privilegios imperiales era Fürth. Esta, pues, quedó más pequeña, y durante siglos dependió a nivel político o de Núremberg o del obispo de la vecina Bamberg, ciudad de baloncesto hoy en día. Núremberg tenía los negocios, el mercado y las universidades. Bamberg, el Obispo. Y Fürth, en su momento igual de grande, se convirtió en un pueblo de campesinos. La rivalidad nació entonces. Como en el caso del derbi Saint-Étienne-Olympique de Lyon, la rivalidad en el fútbol es la continuación de una rivalidad entre urbes nacida por razones comerciales.

Ciudad imperial. Foto: Lars Steffens, bajo licencia Creative Commons 2.0.
Núremberg es una ciudad con una larga historia. Foto: Lars Steffens, bajo licencia Creative Commons 2.0.

Núremberg, pues, floreció y se convirtió en una de las ciudades más bellas y activas de Europa. Por sus calles pasaban caravanas comerciales que unían el norte de Italia con el norte de Europa. El este de Europa, con el oeste. Núremberg era una urbe moderna que sería famosa por apostar por la ciencia y la educación. Durante años, la ciudad fue célebre por sus mapas, instrumentos de navegación o estudiosos. Eso cambió cuando en 1806 el Sacro Imperio Romano Germánico se hundió y la ciudad fue incorporada al Reino de Baviera, perdiendo su carácter de ciudad libre imperial. Aunque el Reino bávaro la cuidó y Núremberg no perdió esplendor. Y su dinamismo permitió que también Fürth se beneficiara de ello. Con la revolución industrial, en Fürth se instalaron fábricas. Núremberg se enamoraba con las nuevas tecnologías y por eso apostó por el ferrocarril antes que Berlín. O por el fútbol, traído por los empresarios ingleses que venían a sus mercados. Y así el fútbol llegó a Fürth. Entre chimeneas y nuevas ideas.

La ciudad luego sería tristamente famosa por la decisión de Hitler de convertirla en la capital del movimiento nazi, pues se la consideraba una ciudad clave en el esplendor de la cultura alemana. Como fue elegida como sede de los congresos y reuniones del partido, con un estadio con capacidad para millares de fanáticos, también fue elegida como sede de los juicios a los criminales de guerra nazi. Y por eso Núremberg pasó a ser famosa. Aunque sus ciudadanos seguían a lo suyo: trabajar y florecer. Y con ello, su club de fútbol, campeón de liga en 1948, 1961 y 1968. A partir de aquí, el Bayern lo barrió y el Núremberg bajó a Segunda, donde jugó derbis con los chicos de Fürth.

En los años 90, el Núremberg se arruinó y sufrió humillantes descensos. Especialmente uno a Tercera que permitió recuperar por primera vez el derbi, jugado por última vez en 1981. Aunque el derbi era un pelín diferente: el rival tenía otro nombre. El SpVgg Fürth, campeón en 1914, 1926 y 1929, no había florecido después de la Segunda Guerra Mundial. Fürth no dejaba de ser una urbe rural que no pasaba de los 10.000 habitantes en 1800. Aunque luego, con la revolución industrial, saltó rápidamente a los 60.000 en menos de 100 años. Pero era una ciudad pequeña al lado de la grande y su club se hundió. Cuando la Bundesliga unificada nació en 1963, el club no fue elegido entre los equipos de Primera y acabó en cuarta en los años 90, cuando se unió con el Greuther, otro club local que nunca había llegado más arriba. Unidos, llegaron más lejos y en 1996 subieron a Tercera, donde por sorpresa se encontraron con el Núremberg, que había bajado a Tercera. El derbi se recuperó después de 17 años sin jugarse. Los dos los ganó el Núremberg, que ascendió, aunque ese mismo año el Greuther ganó un duelo en la copa. Y como rapidamente ascendió, el derbi se vino jugando en Segunda muchos años.

El Núremberg se convirtió en un club ascensor entre Primera y Segunda. El Greuther Fürth, en un clásico de la Segunda División alemana, con la excepción de su primer y único ascenso a la Bundesliga. En la temporada 2012/13 se jugó el derbi por única vez en Primera, con el Greuther ganando 0-1 en Núremberg en su página más gloriosa de historia en medio siglo. Esa fue su única temporada en Primera. Bajaron. Aunque valió la pena. Ahora el derbi, que muchas veces acaba con incidentes graves entre los radicales, sigue en Segunda. Y seguirá, pues ninguno de los dos tiene pinta de ascender. Ni de bajar.

Foto de portada: MarcadorInt.

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12 comments

Muy, muy bueno, como siempre. Se puede asemejar este partido a un St.Pauli vs Hamburgo, por el tema de jugar la ciudad muy grande contra una más chica que se ubica justito al lado (y que para muchos es solo un barrio)? Saludos de Portugal!

Puede tener alguna semejanza, pero en el caso del St. Pauli yo creo que también influyen otros aspectos. Creo que además de ser un equipo pequeño que compite contra uno enorme con muchísima historia, el St. Pauli tiene una identidad muy marcada, muy fuerte, como equipo identificado con causas de extrema izquierda. En una línea similar a la del Rayo Vallecano, por ejemplo.

Fantástico artículo, como siempre. Por muchos partidos que se disputen cada fin de semana me parece muy meritorio encontrar siempre una historia diferente e interesante. Gracias.

Buen articulo, como siempre, algún tinte político en este derbi? y ya que estamos de bundesliga, en la pokal los ultras de hamburgo desplegaron una pancarta con botellas con los logos de koln, zwickau y hallescher, alguna rivalidad en particular con estos tres clubes? o con el mismo gladbach?

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